Cada año se diagnostican en España 10.000 nuevos casos de párkinson

El 70% tiene más de 65 años y un 15% son menores de 50 años.

Paciente con Párkinson (Foto. Hospital Ruber Internacional)
Paciente con Párkinson (Foto. Hospital Ruber Internacional)
CS
8 abril 2021 | 12:45 h
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Este domingo se conmemora el Día Mundial del Párkinson, iniciativa impulsada en 1997 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que se viene celebrando cada año. La elección de esta fecha es por el nacimiento del doctor James Parkinson, neurólogo y paleontólogo, que fue el primero en definir los síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa ya en el año 1817.

El objetivo de este día es concienciar y sensibilizar a la sociedad en general sobre el impacto de esta enfermedad, segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del alzhéimer y dar visibilidad a cómo afecta en la vida cotidiana.

Unas 160.000 personas padecen párkinson en España. Se estima que en realidad son 300.000 pero no están todas diagnosticadas ni registradas.  La prevalencia en la población oscila entre el 0,3% y el 1% en sujetos mayores de 60 años, y alcanza el 3% en los de 80 años o más.

El objetivo de este día es concienciar y sensibilizar a la sociedad en general sobre el impacto de esta enfermedad

Según la doctora Mónica Kurtis Urra, directora del Programa de Trastornos del Movimiento del servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional, cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos en España y el 70% tienen más de 65 años, pero un 15% son menores de 50 años. “Los pacientes tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico.”

M.Kurtis (Foto. Ruber Internacional)
M.Kurtis (Foto. Ruber Internacional)

Comenta esta experta que la depresión puede ser la primera manifestación del párkinson y, junto con el estreñimiento, alteración del olfato o trastorno de conducta del sueño REM, entre otros síntomas invisibles, pueden ser marcadores precoces de la enfermedad.  

“Se define también por la presencia de varios síntomas motores, es decir, rigidez, lentitud, temblor de reposo e inestabilidad de la marcha. No todos los pacientes tienen todos estos síntomas; de hecho, un tercio de los pacientes nunca desarrollan temblor. En la última década también se están investigando y caracterizando los múltiples síntomas invisibles que forman parte de esta enfermedad. En algunas personas con párkinson se puede ver afectado el sueño, el estado de ánimo, la capacidad intelectual y el sistema autonómico, dando pie a estreñimiento, sudoración, urgencia urinaria y sensación de mareo al levantarse”, asevera la doctora Mónica Kurtis.

Desde los años 60 se sabe que, en la enfermedad de Parkinson, existe un déficit de un mensajero cerebral denominado dopamina. Es el principal neurotransmisor entre los núcleos del cerebro que coordinan el movimiento y que se llaman ganglios de la base. “Uno de estos núcleos, que se conoce como "sustancia negra", es el principal almacén de dopamina, ya que las neuronas dopaminergicas residen aquí. En la enfermedad de Parkinson, por causas que aún no conocemos con exactitud, estas neuronas degeneran progresivamente, falta dopamina en el sistema, y el resultado es una falta de coordinación del movimiento y los síntomas motores. En la actualidad, sabemos que también están alterados otros mensajeros cerebrales, como la acetilcolina, el GABA, la serotonina y la adrenalina, que están relacionados con otros circuitos cerebrales y con muchos de los síntomas no motores de la enfermedad”, explica Kurtis.

Entre el 20 y el 25% de los pacientes afectados por esta enfermedad requieren un ingreso hospitalario anual

El diagnóstico de esta enfermedad es clínico. “Esto quiere decir que no existe ninguna prueba de imagen ni de sangre que confirme la existencia de la enfermedad, sino que el diagnóstico se basa en la historia que refiere el paciente y el examen neurológico y general. Es importante saber que existe un tratamiento eficaz y, por tanto, el diagnóstico precoz es fundamental. Hoy por hoy, existen múltiples fármacos que ayudan a paliar los síntomas e, incluso, la posibilidad de terapias con bombas de infusión continua con apomorfina o levodopa intestinal y también cirugía mediante estimulación intracraneal o ultrasonidos (HIFU)”, afirma la neuróloga. También están avanzando los ensayos clínicos en terapias genéticas e inmunológicas.

Se estima que entre el 20 y el 25% de los pacientes afectados por esta enfermedad requieren un ingreso hospitalario anual.

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