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La importancia de la metilación del ADN

La actividad física de carácter moderado es capaz de modificar cómo actúa nuestro ADN

Un reciente estudio revela cómo la actividad física moderada-vigorosa cambia las estructuras del ADN sin modificar la secuencia de las letras de los genes.

La investigadora Alba Fernández Sanlés y el doctor Roberto Elosua (Foto. Parc de Salut)
La investigadora Alba Fernández Sanlés y el doctor Roberto Elosua (Foto. Parc de Salut)

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14.01.2020 - 16:30

Un reciente estudio desarrollado por investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) ha llegado a la conclusión de que la actividad física se encuentra relacionada con los cambios que se producen en la estructura del ADN pero sin llegar a modificar la secuencia de letras de los genes, su estructura primaria.

El estudio indica que el hecho de realizar actividad física de forma moderada-vigorosa como caminar diariamente de forma rápida o realizar algún tipo de deporte durante al menos 30 minutos, permite maximizar sus beneficios. Esto posible porque este tipo de actividad actúa sobre uno de los elementos clave en el metabolismo de los triglicéridos, que, en altas concentraciones, aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Cabe señalar que estos cambios en el ADN influyen en cómo se leen nuestros genes y en su nivel de expresión.

Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise. En su elaboración han participado el Grupo de Epidemiología y Genética Cardiovascular del IMIM, Cibercv, Ciberesp, Cineronic, el Instituto de Investigación Josep Carreras y la Facultad de Medicina de la UViC-UCC. Ha contado con la financiación de la Generalitat de Cataluña y del Instituto de Salud Carlos III.

Estos cambios en el ADN influyen en cómo se leen nuestros genes y en su nivel de expresión

“Sabemos que el estilo de vida tiene un impacto en cómo se expresa la información que contienen nuestros genes, y nos preguntamos si la actividad física estaría relacionada con algún cambio en uno de estos mecanismos biológicos: la metilación del ADN”, ha señalado el doctor Roberto Elousa, coordinador del grupo de investigación del IMIM y último firmante del estudio.

El punto clave a comprender en los resultados de este estudio es el concepto de metilación del ADN. Por este entendemos un cambio químico en la molécula del ADN que no supone una alteración de la secuencia de letras, que determina el nivel de expresión de los genes, su capacidad para generar proteínas o no proteínas.

En este sentido cabe señalar que el nivel de metilación del ADN se ha relacionado con diferentes enfermedades como el cáncer, cardiovasculares, diabetes u obesidad entre otras.

"En los análisis hemos observado que las personas que más practican actividad física de intensidad moderado-vigorosa, presentan unos menores niveles de metilación en dos sitios del ADN", explica la investigadora Alba Fernández Sanlés, una de las autoras principales del estudio. 

El nivel de metilación del ADN se ha relacionado con diferentes enfermedades como el cáncer, cardiovasculares, diabetes u obesidad entre otras

Es por esto que este es el tipo de actividad física general que se recomienda a la población con el objetivo de fomentar un buen estado de salud ya que es de esta de la que se obtiene un mayor beneficio de acuerdo a los hallazgos del estudio.

“Uno de los genes que encontramos con cambios en sus marcas de metilación está relacionado con el metabolismo de los triglicéridos. Ya se conoce que la actividad física disminuye sus niveles, por lo que nuestros datos sugieren que la metilación de este sitio del ADN podría ser un mecanismo mediador del efecto de la actividad física sobre ellos”, apunta por Sanlés.

"En estudios previos también observamos que el consumo de tabaco modifica los niveles de metilación del ADN", afirma el Dr. Elosua, resaltando "la importancia de promover un estilo de vida saludable que incorpore la práctica de actividad física para la prevención de las enfermedades cardiovasculares”, añade.

Los investigadores han analizado datos de dos poblaciones occidentales, la catalana Regicor (REgistre Gironí del COR) y la estadounidense Framinghan (Framingham Offspring Study). En total, han podido trabajar con los datos de la actividad física de 2.544 personas de entre 35 y 74 años, a partir de cuestionarios validados por la comunidad científica internacional. La metilación del ADN se estudió a partir de muestras de sangre de los voluntarios, y se analizaron más de 400.000 marcas repartidas por todo el ADN en cada una de estas personas.

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