Estos son los tratamientos que la OMS está estudiando para luchar contra el coronavirus

Como parte de su “Ensayo de la Solidaridad”, la OMS ha puesto el foco en reunir toda la información posible sobre cuatro terapias ya existentes que podrían tener alguna aplicación en la batalla contra el coronavirus.

La OMS celebrará la próxima semana una Asamblea Mundial de la Salud (Foto. OMS)
La OMS celebrará la próxima semana una Asamblea Mundial de la Salud (Foto. OMS)

“La pandemia se está acelerando. Bastaron 67 días desde el primer caso reportado hasta alcanzar los 100.000, 11 días para sumar otros 100.000 y cuatro días para sumar otros 100.000”. con estas palabras el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, mostraba su preocupación en su última rueda de prensa sobre el COVID-19.

El SARS-CoV-2 se ha extendido ya a un total de 186 países dejando más de 417.000 contagiados y con una cifra de fallecidos por encima de los 18.700. Sin la existencia de tratamientos efectivos ni una vacuna, los profesionales sanitarios únicamente pueden aliviar los síntomas de una enfermedad que ha puesto en jaque a los sistemas sanitarios, económicos y sociales del planeta.

Una fotografía en la que la investigación se ha erigido como el único y gran aliado a nivel global. El mundo ha iniciado una frenética carrera para descubrir una vacuna en el menor tiempo posible, así como el desarrollo de tratamientos efectivos a través de nuevos fármacos, o mediante la revisión de los medicamentos ya existentes a los que se les buscan nuevas aplicaciones en la peor crisis sanitaria de nuestro tiempo.

Ante este escenario la OMS ha puesto en marcha su “Ensayo de la Solidaridad”. Un estudio clínico en el que por el momento participan 10 países (entre los que se encuentra España) y que está aunando esfuerzos internacionales para determinar la eficacia de varias investigaciones frente al COVID-19.

El principal objetivo de esta iniciativa es recopilar la mayor cantidad posible de información sobre posibles medicamentos ya existentes y autorizados por las autoridades pertinentes para investigar posibles nuevas aplicaciones para combatir al nuevo coronavirus. Una ardua tarea que fija sus esfuerzos en reducir los largos periodos de tiempo que supone la investigación de nuevos medicamentos.

La OMS ha puesto en marcha su “Ensayo de la Solidaridad”. Un estudio clínico en el que por el momento participan 10 países (entre los que se encuentra España) y que está aunando esfuerzos internacionales para determinar la eficacia de varias investigaciones frente al COVID-19

Dentro del “Ensayo de la Solidaridad”, la OMS ha puesto el foco en cuatro terapias que, de acuerdo a las recientes investigaciones y a la literatura científica, se posicionan como las más prometedoras para hacer frente al coronavirus. Entre los criterios que se han tenido en cuenta se han analizado variables como su disponibilidad a gran escala en un corto espacio de tiempo y la información de calidad disponible sobre estos medicamentos.

REMDISIVIR, UNO DE LOS MEDICAMENTOS POTENCIALES

El primero de estos medicamentos es el remdesivir. Se trata de un fármaco que, en origen, fue desarrollado para combatir el ébola aunque no reportó efectos significativos. Pero, de acuerdo a las últimas pruebas realizadas con células cultivadas en laboratorio, puede ser uno de los fármacos potenciales en la batalla contra el COVID-19.

Un medicamento sobre el que varios países también han iniciad investigaciones paralelas ante sus posibles efectos potencias como declaraba hace unos días el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

"La investigación clínica juega un papel esencial a la hora de definir qué medicamentos nuevos tendrán implementación en la lucha contra el virus e incluso qué medicamentos ya conocidos y autorizados pueden ser administrados siendo seguros y logrando resultados eficaces. En relación a ensayos clínicos de nuevos medicamentos, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha autorizado dos ensayos clínicos con una molécula nueva llamada remdesivir", de laboratorios Gilead.

CLOROQUINA, UNO DE LOS MÁS POLÉMICOS

Durante años la cloroquina se ha utilizado como tratamiento contra la malaria. Los científicos han destacado ante su auge en esta crisis sanitaria, que el hecho de que sea eficaz contra el tratamiento de la malaria, no significa que tenga el mismo comportamiento frente al SARS-CoV-2.

Entre sus ventajas destaca que se administra vía oral y su coste es reducido, aunque tiene varios efectos secundarios que van desde los mareos y la pérdida del apetito a la diarrea, vómitos o erupciones en la piel entre otros.

La fama ganada por la cloroquina en los últimos días sumado a la desesperación global de una población sumida en la incertidumbre y el miedo al contagio han desembocado en la muerte de tres personas en Nigeria envenenadas tras una sobredosis de cloroquina

Este es el medicamento sobre el que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, puso todas sus esperanzas hace apenas una semana. Una euforia que fue aplacada por expertos científicos de todo el mundo que han coincido a la hora de señalar que son necesarias investigaciones más concluyentes sobre su aplicación ante el coronavirus.

La fama ganada por la cloroquina en los últimos días sumado a la desesperación global de una población sumida en la incertidumbre y el miedo al contagio han desembocado en la muerte de tres personas en Nigeria envenenadas tras una sobredosis de cloroquina.

RITONAVIR Y LOPINAVIR

Estamos ante dos medicamentos de administración combinada que empleado en el tratamiento del VIH.

En los inicios de la crisis sanitaria esta terapia se presentó como una de las más esperanzadoras pero cada vez más investigaciones indican en sus resultados preliminares que no ofrece beneficios claros en el tratamiento de personas adultas infectadas por COVID-19.

RITONAVIR-LOPINAVIR E INTERFERON-BETA

La cuarta terapia contemplada en el “Ensayo de la Solidaridad” de la OMS es una combinación de los dos medicamentos anteriores con interferón-beta. Se trata de una molécula tiene que la capacidad de controlar la inflamación.

Las investigaciones han revelado en resultados preliminares en animales que ha demostrado su efectividad ante infecciones por MERS.

La comunidad científica se muestra cautelosa ya que indican que, en caso de ser administrada en estadios avanzados de la enfermedad, los efectos positivos reportados al paciente podrían ser prácticamente nulos e incluso llegar a causarle algún tipo de daño.  

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