Las “dificultades” para dormir de los bebés son perfectamente normales

El estudio indica que es inusual que los bebés estén despiertos más de 45 minutos seguidos durante una noche antes de los 12 meses, o durante media hora antes de cumplir los 18 meses.

Alrededor del 40% de los progenitores han mostrado preocupación por el sueño de sus bebés cuando estos contaban con ocho meses de edad (Foto. Freepik)
Alrededor del 40% de los progenitores han mostrado preocupación por el sueño de sus bebés cuando estos contaban con ocho meses de edad (Foto. Freepik)
CS
13 febrero 2020 | 10:45 h
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Los padres, especialmente los primerizos, pueden pasarse la noche en vela intentando que sus bebés consigan conciliar el sueño. El objetivo para muchos progenitores es que los pequeños consigan dormir toda la noche de forma ininterrumpida y, en caso de que esto no se consiga, comienzan a preocuparse ante los posibles problemas que los pequeños puedan tener a la hora de dormir.

Pero un reciente estudio sugiere que las dificultades que muchos bebés presentan a la hora de dormir no suponen ningún tipo de problema para el menor. Es más, los investigadores indican que estas dificultades para conciliar el sueño son realmente parte del desarrollo normal de los bebés.

La autora principal del estudio, la doctora Juulia Paavonen, del Hospital Universitario de Helsinki (Finlandia), destaca que muchas de las variaciones de los ciclos del sueño de los bebés son normales.

Las conclusiones del estudio reportan que, por ejemplo, los bebés de seis meses tardan una media de 20 minutos en quedarse dormidos. Si ponemos el foco en los niños de dos años es completamente normal que se despierten, al menos, una vez cada noche.

“Ahora sabemos que las diferencias individuales son muy grandes y que los patrones relacionados con quedarse dormido, despertarse y mantenerse despierto por la noche, así como los ritmos del sueño, se desarrollan a ritmos diferentes”, explica la autora del estudio.

Para muchos padres el sueño irregular de los más pequeños despierta rápidamente las alarmas ante posibles problemas de salud o que puedan sentir hambre. Pero esto no siempre es así.

Los bebés de seis meses tardan una media de 20 minutos en quedarse dormidos. Si ponemos el foco en los niños de dos años es completamente normal que se despierten, al menos, una vez cada noche

Los investigadores han contado con una muestra de 5.700 niños. Han encuestado a sus padres sobre la calidad del sueño de sus hijos durante los dos primeros años de vida para formar una idea de cuáles eran los problemas relacionados con el sueño que más preocupaban a los padres.

Alrededor del 40% de los progenitores han mostrado preocupación por el sueño de sus bebés cuando estos contaban con ocho meses de edad. Cabe señalar que el sueño de los más pequeños se fue volviendo más regular y constante a medida que el niño iba creciendo.

Los bebés y los niños pequeños generalmente duermen entre nueve y 10 horas por la noche con una disminución de aproximadamente cinco horas en relación al sueño durante el día en el caso de los bebés, y de dos horas, si hablamos de los niños pequeños.

A medida que las siestas diurnas disminuyeron de dos a una hora, de media, los niños durmieron menos horas en el cómputo total del día y también redujeron su tiempo total de sueño a aproximadamente 12 horas de media antes de cumplir los dos años.

Es inusual que los bebés estén despiertos más de 45 minutos seguidos durante una noche antes de los 12 meses, o durante media hora antes de cumplir los 18 meses

El estudio indica que es inusual que los bebés estén despiertos más de 45 minutos seguidos durante una noche antes de los 12 meses, o durante media hora antes de cumplir los 18 meses.

Los dos últimos datos aportados sí son motivo de preocupación para los padres y, por lo tanto, deberían consultar con el pediatra para intentar determinar si su bebé tiene algún tipo de problema o dificultad que le impida conciliar el sueño.

La doctora Joanna MacLean, especialista del sueño de la Universidad de Alberta en Edmonton (Canadá), destaca la importancia de hacer un seguimiento de todos los aspectos relacionados con el desarrollo del bebé.

“Dado que el trabajo de un bebé es comer, dormir y crecer, el crecimiento es el indicador más útil para detectar problemas de salud. Si el crecimiento es normal, los patrones que parecen indicar problemas del sueño para los padres, podrían ser factores normales en el pequeño”.

La doctora recuerda que el sueño de calidad es vital para el correcto desarrollo del cerebro y funcionamiento del organismo. Motivos por los que es fundamental establecer rutinas del sueño que ayuden a los bebés a descansar el tiempo que necesitan. Hecho que debe comenzar a ponerse en práctica desde la primera infancia.

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