Adultos y niños se infectan por igual

Un reciente estudio asocia la edad con las distintas respuestas de anticuerpos frente al SARS-CoV-2

La menor incidencia de síntomas y la disminución de la gravedad de la enfermedad en pacientes pediátricos plantea la posibilidad de que puedan representar un importante reservorio de transmisión viral.

Niños en clase con mascarilla (Foto. Freepik)
Niños en clase con mascarilla (Foto. Freepik)

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01.04.2021 - 00:00

¿Es la edad un factor determinante en la calidad de los anticuerpos desarrollados frente al SARS-CoV-2? Un nuevo estudio cuyos resultados han sido publicados en JAMA Network sugiere que sí. Para ello un grupo de investigadores (New York Presbyterian Hospital / Weill Cornell Medical Center) ha analizado 31.426 pruebas de anticuerpos realizadas entre el 9 de abril y el 31 de agosto de 2020 encontrando que los niveles de inmunoglobina G varían en los diferentes grupos de edad. Un hecho que sugiere que las estrategias dirigidas para la detección y el manejo de la Covid-19 así como el desarrollo de las vacunas están justificadas.

La evidencia acumulada sugiere que los niños infectados por el SARS-CoV-2 presentan más posibilidad de desarrollar la Covid-19 de forma leve e incluso asintomática que los adultos. Se desconoce en qué se diferencia la respuesta inmunitaria de los niños con la generada por adolescentes y adultos. Existe controversia sobre si los niños tienen una respuesta inmune adaptativa atenuada que conduce a la tolerancia de la infección o si la respuesta inmune innata en los más pequeños juega un papel más activo contra el virus que en el caso de los adultos.

“Nuestro conocimiento de la respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 en niños y adultos jóvenes es limitado. Aunque la seroprevalencia en las poblaciones de pacientes pediátricos y adultos fue similar, indica que los niños tenían la misma probabilidad que los adultos de infectarse, pero encontramos que la producción de anticuerpos IgG era claramente diferente en niños, adolescentes y adultos”, explican los responsables del estudio.  

“Nuestro conocimiento de la respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 en niños y adultos jóvenes es limitado. Aunque la seroprevalencia en las poblaciones de pacientes pediátricos y adultos fue similar, indica que los niños tenían la misma probabilidad que los adultos de infectarse, pero encontramos que la producción de anticuerpos IgG era claramente diferente en niños, adolescentes y adultos”

En este sentido indican que no está claro el motivo por el que los pacientes con edades comprendidas entre los 19 y los 30 años “mostraron niveles más bajos de anticuerpos IgG contra el SARS-CoV-2 que los niños y adultos mayores". "Habíamos esperado un aumento en los niveles de anticuerpos con el incremento de la edad, dado que los sujetos amplían su catálogo de células B y T a través de la memoria inmunológica acumulada. Además, se habría esperado que la inflexión de la respuesta de anticuerpos ocurriera a edad más avanzada, cuando el sistema inmunológico envejecido no logra generar respuestas sólidas ante nuevos desafíos antigénicos”, añaden.

Los hallazgos de este estudio sugieren que existen distintos perfiles de respuesta de anticuerpos específicos del virus del SARS-CoV-2 que varían según la edad. En este sentido los niños más pequeños muestran niveles más elevados de actividad de anticuerpos IgG, total y funcional que los adolescentes y los adultos jóvenes.

“Nuestros datos podrían explicar en parte la tasa general más baja de síntomas y casos de enfermedad grave en niños infectados con SARS-CoV-2. Sin embargo, la menor incidencia de síntomas y la disminución de la gravedad de la enfermedad en pacientes pediátricos plantea la posibilidad de que esta población pueda representar un importante reservorio de transmisión viral en la comunidad”, advierten los responsables del estudio.

“Por lo tanto, un mayor número de exámenes de detección de los niños en edad escolar, incluso aquellos sin síntomas evidentes o sin exposición, puede ser un paso importante para frenar la pandemia. Es más, estas diferencias en las manifestaciones de la enfermedad basadas en la edad sugieren la necesidad de estrategias de tratamiento dirigidas a la edad. Las mediciones de la cantidad y calidad de anticuerpos, como se describe aquí, también podrían ayudar a guiar la elección y el despliegue racionales de la vacuna según la edad”, concluyen.

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