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Los gatos no muestran igual asociación

La exposición en la infancia a los perros reduce el riesgo de esquizofrenia

Una nueva investigación revela que el tener un perro en la infancia puede reducir el riesgo de padecer esquizofrenia.

El aparente efecto protector del perro se presenta aún más si la exposición a la mascota se inicia desde el nacimiento del niño o se une al hogar antes de que cumpla los dos años (Foto. Freepik)
El aparente efecto protector del perro se presenta aún más si la exposición a la mascota se inicia desde el nacimiento del niño o se une al hogar antes de que cumpla los dos años (Foto. Freepik)

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02.01.2020 - 11:05

Un reciente estudio elaborado por la Stanley Division of Pediatric Neurovirology del Johns Hopkins School of Medicine de Baltimore (Maryland) ha revelado que los adultos que compartieron su infancia con un perro tienen un 25% menos de probabilidades de ser diagnosticados con esquizofrenia. Una asociación que no se relaciona con los gatos tal y como ha expuesto el grupo de investigadores.

El doctor Robert Yolken, responsable principal del estudio, indica que cuentan con diferentes razones plausibles para que exista esta asociación entre el crecimiento de los niños con perros y la reducción de la posibilidad de padecer esquizofrenia en la edad adulta.

“Entre estos motivos vemos que las familias que tienen perro difieren, de alguna manera, de las que tienen gatos, por ejemplo en términos como sus recursos económicos”, explica el doctor señalando que este tipo de diferencias son relevantes a la hora de contemplar los riesgos que pueden llevar al desarrollo de la esquizofrenia.

Otra relación reside en los diferentes tipos de microbiota que contienen perros y gatos que “se transmiten a los bebés a través de la interacción con las mascotas”.

“Es posible que las bacterias que se encuentran en el microbioma del perro sean más protectoras que las de los gatos”, explica el doctor indicando que hay estudios que apuntan a que la microbiota de las personas con esquizofrenia difiere de los que no la padecen.

Las conclusiones ofrecidas por el estudio expresan que, haber tenido un perro en casa antes de los 13 años de edad, reducía significativamente un diagnóstico posterior de esquizofrenia

Para el establecimiento de estas conclusiones los investigadores han evaluado a 396 pacientes con esquizofrenia, 381 con trastorno bipolar y 594 como grupo de control saludable. Las conclusiones ofrecidas por el estudio expresan que, haber tenido un perro en casa antes de los 13 años de edad, reducía significativamente un diagnóstico posterior de esquizofrenia.

El aparente efecto protector del perro se presenta aún más si la exposición a la mascota se inicia desde el nacimiento del niño o se une al hogar antes de que cumpla los dos años. La exposición al perro durante este tiempo se ha asociado a una reducción de aproximadamente el 50% en el riesgo relativo de un diagnóstico de esquizofrenia en la edad adulta.

El estudio concluye que no se ha encontrado una asociación significativa entre el trastorno bipolar y haber crecido con un perro como mascota, así como no se ha podido asociar la presencia de un gato en la infancia con la reducción de posibilidades en la edad adulta de padecer un trastorno bipolar o esquizofrenia.

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