“El labio leporino es la malformación facial congénita mayor más frecuente”

Beatriz Berenguer, cirujana plástica experta en fisuras de labio y paladar en el Hospital Gregorio Marañón, ha hablado con ConSalud.es sobre el labio leporino

La doctora Beatriz Berenguer, cirujana plástica infantil del Hospital Gregorio Marañón (Foto cedida por Beatriz Berenguer)
La doctora Beatriz Berenguer, cirujana plástica infantil del Hospital Gregorio Marañón (Foto cedida por Beatriz Berenguer)
JUDITH ARRILLAGA
6 octubre 2019 | 00:00 h

A mediados de septiembre la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps)emitió una alerta sobre el principio activo ondansetrón. A pesar de que está recomendado para las náuseas, no está indicado durante el embarazo ya que puede causar labio leporino en los bebés, aunque según los datos recogidos por la Agencia, se está prescribiendo fuera de su indicación autorizada.

Más allá de esta alerta, el labio leporino, o fisura de labio y paladar (denominación más correcta), tiene un origen multifactorial, es decir, que “influye, entre otras cosas la predisposición genética, el déficit de ácido fólico, el consumo de tabaco y alcohol  o como en este caso el consumo de un medicamento que pueden alterar los procesos de formación del embrión”, ha detallado a ConSalud.es Beatriz Berenguer, cirujana plástica en el Hospital Gregorio Marañón y especialista en fisuras de labio y paladar.

“En nuestro entorno se produce un nacimiento de cada 700”

A pesar de que puede parecer una situación poco común, los datos proporcionados por la doctora Berenguer muestran otra realidad, “en nuestro entorno se estima que hay uno de cada 700 nacimientos”. Esto convierte a la fisura de labio y paladar en “la malformación facial congénita mayor más frecuente”.

Los grandes avances de la medicina han permitido que a día de hoy sea posible llevar a cabo un diagnóstico prenatal de la fisura, algo que aporta grandes beneficios tanto a las madres como a los niños, “de esta forma antes del nacimiento podemos informarle de cuál es la situación y cuáles van a ser los tratamientos que necesita”, ha explicado Berenguer.

Aunque sin duda los grandes avances en este campo son los que han permitido mejorar la vida de los niños que nacen con estas fisuras, “en general que tienen unos resultados muy buenos tanto estéticos como funcionales”.

Esto es posible gracias a equipos multidisciplinares, como el del Hospital Gregorio Marañón, en los que participan varias disciplinas. Estos equipos deben contar como mínimo con un cirujano experto, un odontólogo, un otorrino y un logopeda, aunque también es frecuente la presencia genetistas, psicólogos infantiles, radiólogos…

Depende del tipo de fisura el tratamiento que reciben estos niños necesita más o menos intervenciones. “Si es una fisura de labio aislada, muchas veces con una sola cirugía es suficiente. Si es fisura de labio y paladar entonces necesitan de media tres o cuatro cirugías que pueden llegar a las cinco si es muy ancha”, ha especificado la cirujana del Gregorio Marañón.

La fisura de labio y paladar tiene un origen multifactorial como la predisposición genética

La primera cirugía que se realiza es habitualmente para corregir el labio y la nariz y en la segunda se arregla el paladar y “ambas se hacen en el primer año de vida”. Si todo ha ido perfecto el siguiente paso suele estar dedicado a arreglar la encía, “que es ya alrededor de los ocho o nueve años”, ha matizado la especialista.

Muchos niños al completar el crecimiento suelen necesitar otra operación más para retocar la nariz y “el 25 % necesitan también cirugía de avance maxilar para que encajen bien los dientes y corregir la mordida”.

Estas operaciones van mucho más allá de lo puramente estético. “La fisura de labio y paladar provoca que los niños no puedan hablar bien, si no operan hablarían muy gangoso” ha resaltado la experta. La no realización de la cirugía puede incluso afectar a los oídos, llegando a perder audición. 

Los dientes son una zona muy importante que debe ser revisada durante todo el crecimiento de los niños. “En la zona de la fisura si no se repara la encía pueden llegar a perderse los dientes”, ha subrayado Berenguer para finalizar.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
Lo más leído