Efectos Covid-19: el deliro es una consecuencia común de una infección grave

Según un estudio los delirios y el deterioro cognitivo en pacientes Covid-19 ingresados en UCI es muy probable y podría ser duradero

Delirio y deterioro cognitivo son consecuencia de la infección pro Covid-19 grave  (Foto. Freepik)
Delirio y deterioro cognitivo son consecuencia de la infección pro Covid-19 grave (Foto. Freepik)
CS
22 septiembre 2021 | 10:30 h
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La Covid-19 sigue siendo todavía una enfermedad bastante desconocida, cuyos efectos secundarios tras una infección se van descubriendo poco a poco. Un nuevo estudio publicado enBritish Medical Jorunal (The BMJ) ha descubierto que de casi 150 pacientes hospitalizados por Covid-19 al comienzo de la pandemia el 73% tenía delirio.

El delirio es un trastorno grave en el estado mental en el que un paciente está confundido, agitado e incapaz de pensar con claridad. Aquellos pacientes que teníen este trastorono por el covid tendían a estar más enfermos, con más comorbilidades como hipertensión y diabetes, y también parecían tener una enfermedad más grave

"La Covid también está asociada con una serie de otros resultados adversos que tienden a prolongar la hospitalización y dificultan la recuperación", señala Phillip Vlisides autor de la investigación y miembro del departamento de Anestesiología de Michigan Medicine.

Los investigadores se propusieron buscar los puntos en común entre aquellos pacientes de UCI que habían sufrido delirios. Hallaron que la enfermedad en sí puede provocar una reducción del oxígeno en el cerebro, así como el desarrollo de coágulos de sangre y accidentes cerebrovasculares, lo que resulta en un deterioro cognitivo. Además, los marcadores inflamatorios aumentaron considerablemente en pacientes con delirio.

Hallaron que la enfermedad en sí puede provocar una reducción del oxígeno en el cerebro, así como el desarrollo de coágulos de sangre y accidentes cerebrovasculares, lo que resulta en un deterioro cognitivo

Durante el confinamiento tratar este trastorno fue muy complicado, debido a que por el miedo al contagio se reducía su movilidad. Según Visides, "al principio de la pandemia, no estábamos llevando a cabo los protocolos estándar de prevención del delirio como lo hacemos habitualmente. Una gran razón para ello es al principio de la pandemia en la era anterior a la vacuna, teníamos un equipo de protección personal limitado y estábamos tratando de limitar la exposición al Covid y la transmisión de enfermedades ".

Además a ello se sumaba una correlación entre el uso de sedantes y el delirio. Los pacientes con delirio eran sedados con mayor frecuencia y con mayor frecuencia a dosis más altas. “Es común usar sedantes intravenosos en la UCI, en particular para pacientes con ventilador. Sin embargo, al hablar con las enfermeras, descubrimos que los pacientes con Covid grave estaban intrínsecamente más delirantes y agitados al inicio del estudio, lo que quizás provocó un mayor uso de sedantes ".

El deterioro cognitivo causado por esta situación persistía tras el alta, tal y como descubrieron los investigadores. Casi un tercio de los pacientes no tuvo su delirio marcado como resuelto en su expediente al salir del hospital y el 40% de estos pacientes requirió atención de enfermería especializada. Casi una cuarta parte de los pacientes dieron positivo en la detección del delirio según la evaluación de su cuidador. Para algunos pacientes, estos síntomas duraron meses. 

“En general, este estudio destaca otra razón por la que vacunarse y prevenir enfermedades graves es tan importante. Puede haber complicaciones neurológicas a largo plazo de las que quizás no hablemos tanto como deberíamos", concluye Vlisides.

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