La comunidad científica, dividida ante la estacionalidad de la Covid-19: ¿empeorará con el invierno?

La llegada del otoño y el paulatino descenso de las temperaturas favorece la proliferación de los virus respiratorios y los expertos muestran disparidad de opiniones sobre el comportamiento del SARS-CoV-2.

Refuerza tus defensas naturales para la temporada de frío (Foto. Freepik)
Refuerza tus defensas naturales para la temporada de frío (Foto. Freepik)
CS
25 septiembre 2020 | 00:00 h
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Desde la aparición de los primeros casos de Covid-19, provocados por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, mucho se ha especulado dentro de la comunidad científica sobre cómo las distintas condiciones climatológicas y los cambios de estación podrían afectar a la propagación del virus. Al inicio de la pandemia fueron muchas las voces que pronosticaron que la elevación de las temperaturas con la llegada del periodo estival ralentizaría su velocidad de propagación. Previsión que no se ha cumplido y somos testigos de cómo la pandemia continua su avance independientemente de las condiciones climáticas.

A pesar de esto un grupo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins han presentado un estudio que sugiere que el incremento de las temperaturas sí es capaz de moderar la propagación del virus. Un hallazgo que les hace pronosticar que con la llegada del otoño y el progresivo descenso térmico inherente a la cercanía del invierno podría aumentar de forma preocupante los nuevos contagios.  

“Hemos logrado significativos avances en esta pandemia y podemos decir que muchos de ellos se deben a las intervenciones sociales”, explica el doctor Adam Kaplin, profesor asistente Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad Johns Hopkins y autor principal del estudio. Añade en este sentido que el clima cálido ha favorecido estos esfuerzos.

“En el otoño y en los meses más fríos vamos a tener un viento en contra y eso hará que el control sea mucho más difícil”, expresa señalando que los casos podrían aumentar con la llegada de aire frío “más amigable con los virus”.

Lo cierto es que estos hallazgos sobre la variación estacional no son nuevos. La gripe, el resfriado común y otros coronavirus suelen moderar su propagación en los meses más cálidos. Esto podría deberse a los efectos directos del calor sobre los virus y a una menor congregación de personas en espacios interiores.

Otros estudios o modelos desarrollados recientemente sobre el nuevo coronavirus rubricados por ejemplo por las universidades de Harvard y Princeton, han hallado ciertos impactos en la propagación del virus en base a los cambios de temperatura o proyectaron que se producirían cambios, aunque estos no fueran demasiado significativos.

El virus ha actuado de una manera “consistente con el comportamiento de un virus respiratorio estacional”

Un artículo publicado en Journal of the American Medical Association firmado por investigadores de la Universidad de Maryland explica que, por ejemplo, el virus ha actuado de una manera “consistente con el comportamiento de un virus respiratorio estacional”, propagándose en función de los niveles de temperatura y humedad. Un grupo de investigadores del College Park sugiere la posibilidad de desarrollar un modelo meteorológico para predecir aquellos lugares en los que puede existir un riesgo más alto de propagación.

Pero no existe un consenso claro al respecto dentro de la comunidad científica. Rachel Baker, del Instituto Ambiental de Princeton, minimiza la importancia del clima y defiende férreamente la necesidad de mantener medidas como el uso de mascarillas y el distanciamiento social independientemente de la época del año en la que nos encontremos.

“Creo que es posible que las próximas condiciones climáticas del invierno puedan incrementar la transmisión, particularmente en aquellas zonas en las que estas sean más severas. Sin embargo, contamos con medidas de control efectivas y deberíamos ser capaces de limitar la aparición de brotes y casos”.

El doctor Michael Ryan, director ejecutivo del programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se muestra convencido sobre la relación entre las condiciones climáticas y la velocidad de propagación del virus.

“Este virus no ha demostrado ningún patrón estacional”

“Este virus no ha demostrado ningún patrón estacional”, expresaba en una rueda de prensa el pasado 10 de agosto. Una postura reforzada por un reciente artículo publicado en JAMA Network Open que recalca que las medidas de distanciamiento social son el método más efectivo para controlar el virus sin importar la estacionalidad.

En lo que sí parecen coincidir todos los expertos es en la necesidad de cumplir con todas las medidas de prevención y seguridad para evitar nuevos contagios. Y es que la llegada del otoño y con el invierno llamando a nuestras puertas puede complicar mucho la situación debido a la proliferación de la gripe y otros virus respiratorios de sintomatología similar a la mostrada por la Covid-19. Motivo por el que es fundamental afrontar las frías estaciones con el menor número posible de pacientes Covid-19, especialmente en los hospitales y UCI.

“No podemos probar que los casos aumenten durante el invierno ya que tendremos que esperar hasta que finalice para estar seguros. Pero tenemos suficiente información para afirmar que, si no se adoptan las medidas necesarias para controlar el aumento de los casos ante el descenso esperado de las temperaturas, la situación se tornará muy preocupante”, concluye Kaplin.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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