¿Por qué no es lo mismo hablar de terceras dosis que de dosis adicionales?

Existe una gran diferencia y objetivo entre la administración de una dosis adicional a pacientes inmunosuprimidos y la futurible inoculación de terceras dosis, por ejemplo, en población general si la evidencia lo requiriese.

Profesional sanitario administrando una vacuna (Foto. Freepik)
Profesional sanitario administrando una vacuna (Foto. Freepik)
CS
17 septiembre 2021 | 00:00 h

¿Dosis adicionales de las vacunas contra la COVID-19 o terceras dosis? Nos encontramos ante una dicotomía que está generando confusión ya que se trata de dos conceptos completamente diferentes y que no tienen las mismas implicaciones. El pasado 8 de septiembre el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) acordaba por unanimidad inocular dosis adicionales a pacientes con determinadas inmunosupresiones, trasplantados de órgano sólido y medula ósea y pacientes con algunos tratamientos oncológicos.

En este caso lo correcto es hablar de dosis adicionales puesto que están destinadas a personas que no han podido generar suficiente protección con las pautas de inmunización establecidas debido a factores como sus patologías o los tratamientos. “Estamos hablando de una dosis adicional. Se trataría de completar, de que aquellas personas que ya han recibido la pauta tengan una dosis de más”, explicaba en la rueda de prensa posterior al CISNS la ministra de Sanidad, Carolina Darias.

“Si finalmente se pusiera en personas mayores, hablaríamos de tercera dosis, teniendo en cuenta también que esas personas mayores tienen una evolución en sus defensas diferente que otras personas con otra edad”, expresaba recientemente la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, en el encuentro “Desayunos POP: la importancia de la vacunación en personas con enfermedad crónica”.  Aparicio ha matizado además que no todos los pacientes crónicos necesitarán una dosis adicional del suero ya que muchos de ellos pueden desarrollar “sin problemas” inmunidad.

“Es una dosis adicional para personas que no respondieron a esa vacunación de la forma esperada, por tanto, no hablemos de tercera dosis ni de de dosis de recuerdo, sino de administración de dosis adicional, dirigida específicamente a una población muy vulnerable”, añadía en el encuentro el presidente de la Federación de Asociaciones de Enfermería comunitaria y Atención Primaria (Faecap), Francisco Javier Carrasco.

¿QUÉ PASA CON LA POBLACIÓN GENERAL?

Por el momento, la evidencia científica descarta de forma clara la necesidad de que la población general requiera terceras dosis. La revista The Lancet ha publicado un estudio realizado por un equipo internacional en el que han participado científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) que expone que la inoculación de una tercera dosis de las vacunas contra la COVID-19 a la población general “no es apropiada” en el momento actual de la pandemia en el que nos encontramos.

“Es una dosis adicional para personas que no respondieron a esa vacunación de la forma esperada, por tanto, no hablemos de tercera dosis ni de de dosis de recuerdo, sino de administración de dosis adicional, dirigida específicamente a una población muy vulnerable”

Los responsables de la investigación argumentan que el grado de protección que se consigue al completar la pauta de inmunización con los sueros que actualmente se están administrando, es suficientemente alto para prevenir la COVID-19 grave. Una eficacia que es suficiente incluso frente a la variante Delta (B.1621.2, detectada originalmente en India).

Hay que tener en cuenta además que la pauta de vacunación no es la misma para todas las personas. “Diferenciemos entre la población que ya está protegida con una pauta vacunal estandarizada de dos dosis o de una tras haber pasado la infección y las pautas que necesitan determinadas personas que tienen una inmunidad alterada”, manifiesta el presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública e Higiene (Sempfph), Rafael Manuel Ortí. “Es ético que los recursos se prioricen para cubrir la seguridad de la población, es decir, vacunar con dos o tres dosis a cada persona de manera individualizada, teniendo en cuenta su situación vital”, añadía en el referido encuentro.

OMS, EMA Y ECDC, COINCIDEN

En un contexto global en el que las naciones con menos recursos apenas han avanzado en la inmunización de sus poblaciones mientras que los países más ricos prácticamente han vacunado al conjunto de sus ciudadanos, la OMS ha solicitado una nueva moratoria (ya solicitó una primera hasta el presente mes de septiembre) hasta final de año con el fin de asegurar la llegada de primeras dosis a los países con menores recursos. El objetivo fijado por la OMS es lograr vacunar al 14% de la población mundial antes de que finalice el 2021. Varios países como Estados Unidos o Israel apuestan por una tercera dosis en la población general a pesar de la evidencia científica.

El director general del organismo de las Naciones Unidas, Tedros Adhanom Ghebreyesus, recordaba que, hasta el momento, se han administrado más de 5.500 millones de vacunas en todo el mundo de las que, el 80%, se han inoculado en países ricos. Unos datos que dejan una cobertura de vacunación contra la COVID-19 en las naciones de bajos recursos de apenas el 1,4%.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) declaraba el pasado 2 de septiembre que, de acuerdo con las evidencias existentes, “no existe una necesidad urgente de administrar dosis de refuerzo de vacunas a individuos completamente vacunados contra la COVID-19”. Sin embargo, sus expertos admiten que debería considerarse la inoculación de dosis adicionales para aquellas personas con determinadas inmunodeficiencias.

La misma línea sigue el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés): “No existe una necesidad urgente de administrar dosis de refuerzo de vacunas a individuos completamente vacunados en la población general”. A través de un informe hecho público el 1 de septiembre el ECDC señala que sí se debería considerar la administración de dosis adicionales a personas con sistemas inmunológicos gravemente debilitados como parte de su pauta de vacunación, en caso de no alcanzar el grado adecuado de protección con las dosis actuales recomendadas.

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