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Tres grandes tendencias

Tecnología y Big Data: la transformación de la farmacovigilancia en 2030

Los rápidos avances tecnológicos van a modificar la farmacovigilancia poniendo el foco en un mayor conocimiento sobre los posibles efectos adversos prácticamente en tiempo real.

La red europea responsable de la regulación de los medicamentos ha desarrollado un robusto sistema para monitorizar y gestionar los posibles riesgos (Foto. Freepik)
La red europea responsable de la regulación de los medicamentos ha desarrollado un robusto sistema para monitorizar y gestionar los posibles riesgos (Foto. Freepik)

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12.12.2019 - 17:45

¿Cuál será el estado de la farmacovigilancia en el año 2030? Una pregunta que surge ante el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías. Estas han conseguido modificar numerosos escenarios y la industria farmacéutica no se ha quedado atrás.

La respuesta a la cuestión planteada la encontramos en un artículo publicado en Clinical Pharmacology and Therapeutics, escrito por Guido Rasi, director ejecutivo de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y Peter Arlett, director del Departamento de Farmacovigilancia y Epidemiología de la Agencia Europea de Medicamentos.

En resumen, el escenario que plantean de cara al 2030 es una fotografía en la que el auténtico protagonista es la recopilación cada vez más precisa e inteligente de los datos derivados de los informes de seguridad en relación a las sospechas de posibles reacciones adversas al consumo de los medicamentos.

Una instantánea que se completa con un incremento del rendimiento de los medicamentos en el mercado, así como una mayor participación conjunta entre los reguladores, pacientes y los profesionales del ámbito de la salud y de la industria farmacéutica.

En el citado artículo con el que se inician estas líneas se expresa que la base de los medicamentos es prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades. Pero también pueden tener efectos secundarios en nuestra salud. Motivo por lo que resulta de vital importancia identificar estos posibles riesgos para establecer un equilibrio.

Mayor participación conjunta entre los reguladores, pacientes y los profesionales del ámbito de la salud y de la industria farmacéutica

La red europea responsable de la regulación de los medicamentos (integrada entre otros organismos por la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medicamentos) ha desarrollado un robusto sistema para monitorizar y gestionar los posibles riesgos reportados por los medicamentos que actualmente se comercializan en el mercado. Un sistema de farmacovigilancia coordinado la Agencia Europea de Medicamentos que permite que los pacientes se beneficien de los medicamentos de la forma más segura posible.

Los sistemas de farmacovigilancia están cambiando de forma significativa en todo el mundo gracias a los avances tecnológicos, el incremento del volumen de datos y por el aumento de la participación de los pacientes en la toma de las decisiones que afectan a su salud. En este contexto, los autores del artículo anticipan tres principales tendencias.

La primera de estas pone el foque en la elaboración de informes en materia de seguridad (ISCR, por sus siglas en inglés) sobre los casos individuales. Estos continuarán siendo una de las fuentes de datos clave a la hora de detectar posibles nuevos problemas relacionados con el consumo de los medicamentos. Recalcan que estos pueden mejorarse aún más gracias a la tecnología.

De cara al 2030 estos informes serán mucho más inteligentes gracias al desarrollo de aplicaciones como e-Health, así como por la colaboración continua entre la industria y los reguladores en la revisión del International Council on Harmonisation (ICH), que brinda numerosas oportunidades a la hora de recopilar y gestionar los ISCR.

Se ha pasado de una actividad reactiva impulsada por informes espontáneos de sospechas de reacciones adversas, a una actividad de monitorización constante de carácter más proactivo

La segunda de las tendencias parte de la evolución experimentada por la farmacovigilancia. En los últimos años se ha pasado de una actividad reactiva impulsada por informes espontáneos de sospechas de reacciones adversas, a una actividad de monitorización constante de carácter más proactivo. Esta estrategia está basada en la cuida planificación antes del lanzamiento del medicamento.

En este sentido y con la vista puesta en el 2030, esta monitorización abarcará en el lanzamiento de los nuevos medicamentos no solo su eficacia sino la seguridad. De esta forma los reguladores contarán con información actualizada y en tiempo real para optimizar y fomentar el uso efectivo y seguro de los medicamentos.

La tercera y última de estas tendencias pone el foco en el papel de los reguladores. Para 2030 estos dedicarán más tiempo a la relación con los pacientes y los profesionales de la salud. De esta forma trabajarán para garantizar que la información que se les proporciona sea relevante. En este sentido los autores del artículo apuntan a la información electrónica de los medicamentos que podrá ser actualiza prácticamente en tiempo real.

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