Los expertos responden a las principales dudas sobre las vacunas frente a la Covid-19

Su rápido desarrollo ha hecho circular numerosos bulos que únicamente han contribuido a generar unas dudas en parte de la población que son fácilmente solventadas por la ciencia a través de datos empíricos.

Profesional sanitario preparando una vacuna (Foto. Freepik)
Profesional sanitario preparando una vacuna (Foto. Freepik)
CS
8 marzo 2021 | 00:00 h

Las vacunas desarrolladas frente a la Covid-19, así como las que todavía se encuentran en fase de ensayo clínico, se han conseguido en un tiempo récord que ha marcado todo un hito en la historia de la ciencia y de la medicina. Aunque este gran paso ha sido valorado positivamente, todavía son muchos los que desconfían de las vacunas precisamente por el poco tiempo que han tardado en desarrollarse y por el hecho de que algunas de ellas lo han hecho sobre nuevas tecnologíasque han marcado el camino del futuro de la inmunización. La cuestión que se plantea ante esta fotografía es inevitable: ¿son seguras y eficaces?

A pesar de los largos meses de pandemia continúan cobrando fuerzas movimientos negacionistas del virus y se han alentado los movimientos contrarios a la vacunación. La única forma de combatir esta segunda pandemia, no menos peligrosa que la primera si su mensaje logra calar en más personas, es la información. Los bulos, las dudas y los argumentos sin fundamentos se combaten con veracidad, pruebas y datos empíricos.

Es por ello que a lo largo de las siguientes líneas vamos a explicar algunos de los procesos sobre el desarrollo de las vacunas contra la Covid-19 y responder a las dudas que se plantean en torno a su eficacia y seguridad. Las respuestas son un compendio de múltiples expertos que iremos conociendo a través de las diversas respuestas que han compartido su experiencia en distintas publicaciones especializadas y medios de comunicación.

¿POR QUÉ DEBO VACUNARME?

Las vacunas salvan vidas. Estas se erigen como nuestro mejor aliado a la hora de prevenir muertes y graves secuelas por enfermedades prevenibles. “Aunque son nuevas, estas vacunas se han estudiado de forma increíble. En la actualidad se han administrado más de 200 millones de dosis en todo el mundo, decenas de miles de las cuales lo han hecho en voluntarios en los ensayos clínicos. En realidad, sabemos más sobre estas vacunas que sobre otras lanzadas en los últimos años. Es asombroso lo que hemos podido aprender gracias a la participación masiva de voluntarios en los ensayos”, explica Kristine Macartney, pediatra especializada en enfermedades infecciosas, profesora en la Universidad de Sídney y supervisora de seguridad y eficacia de vacunas como directora del Centro Nacional de Investigación y Vigilancia de Inmunizaciones de Australia.

¿SON SEGURAS A PESAR DE SU RÁPIDO DESARROLLO?

Las vacunas que han recibido la autorización de emergencia por parte de reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) o la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) se han sometido a rigurosos y estrictos ensayos clínicos en los que han participado miles de voluntarios. Unos ensayos que se han realizado tras los óptimos resultados obtenidos en las pruebas iniciales con animales. Y ha sido precisamente el gran volumen de voluntarios en un corto espacio de tiempo el que ha favorecido el rápido desarrollo de los ensayos clínicos.

"En realidad, sabemos más sobre estas vacunas que sobre otras lanzadas en los últimos años. Es asombroso lo que hemos podido aprender gracias a la participación masiva de voluntarios en los ensayos”

Los fabricantes insisten en que no se han acortado plazos y las vacunas son seguras y eficaces. Antes de ser autorizadas han sido sometidas a un minucioso escrutinio por parte de los reguladores que continúan efectuando una labor de vigilancia una vez se han iniciado las campañas de vacunación.

La reducción de los plazos en su desarrollo no responde a eliminar fases en sus ensayos sino a un aumento de la inversión que permite acelerar su producción, por ejemplo. De forma tradicional un candidato a vacuna completa los ensayos clínicos y es en ese momento en el que se inicia en un periodo de entre cinco y seis años que podemos denominar como de “desarrollo industrial”. En el caso de la vacuna de Pfizer y BioNTech, este proceso se ha reducido a apenas seis meses gracias a una inversión de 10 billones de dólares.

¿NO BASTA CON INMUNIZAR A GRUPOS DE RIESGO?

Macartney señala ante esta pregunta que, si solo se inmunizase a los colectivos vulnerables o los que presentan un mayor riesgo de cursar la enfermedad de forma grave, “el virus continuará propagándose”.

“Se ha demostrado que muy pocas vacunas tienen efectos secundarios de aparición tardía. Las autoridades reguladoras han autorizado las vacunas sobre datos de ensayos con miles de voluntarios monitorizados al menos, hasta dos meses después de la administración de la segunda dosis y se siguen monitorizando”

Es necesario señalar que las vacunas previenen que los inmunizados puedan infectarse y, en caso de hacerlo, que la enfermedad se curse de forma más leve. Pero no evitan que seamos transmisores del virus y que podamos contagiar a otras personas que todavía no han sido vacunadas. “Si tenemos muchas personas que no están vacunadas el virus continuará propagándose y no podemos permitir que circule en altas tasas”. Motivo por el que los gobiernos ponen tanto énfasis en alcanzar la inmunidad colectiva para detener la transmisión comunitaria.

