Testimonios desde el norte de Italia sobre el coronavirus: "No hay histeria, hay desinformación"

Tres ciudadanos residentes en Milán, Lugano y Roma cuentan cómo están viviendo el brote de coronavirus y qué medidas restrictivas está decretando el gobierno italiano

Pasajeros en el aeropuerto de Milan-Malpensa (Foto. Pablo Fernández)
Pasajeros en el aeropuerto de Milan-Malpensa (Foto. Pablo Fernández)
CS
26 febrero 2020 | 13:00 h
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La semana ha comenzado en el norte de Italia con relativa normalidad. La vida sigue, a pesar del coronavirus, en el país europeo con mayor número de contagios. Casi 400 personas han dado positivo desde que el pasado viernes se conoció el primer caso, doce personas han muerto y cerca de treinta permanecen ingresadas en cuidados intensivos. Estas cifras ocupan buena parte de los titulares de los diarios y de las conversaciones entre vecinos. Sobre todo en las regiones donde se concentran los principales focos de contagio, como Lombardía, Turín o Veneto. En sus calles ya han empezado a notarse los coletazos del coronavirus: se han paralizado las clases en escuelas y universidades y también se han cerrado cines y teatros porque las autoridades italianas quieren evitan aglomeraciones en espacios cerrados. 

El normal funcionamiento de los servicios de transporte público dota el ambiente de cierta sensación de orden. Excepto las tiendas del barrio chino, que están cerradas por falta de clientes, la mayoría de los comercios han abierto sus puertas esta mañana y los trabajadores han acudido a sus puestos como cualquier otra semana. “Es cierto, sin embargo, que se ve menos gente caminando por la calle, los trenes y autobuses están más vacíos y ya es habitual encontrar a muchas personas con mascarilla”, explica Pablo Fernández, un joven español residente en Milán.

Una mujer con mascarilla utiliza el transporte público en Milán (Foto. Pablo Fdez.) 
Una mujer en el transporte público en Milán. Foto. Pablo Fernández

Llegó a la ciudad solo un día después que el coronavirus, el pasado sábado, cuando aún no había estallado el brote de contagios. Es ingeniero de caminos y tenía prevista una estancia de tres meses para hacer un doctorado, pero una semana más tarde ya está de vuelta a España. “No es por miedo al contagio, creo que la gripe mata a mucha más gente y además no pertenezco al grupo de riesgo, pero por ahora las clases han sido aplazadas. Tanto mi supervisor en España como en Italia me han recomendado volver porque, aunque las autoridades han dicho que la semana que viene se reanudará la actividad, no creen que esto se vaya a solucionar en cuestión de una semana”.

La idea que circula en el ambiente es, de hecho, que las restricciones seguirán aumentando. “Por ahora solo he vivido una situación excepcional en una administración. Iba a realizar un trámite y solo podíamos entrar en grupos de tres personas para ser atendidos. Hasta que no acabábamos no podían entrar los siguientes”. Pero cree que estas son solo las primeras medidas preventivas y que la situación va a empeorar. “Si llegasen a cortar en transporte público tendría serios problemas para llegar al centro de la ciudad”, dice. Pablo vive cerca de la estación de Certosa, a unos cuatro kilómetros al noroeste del núcleo urbano de Milán. Comparte casa con un estudiante erasmus francés y un joven italiano. “Lo que los tres percibimos es que hay más incertidumbre que histeria”.

"Hay falta de información, lo único que nos dicen es que nos lavemos las manos y evitemos aglomeraciones"

“Es verdad que los supermercados están semivacíos, que no quedan casi productos en las estanterías. ¿Es porque la gente tiene tanto miedo que quiere encerrarse en su casa? No lo creo. Simplemente no saben qué va a suceder mañana, si van a poder salir a la calle, moverse con normalidad, entrar en las tiendas…”, explica Pablo. Considera que las explicaciones y la información que ha aportado el gobierno italiano son muy escasas y que esto solo contribuye a extender la alarma, en vez de disminuirla.

La estantería de un supermercado en Milán (Foto. Pablo Fdez.)
Las estanterias de un supermercado de Milán vacías. Foto. Pablo Fernández

“Esto es cierto”, afirma Ricardo Clericci, un joven italiano residente en Lugano, una ciudad del sureste de Suiza que hace frontera con Italia. Es estudiante y profesor de esquí. Se ha desplazado unos días a la montaña porque el parón de las clases en las escuelas ha llevado a muchos niños a disfrutar de la nieve. “Me vine para acá sabiendo que tengo que limpiarme habitualmente las manos y evitar las aglomeraciones”, dice. Es la única información que han recibido por parte del gobierno.

Pero la falta de información no calma la necesidad de saber de la gente. “Recurrimos a la prensa y nos enteramos de todo por la prensa. Lo malo de esto es que todas las noticias tienden a centrarse en el número de contagios y de víctimas, pero no hay información relativa al daño que hace el virus, a qué grupos de personas afecta, cuáles son sus síntomas, su peligro real para la mayoría de la población…”. Cree que si realmente las autoridades percibieran el brote como un problema de salud pública se estarían tomando medidas más contundentes como el cierre de transportes y comunicaciones.

EL VIRUS LLEGA AL SUR DE ITALIA

Las autoridades italianas han confirmado este martes el primer caso de coronavirus en el sur del país. Se trata de una mujer nacida en Bérgamo, al nordeste de Milán, que estaba de vacaciones en Palermo, Sicilia. Es la primera contagiada que se registra fuera de la zona norte y parece un indicativo de que el virus ha empezado a extenderse.  

El ánimo de la población en las regiones que hasta ahora no se habían visto afectadas por el brote es sin embargo de relativa tranquilidad. “La vida continúa con normalidad”, asegura Javier Pulido, un joven español residente en Roma. “Aquí de momento no se ha notado ningún cambio. Trabajo en una zona en la que habitualmente hay mucha afluencia de gente, y la sigue habiendo. Ayer mismo fui a hacer la compra y los supermercados estaban bien abastecidos”, explica.

"Hace tiempo que se habla mucho del coronavirus, pero antes de que hubiera casos en Italia el tono era de cachondeo y ahora se trata con seriedad" 

Cuenta que ni siquiera es habitual encontrar a gente por la calle con mascarillas, aunque sí reconoce que el brote de coronavirus ocupa todas las conversaciones. “Hace tiempo que se habla mucho de ello, pero antes el tono era más relajado y de cachondeo, mientras que desde que se han conocido los primeros casos ya se habla con más seriedad. No sé si con preocupación, creo que no, pero sí con seriedad”.

La primera medida excepcional en la ciudad de Roma ha llegado de parte del Vaticano, que ha anunciado que cancela algunos eventos programados en espacios cerrados para los próximos días. Una decisión que ha tomado “en cumplimiento de las disposiciones de las autoridades italianas y que recomiendan evitar en los próximos días lugares cerrados y con una importante afluencia de público. Estamos tranquilos, pero queremos seguir las instrucciones". 

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