Puigdemont deja “en suspenso” la independencia y Comín la sanidad catalana

El consejero de Salud, Toni Comín, que este martes ha sido protagonista de la firma de una declaración de independencia catalana “en suspenso”, mantiene, hasta el momento, la sanidad de su departamento con el freno de mano puesto.

El consejero de Salud, Toni Comín, es uno de los hombre fuertes de Puigdemont en su lucha contra la independencia
El consejero de Salud, Toni Comín, es uno de los hombre fuertes de Puigdemont en su lucha contra la independencia
CS
11 octubre 2017 | 11:46 h

La sanidad catalana, que pasa por uno de sus peores momentos, según los indicadores sanitarios, se encuentra en una situación de stand by por el desafío independentista. Toni Comín, gran defensor de una república catalana, que ayer culminó con la firma de una declaración de independencia, hasta el momento “en suspenso”, ha frenado las cuestiones pendientes en el Departamento de Salud.

A las denuncias de los colapsos en Sanidad, la huelga de ambulancias y el descontento de los médicos de Primaria, se suma la marcha de médicos interinos de Cataluña. El motivo es no haberse acogido a la OPE nacional. De este modo, vuelve a ponerse en entredicho la gestión de Comín, esta vez por la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC.OO., que señala a Cataluña y a Galicia como las dos únicas comunidades autónomas que todavía no han informado sobre el número de plazas que van a convocar. 

Los últimos indicadores sanitarios dejan al sistema sanitario catalán entre las peores de España

A su vez, el "carácter electoralista" de la gestión de Toni Comín, según señalaba hace unos meses para ConSalud.es Jorge Soler, portavoz de Sanidad de Ciudadanos en Cataluña, es otro de los aspectos que preocupa al sector sanitario catalán. "De forma continua ha hecho promesas imposibles y ha utilizado esta estrategia para ir calmando fuegos. Por ejemplo, cuando en Tarragona se quejaban de las listas de espera, fue para allá y prometió un hospital nuevo y más inversión. Cuando estalló la rebelión de Primaria, contestó con un plan para contratar nuevos profesionales. El problema de todas estas promesas es que los presupuestos no se corresponden con sus objetivos. Dentro de unos meses dejará su puesto y el próximo conseller va a tener que desactivar muchos planes", apuntaba Soler, que además añadía que “el tiempo que Comín dedica a mítines independentistas, no lo está dedicando a mejorar la sanidad". 

Ante este difícil panorama de la sanidad catalana, las últimas acciones llevadas a cabo por el Departamento de Comín se han centrado únicamente en el ámbito del referéndum y la independencia. El consejero, que informó de que se trasladarían recursos sanitarios enfocados en ofrecer ayuda psicológica a toda la población catalana afectada el 1-O, culminaba ayer con una campaña en redes sociales en las que se ofrecía asesoramiento a todas aquellas personas que se sientan estresadas o tensas por la inquietud política. Protegerse de la sobreinformación, realizar actividades de ocio y reírse eran las pautas que el Departamento de Salud ofrecía a los catalanes.

Pese a la pésima gestión del consejero, que ha dejado al sistema sanitario catalán entre los peores puestos a nivel autonómico, según los rankings, la actualidad política en Cataluña hace sospechar que por el momento las promesas sanitarias de Comín se harán esperar.

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