¿Cuáles son los principales componentes de las vacunas contra la COVID-19?

Todos los componentes de la vacuna se controlan de forma constante para garantizar que estén presentes en niveles que se ha demostrado que son seguros.

El MIT desarrolla una forma de conseguir terapias génicas selectivas (Foto. Freepik)
El MIT desarrolla una forma de conseguir terapias génicas selectivas (Foto. Freepik)
Ángel Luis Jiménez
10 agosto 2021 | 13:00 h

Actualmente son cuatro las vacunas contra la COVID-19 que han recibido luz verde por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), y han sido autorizadas para su comercialización de emergencia en la Unión Europea. Se trata de los sueros desarrollados por Pfizer/BioNTech (Comirnaty), Moderna (SpikeVax), AstraZeneca (Vaxzevria) y Johnson & Johnson (Janssen).

Las dos primeras vacunas han sido desarrolladas empleando tecnología de ARN mensajero, mientras que las dos segundas han empleado vectores virales. Las vacunas de ARNm son un nuevo tipo de sueros (su investigación se lleva desarrollando desde hace varias décadas) que enseñan a nuestras células a producir una proteína e incluso una porción de una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria en nuestro organismo.

La vacuna de Janssen se fundamenta en un vector vírico que vehiculiza dentro de un virus inofensivo diferente al coronavirus la información genética necesaria para que el cuerpo humano produzca anticuerpos/respuesta inmune frente a la proteína S del SARS-CoV-2. La vacuna frente a la Covid-19 de AstraZeneca fue desarrollada conjuntamente por la Universidad de Oxford y su compañía asociada, Vaccitech. La vacuna utiliza un vector viral de chimpancé no replicativo basado en una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus) que causa infecciones en los chimpancés y contiene el material genético de la proteína de la espícula del virus SARS-CoV-2. Después de la vacunación, se produce la proteína superficial de la espícula, lo que prepara al sistema inmunitario para atacar al virus SARS-CoV-2 si posteriormente infecta al organismo.

Estas cuatro vacunas han sido probadas en ensayos clínicos que han contado con la participación de decenas de miles de voluntarios en todo el mundo, demostrando su eficacia y seguridad a la hora de prevenir la COVID-19 moderada y grave y, por ende, reducir también la mortalidad. Pero es necesario recalcar que no se trata de vacunas esterilizantes por lo que no evitan las infecciones.

Las vacunas contra la COVID-19 han sido desarrolladas siguiendo los mismos requisitos legales de calidad, seguridad y eficacia por los que se rigen el resto de vacunas

Las vacunas contra la COVID-19 han sido desarrolladas siguiendo los mismos requisitos legales de calidad, seguridad y eficacia por los que se rigen el resto de vacunas. Todos los resultados han sido revisados exhaustivamente por los organismos reguladores competentes como la EMA en el caso de la Unión Europea.

COMPONENTES DE LAS VACUNAS

Mucho se ha hablado y debatido sobre los componentes de las vacunas contra la COVID-19. Estos no son ningún misterio a pesar de que muchos se empeñen en lo contrario. Cada ingrediente tiene un propósito específico y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), publican la lista de ingredientes de las vacunas (al igual que muchos otros organismos reguladores) que pueden consultarse en detalle a través del siguiente enlace.

Todos los sueros están libres de metales como hierro, níquel, cobalto, litio, aleaciones raras o cualquier producto manufacturado como microelectrónica, electrodos, nanotubos de carbono o semiconductores de nanocables.

Siempre que estas sustancias estén presentes en un nivel que pueda desencadenar una reacción en un individuo sensible o alérgico, su presencia se declara en la información proporcionada a los trabajadores de la salud y a los pacientes sobre la vacuna

El Portal Europeo de Información sobre Vacunación explica que, además de uno o más antígenos, las vacunas cuentan con otros componentes según el tipo de suero. Entre estos se incluyen:

  • Estabilizadores: para mantener estables los componentes de la vacuna.
  • Adyuvantes: mejoran la respuesta inmune a la vacuna al hacer que esta sea más fuerte, más rápida y más sostenida en el tiempo.
  • Excipientes: son los ingredientes inactivos como el agua o el cloruro de sodio, así como conservantes o estabilizantes que ayudan a que la vacuna permanezca inalterada durante el almacenamiento, manteniéndola activa.

Todos los componentes de la vacuna se controlan de forma constante para garantizar que estén presentes en niveles que se ha demostrado que son seguros. Los reguladores comprueban que los beneficios que reportan son superiores a los riesgos ante posibles reacciones.

En algunos tipos de vacunas también pueden existir trazas de otras sustancias utilizadas en el proceso de fabricación, como la ovoalbúmina (una proteína que se encuentra en los huevos) o la neomicina (un antibiótico).

Siempre que estas sustancias estén presentes en un nivel que pueda desencadenar una reacción en un individuo sensible o alérgico, su presencia se declara en la información proporcionada a los trabajadores de la salud y a los pacientes sobre la vacuna. Por ejemplo, el prospecto indicará si existen precauciones especiales para el uso de una vacuna en personas con ciertas alergias, como vacunas que incluyen trazas de huevo en personas con alergia al huevo.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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