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SEGÚN LA SEMICYUC

La baja efectividad de las vacunas aumenta los casos de gripe en España

La tasa de mortalidad de esta enfermedad ronda el 10% en aquellos que son ingresados en el hospital, por lo que es importante prevenir el contagio y la propagación.

La poca efectividad de las vacunas frente a la gripe ha sido uno de los principales problemas de este año
La poca efectividad de las vacunas frente a la gripe ha sido uno de los principales problemas de este año

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13.02.2018 - 12:20

El virus de la gripe ha irrumpido este año con fuerza en España. Esto se explica porque el virus que ha afectado a la población no es el que circula habitualmente, por lo que la vacuna no resulta tan efectiva como en otro tipo de influenzas.

Los virus que causan la gripe contienen ARN como material genético. Los de influenza A pueden dividirse en diferentes cepas. Los subtipos actuales de estos que se detectan en las personas son A (H1N1) y A (H3N2). Desde el 2009, el H1N1 pandémico (H1N1pdm) ha circulado de forma más o menos continua en los períodos invernales, ya que ha reemplazado al virus H1N1 que circulaba anteriormente entre los seres humanos. Mientras, los virus de la influenza B no se dividen en subtipos pero sí pueden hacerlo en líneas y cepas. Los que circulan actualmente pertenecen a una de las dos líneas: B/Yamagata y B/Victoria.

Es importante saber que la vacuna contra la influenza protege contra los virus que son más comunes. Es decir, la composición de la vacuna puede cambiar año a año. Los virus de la influenza A (H1N1), A (H3N2) y uno de la influenza B (en este caso el Victoria) están incluidos en la vacuna anual contra la influenza en lo que se denomina vacuna trivalente, mientras que el B (Yamagata) está también incluido en la vacuna tetravalente, que solo está indicada en pacientes con grave inmunodepresión.

"La gripe es una enfermedad que afecta a una gran proporción de la población cada período invernal, pero su mortalidad es baja"

El Coordinador Nacional del Grupo Español de Trabajo Gripe A Grave (GETGAG) de la Semicyuc,  Alejandro Rodríguez, destacó que “la vacuna puede proteger contra los virus de la influenza que son iguales o similares a los virus de la vacuna, pero la vacuna contra la influenza estacional no protege contra infecciones y enfermedades ocasionadas por otros virus que también pueden causar síntomas similares a los de la influenza (como parainfluenza, sincitial respiratorio, etc.) durante la temporada invernal”.

Asimismo, el también Intensivista en el Hospital Universitario de Tarragona Joan XXIII se refirió a las condiciones no mortales del virus de la gripe. “La gripe es una enfermedad que afecta a una gran proporción de la población cada período invernal, pero su mortalidad es baja. Algunas condiciones propias de los pacientes que padecen gripe, como la presencia de enfermedades pulmonares o cardiovasculares crónicas y avanzadas, pueden descompensarse por la gripe y entonces conducir a la muerte del paciente”, declaró.

La mortalidad este año se ha situado en torno al 10% de los pacientes que ingresan en el hospital. Datos que coinciden con los del registro de Semicyuc sobre Gripe A Grave en las UCI españolas.

“En general y según los datos con que contamos en el Registro Gripe A Grave, esta temporada invernal, el virus predominante es el B y en más del 90% de los casos los pacientes presentaron comorbilidades o enfermedades crónicas así como mayor edad respecto de años anteriores”, puntualizó el doctor Rodríguez.

La incidencia de gripe en la población general ha sido discretamente superior al de otros años según datos del sistema de centros centinelas. Este incremento podría deberse a un conjunto de factores. Por un lado, uno de los virus A circulantes, A (H3N2), tiene poca respuesta a la vacuna, y por otro, el virus B que circula con predominio es del tipo B Yamagata (no incluido en la vacuna trivalente). Además, una parte importante de los virus B del linaje Victoria (incluido en la vacuna trivalente), presentan una alteración en las proteínas que los haría antigénicamente diferentes a los de su grupo, y, por lo tanto, tampoco tendrían respuesta a la vacuna. Esto hace que la sea poco efectiva y haya más casos de personas que enferman aun habiéndose vacunado.

El mayor pico de incidencia de la epidemia (290,4 casos/100.000 habitantes) se alcanzó en la semana epidemiología 3 de 2018 (del 15-21 enero)

“La alarma social responde a que a las urgencias de los hospitales acuden una gran cantidad de personas con gripe que sobrepasan la capacidad de atención, aunque los casos graves que ingresan a UCI no son tan frecuentes como otros años”, indicó.

El mayor pico de incidencia de la epidemia (290,4 casos/100.000 habitantes) se alcanzó en la semana epidemiología 3 de 2018 (del 15-21 enero). Desde entonces, se encuentra en remisión después de una fase de ascenso de 6 semanas, algo superior a lo habitual (4 semanas). En estos momentos, todavía existen valores epidémicos con 244 casos/100.000 habitantes. Desde el inicio de los casos detectados, se han hospitalizado 2600 pacientes con una mortalidad del 13.7%.

Si la vacuna es poco efectiva, como la de este año, es primordial intentar prevenir el contagio y su propagación con algunas medidas como pueden ser evitar el contacto cercano con personas enfermas y lavarse las manos con agua y jabón de forma frecuente.

También es importante recordar que el uso de antibióticos de manera abusiva, o sin prescripción médica, puede ralentizar el proceso de curación. Sobre este tema, el coordinador explicó: “El problema que observamos es un elevado uso de antibióticos durante los periodos de gripe. Casi no se observa resistencia de los virus A y B al tratamiento antiviral habitual (oseltamivir). Hay que remarcar que los antibióticos no tienen efecto sobre los virus, tampoco en la gripe, por lo cual no deberían ser indicados por un cuadro gripal. El uso inadecuado de antibióticos no solo no mejora los síntomas, sino que puede facilitar la sobreinfección con microorganismos resistentes a los antibióticos habituales, y esto puede ser un verdadero problema posteriormente. Es verdad que un porcentaje pequeño de pacientes (10-15%) presentan una infección que llamamos mixta, es decir, una infección por virus (gripe) y por una bacteria de forma simultánea. En este caso, los antibióticos tienen un papel importante en el tratamiento, pero su diagnóstico requiere de algún método de estudio complementario como son una radiografía de tórax o algún tipo de análisis de sangre y siempre debe ser indicado por un profesional sanitario”.

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