Migrañas, hiperhidrosis y acné: todos los usos del bótox

En la hiperhidrosis, la función del bótox es bloquear el receptor de la acetilcolina a nivel de las glándulas sudoríparas pero lo hace a nivel local.

Bótox (Foto. Freepik)
Bótox (Foto. Freepik)
Estetic
14 febrero 2022 | 10:00 h

La toxina botulínica, más conocida como bótox, siempre ha estado ligada al mundo de la estética por uso para tratar las arrugas, pero ¿sabías que puede utilizarse para combatir otros problemas muy frecuentes?

Es el caso de lahiperhidrosis o exceso de sudoración, una patología muy común que afecta al 1-5% de la población general y puede tener consecuencias a nivel social, emocional y profesional. Lo habitual es que la hiperhidrosis afecte a axilas, palmas, plantas, pero también pueden verse afectadas otras zonas anatómicas como la cara, el cuero cabelludo, las ingles y debajo de los pechos. 

En este sentido, la función del bótox es bloquear el receptor de la acetilcolina a nivel de las glándulas sudoríparas pero lo hace a nivel local, por tanto no tiene efectos sistémicos; el tratamiento es temporal, de 6 meses a 1 año de duración.

Otro problema que puede combatirse con bótox es la migraña, un tipo de cefalea primaria -una de las más frecuentes- caracterizada por un dolor pulsátil intenso, generalmente de un solo lado. A menudo suele estar acompañada de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al ruido.

La hiperhidrosis es una patología muy común que afecta al 1-5% de la población general y puede tener consecuencias a nivel social, emocional y profesional

Según la especialista Lucía Vidorreta Ballesteros, de la unidad de Neurología del equipo del doctor Alberto Pérez de Vargas del Hospital Quirónsalud San José, el tratamiento con toxina botulínica reduce la frecuencia e intensidad de los ataques de migraña. Se administra mediante infiltraciones en la musculatura pericraneal siguiendo el protocolo PREEMPT (según este protocolo, se colocan 31 pequeñas inyecciones en los lugares prescritos sobre la frente, los lados de la cabeza, y la parte posterior de la cabeza y el cuello y, adicionalmente, pueden aplicarse en 6 puntos de inyección adicionales en función del dolor).

TAMBIÉN PARA TRATAR LA PIEL

-Para mejorar el acné. ''La toxina botulínica, infiltrada de forma más diluida y con la técnica de mesoterapia por la zona afectada puede regular la secreción sebácea y mejorar el acné leve o moderado. Este activo actúa sobre el sistema de la acetilcolina, que es el neurotransmisor implicado en la producción de sebo, disminuyendo su actividad. Además, contribuye a prevenir los brotes de acné y estimula la producción de colágeno y elastina, con lo que atenúa las marcas y cicatrices que pudieran quedar'', asegura la cirujana general y médico estético Virtudes Ruíz.

-Para disimular las cicatrices quirúrgicas. ''Los queloides son el crecimiento exagerado de la piel en una cicatriz tras un corte (incisión quirúrgica) y suponen una complicación molesta y difícil de tratar. Para solucionarlos se están empleando inyecciones de bótox al terminar las cirugías y evitar así la formación de cicatrices queloideas, conseguir rebajarlas y que queden más estéticas. Consiste en poner bótox en la cicatriz al final de la intervención quirúrgica para evitar la tensión en el corte y la posibilidad de hacer una cicatriz hipertrófica o queloidea tras una intervención'', cuenta Virtudes Ruíz.  

-Para evitar brotes de rosácea. También se está empleando el bótox como tratamiento muy novedoso para evitar los brotes de rosácea, ya que se ha comprobado que tiene un efecto antiinflamatorio que mejora mucho la sintomatología de esta patología cutánea que afecta a la cara y es muy desagradable. 

''En este caso la toxina botulínica, muy diluida, se infiltra para actuar sobre unas células que se llaman mastocitos impidiendo así que liberen agentes proinflamatorios. Consigue una reducción del edema, el eritema y el enrojecimiento. Los resultados perduran entre 3 y 4 meses'', según la doctora Ruíz.

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