¡Gana la batalla a las cicatrices!

Gema Cabañero presenta un nuevo protocolo, NNSS Bio-Sublative con el objetivo de eliminar desde las marcas que deja el acné, hasta los surcos, las arrugas profundas y las estrías.

¡Gana la batalla a las cicatrices!
¡Gana la batalla a las cicatrices!

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03.02.2016 - 16:10

Las cicatrices pueden convertirse en un incordio y en muchos casos no desaparecen nunca. Y es que, estas lesioners dérmicas pasan por distintas fases estéticas dependiendo del tipo de piel, la genética, la localización y la profundidad...
El combo de radiofrecuencia bipolar fraccionada infrarrojos potenciado a base de biotecnología cosmética natural son las claves del tratamiento dermo-renovador

Para no tener que recurrir a otros tratamientis abrasivos, Gema Cabañero
propone un nuevo protocolo, NNSS Bio-Sublative. Se trata de una alternativa basada en una terapia dérmica que combina la radiofrecuencia bipolar fraccionada con infrarrojos de tal forma, que, como explica la especialista, "logra trabajar a niveles más profundos garantizando una mayor efectividad en cuanto a regeneración interior de los tejidos que se traduce en una regeneración cutánea intensiva y visible en la superficie".

Los infrarrojos son los encargados de trabajar a nivel de la dermis papilar produciendo un precalentamiento en esta capa y facilitando la entrada de las ondas de radiofrecuencia, que acaban llegando a la parte más profunda. De esta forma, se favorece la regeneración global en forma de "alisamiento" ya sea en marcas de acné, surcos, arrugas profundas o incluso, estrías.

La energía se aplica sobre la cicatriz a tratar con máxima precisión gracias a un cabezal con micro-agujas que además de canalizar esa energía hacia el interior, también producen micro-puntos de calentamiento en la capa más superficial de la piel.

En cuanto a sus efectos, Gema Cabañero añade que "tras un año, además de eliminar las cicatrices tratadas, mejora de manera global toda la piel circundante, ya que al activarse la producción de colágeno y elastina en toda la región aumenta la elasticidad y la firmeza, disminuye el tamaño de los poros y se alisan las arruguitas finas".

Los efectos de renovación dérmica se empiezan a percibir a partir de los 10 días de media y van aumentando progresivamente hasta cuatro o seis semanas tras el tratamiento. El número de sesiones variaría según el tipo de cicatriz a tratar y su nivel de asentamiento, aunque lo más habitual son entre dos y tres sesiones.

En definitiva, un protocolo indicado para tratar todo tipo de cicatrices, tanto en el rostro como en el cuerpo a cualquier edad.


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