“Las vacunas dependen de la inmunización colectiva. Se trata de que nos protejamos y de proteger a los demás”, añade Archa Fox, bióloga molecular especializada en ARN y profesora en la Universidad de Australia Occidental.

SI LAS VACUNAS FUNCIONAN, ¿POR QUÉ DEBO SEGUIR UTILIZANDO MASCARILLA?

La respuesta a esta pregunta está directamente relacionada con la anterior. Una persona inmunizada contra el virus puede transmitírselo a otras personas. La evidencia científica no conoce por el momento cómo afectan las vacunas a la transmisión progresiva y se insta a que todos continuemos cumpliendo con las principales recomendaciones como el uso de mascarillas, distanciamiento social e higiene de manos.

¿POR QUÉ DEBO VACUNARME SI YA HE SUPERADO LA COVID-19?

Si bien una infección previa por SARS-CoV-2 podría proporcionar anticuerpos contra una posible reinfección, la evidencia científica aún desconoce cuánto dura esa inmunidadDiversos estudios indican que esta podría alcanzar alrededor de los cinco meses.

La viróloga e investigadora del CSIC, Margarita del Val, ha advertido de que aún no se sabe si las personas vacunadas, "si se exponen al virus, se infectan y son contagiosas sin síntomas", por este motivo ha recomendado mantener las medidas de prevención contra la Covid-19. Con respecto a la infección natural "esta confiere una cierta protección frente a los síntomas. Las vacunas también, un 95% las dos de RNA mensajero", en referencia a las de Pfizer y Moderna, y recordando que "con la segunda dosis, el refuerzo de anticuerpos neutralizantes es muy potente".

“Es extraordinariamente raro que cualquier vacuna muestre un efecto secundario que se desarrolle más allá de la primera semana tras la administración de la vacuna. La mayoría de efectos secundarios ocurren durante los primeros días como dolor en el brazo, dolores musculares o fiebres”

"Sin embargo", puntualizó del Val, "todavía no sabemos si las personas vacunadas, si se exponen al virus, se infectan y son contagiosas sin síntomas. Por eso nos quedan por lo menos varios meses de mantener todas las medidas de contención, también los vacunados".

¿CÓMO SABEMOS QUE NO HABRÁ EFECTOS SECUNDARIOS A LARGO PLAZO?

“Es extraordinariamente raro que cualquier vacuna muestre un efecto secundario que se desarrolle más allá de la primera semana tras la administración de la vacuna. La mayoría de efectos secundarios ocurren durante los primeros días como dolor en el brazo, dolores musculares o fiebres”, explica Macartney.

“Se ha demostrado que muy pocas vacunas tienen efectos secundarios de aparición tardía. Las autoridades reguladoras han autorizado las vacunas sobre datos de ensayos con miles de voluntarios monitorizados al menos, hasta dos meses después de la administración de la segunda dosis y se siguen monitorizando”, añade.

En este sentido Fox añade que la única forma de asegurarnos de que no se producen efectos secundarios a largo plazo es continuar con el seguimiento de los inmunizados, como ya se está haciendo.

“Cada vacuna fue nueva una vez y no pensamos demasiado a la hora de vacunarnos contra la tos ferina o la difteria, pero en algún momento, estas también fueron nuevas”

“Como científica, estas vacunas no me asustan en absoluto porque se pueden saber todos sus componentes y saber que se degradarán o son inofensivos”, asegura recordando que “cada vacuna fue nueva una vez y no pensamos demasiado a la hora de vacunarnos contra la tos ferina o la difteria, pero en algún momento, estas también fueron nuevas”.

¿PUEDEN AFECTAR A NUESTRO ADN?

Aunque pensemos que las vacunas basadas en genética son nuevas, no estamos en lo cierto. Estas llevan en desarrollo desde hace décadas, pero solo en los últimos años se han autorizado algunas de estas vacunas como una de las creadas contra el ébola.

Las vacunas desarrolladas por Pfizer y BioNTech y la de Moderna se basan en tecnología de ARN mensajero que instruye a nuestras células sobre cómo producir una proteína que desencadena la respuesta inmune contra el virus y, así, generar inmunidad. El ARN mensajero (es decir, las instrucciones), nunca penetra en el núcleo de nuestras células tal y como aseguran los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

“Esto significa que el ARN mensajero no puede ni afectar ni interactuar con nuestro ADN de ninguna manera. Las vacunas basadas en ARN mensajero funcionan con las defensas naturales del cuerpo para desarrollar de manera segura la inmunidad”, explican desde los CDC tal y como recogen en la CNBC. Los informes recalcan además que las células inmunitarias se descomponen y eliminan el ARN mensajero poco después de haber “entregado las instrucciones”.

La vacuna no interactúa con el núcleo de las células ni afecta de ninguna forma a nuestro código genético. Este tipo de vacunas tienen la ventaja de que no tiene carga ni producto viral y permiten vacunaciones posteriores.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
Lo más leído