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¿Qué es el hambre emocional y cómo evitarlo?

Utilizar la comida para regular emociones, que no podemos, no sabemos, o no queremos controlar, es la causa que nos lleva en ocasiones a comer más de la cuenta.

El hambre emocional es en muchas ocasiones el responsable de esos kilos de más que tanto cuesta perder
El hambre emocional es en muchas ocasiones el responsable de esos kilos de más que tanto cuesta perder

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14.05.2018 - 12:00

El hambre emocional es en muchas ocasiones el responsable de esos kilos de más que tanto cuesta perder. Y es que, según una definición que apareció en los años 80, el hambre emocional ''es utilizar la comida para distraernos, desviar o negar nuestra atención de otros problemas o situaciones internas, cuyo origen es de índole psicológico''. Por tanto, de nada sirve ponerse a dieta si antes no se identifica de donde surgen los motivos que existen detrás de ese deseo, pulsión o intención hacia la comida.

Así pues, utilizar la comida para regular emociones, que no podemos, no sabemos, o no queremos controlar, es la causa que nos lleva en ocasiones a comer más de la cuenta. No obstante, diferenciar este hambre emocional del hambre real, es relativamente sencillo, ya que si ponemos atención, nos damos cuenta como las dos se manifiestan de maneras muy diferentes. 

El hambre real, por un lado, aparece poco a poco y se siente en el estómago. Una vez la has saciado dejas de pensar en la comida, hasta que vuelves a sentir esa necesidad ''real'' de comer. El hambre emocional, por otro lado, aparece de repente, no se siente en el estómago, sino más bien la sensación es de llenarte de algo y es una necesidad inmediata.

El hambre emocional es en muchas ocasiones el responsable de esos kilos de más que tanto cuestan en perder

Sin embargo, el hambre emocional tiene solución. Por ello, el equipo de KilosOut nos da una serie de consejos para hacerlo frente de manera eficaz.  

1. Empieza a darte cuenta de lo que te ocurre cuando comes de forma emocional, detente antes de empezar y respira profundamente. Este simple gesto te permitirá crear un espacio dentro de ti y responder a la pregunta: ¿Qué es lo que de verdad quiero saciar?

2. Aprende a estar presente, sintoniza con tu cuerpo y con tu estómago. Pregúntate: ¿Tengo hambre de verdad? ¿Necesito un segundo plato? ¿De verdad me apetece esto? ¿Tengo la necesidad de terminar todo lo que tengo delante?

3. Mantente hidratado. Beber agua nos ayuda a no confundir la sensación de sed con el vacío que provoca el hambre física.

4. Muévete, pon tu atención en otro lugar y deja que la sensación pase. Puedes ponerte a cantar, a bailar, salir a dar un paseo o escribir cómo te sientes.

5. ''Mantenerte ahí'' mientras la necesidad de comer ese ''algo'' permanece. Obsérvate, si te quedas el tiempo suficiente verás como la urgencia se va y la sensación de haberlo afrontado sin comer, te llenará de fuerza y autoestima.

6. Deja de poner foco en la culpa, el estrés y el remordimiento; aumentarás tus niveles de cortisol y permitirás que tu autoestima se resienta, con lo que será más fácil que el ciclo de los antojos se inicie otra vez: comer-sentirse culpable-volver a comer para no sentir esa culpa-sentirse culpable-comer.

7. Obsérvate desde la curiosidad y no desde el juicio. La curiosidad supone un cambio de paradigma aplicable a toda nuestra vida. Nos aligera, nos empodera y nos conecta con ''nuestra auténtica realidad''.

8. Redirige tu energía a lo que de verdad te nutre. Imagínate utilizar toda la energía que estás poniendo y consumiendo en la comida en otras áreas que te aportan y en las que te sientes feliz. Esta simple acción, nos permite reconectar con la vitalidad y la creatividad de nuestro ser, que muy probablemente, tengamos olvidadas.

9. Aprende a responder y no a reaccionar. Siempre vamos a tener dos opciones que nos permitirán decidir si comer o no, qué, cómo y cuánto comer, y son reaccionar o responder.

10. Sustituye el conflicto y el malestar por ejercicios que te conecten con sentimientos positivos, como escribir, adoptar la costumbre de anotar motivos por los que dar las gracias, practicar afirmaciones positivas... etc.

11. Asume tu responsabilidad. Puedes elegir afrontar esta situación como una oportunidad para cambiar o permanecer en la parálisis habitual. Sé sincero contigo mismo y profundiza en querer ver ''qué'' te está provocando comer de forma emocional.

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