"Lo mejor es hacerte amiga de esta compañera de viaje con la que nos ha tocado vivir, la EM"

La compañía Teva sigue comprometida firmemente con los pacientes y su salud y ahora, ha lanzado la nueva plataforma ‘Desde mi ventana’.

Esclerosis múltiple (Foto. Freepik)
Esclerosis múltiple (Foto. Freepik)
CS
22 marzo 2021 | 12:30 h

La Esclerosis Múltiple, es una enfermedad crónica, autoinmune, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central. Esta patología supone la primera causa de discapacidad no traumática en adultos jóvenes, ya que se trata de una enfermedad que provoca discapacidad física y cognitiva, así como un alto impacto en la calidad de vida de los pacientes, cuyos primeros síntomas suele comenzar en personas en torno a los 25-30 años. 

Según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN), actualmente, habría en España más de 50.000 afectados por esclerosis múltiple.  Además, se trata de una enfermedad que cada vez con más frecuencia afecta a un mayor número de mujeres.

Los síntomas más frecuentes son, las alteraciones de la sensibilidad en las extremidades, la cara o el tronco, visión borrosa o doble, falta de equilibrio o dificultad para caminar o coordinar los movimientos.

En este sentido y en un mundo donde el cuidado de la salud sigue evolucionando a un ritmo cada vez más acelerado, la compañía Teva sigue comprometida firmemente con los pacientes y su salud.

Por ello, y para así abordar estos desafíos de lograr que el cuidado de la salud sea más accesible, la compañía ha lanzado en su web una nueva plataforma: ‘Desde mi ventana’, con el fin de dar visibilidad a algunas patologías como la esclerosis múltiple.

Esta nueva plataforma se ha creado como una comunidad de apoyo a los pacientes con el objetivo de ayudarles a combatir la enfermedad

Precisamente, esta nueva plataforma se ha creado como una comunidad de apoyo a los pacientes con el objetivo de ayudarles a combatir la enfermedad y dar visibilidad a sus problemas diarios y así poderles ayudar a llevar mejor su día a día.

Gabriela Gilsanz Pastrana es una paciente que padece esclerosis múltiple y ‘Desde mi Ventana’ relata cómo es convivir con una patología en la que “por suerte o por desgracia, muchos de los síntomas no se ven”.

“Digo por suerte o por desgracia, porque como siempre, depende del cristal con el que mires las cosas. Imagínate que por elección propia no quieres que en tu trabajo sepan tu condición médica, si tú no lo cuentas, y no tienes síntomas graves, nadie tiene porque sospecharlo. Por ello, mi consejo y experiencia, es que lo mejor que puedes hacer es hacerte amiga de esta compañera de viaje con la que nos ha tocado vivir. Sin rencores, sin lágrimas. Respeto mutuo, aceptación y comprensión, y todo será más fácil”, aconseja esta paciente.

Respecto a su experiencia con los síntomas físicas, “al principio de mi diagnostico estaba terriblemente asustada cada vez que el lado derecho del cuerpo se me quedaba dormido. Mi pie de repente no reaccionaba y apenas podía caminar sin cojear. Hoy, dos años después, cuando dejo de sentir el pie, el brazo o la mano, me paro, respiro, descanso y me relajo. Y acaba pasando, a veces, más tarde que temprano, pero acaba pasando”.

“Algo que en especial me descolocaba era la sensación de que me caía agua en el brazo o en la mano, enseguida me tocaba la piel y estaba completamente seca, no podía entenderlo si yo había notado perfectamente cómo me caía líquido. Hoy cada vez que me pasa, sonrío para mí y sigo con lo que esté haciendo”, señala.

“Luego, está la sensación de que una descarga eléctrica me recorre la espalda, como si alguien te hubiese enchufado con una pistola taser de esa que llevan los polis en las películas. ¡Guau, eso ha dolido! Pero una vez más, te sientas y descansas un rato”, continúa la paciente.

En su caso, “los problemas visuales fueron mi debut en la Esclerosis Múltiple y eran tan invalidantes, que de repente apenas podía valerme por mi misma. No podía salir sola a la calle, no podía cruzar un paso de peatones, no podía coger a mi pequeño de 8 meses en brazos, ni ver la TV, y no podía leer… yo que devoraba libros y libros cada mes. Tampoco podía sentarme delante del ordenador y hacer mi trabajo. Era muy frustrante y en un momento de debilidad llegue a pensar que nunca más iba a poder ejercer mi profesión”, relata.

“En mi caso, veía los objetos dobles y en continuo movimiento, y un dolor muy agudo me atravesaba los ojos como si fueran a estallar. Fue una época dura, no os lo voy a negar. Pero comencé una rehabilitación, terapia y unas gafas especiales con prismas que me recetó mi optometrista y solo unos meses después, pude recuperar mi visión y mi vida. Una vez más la actitud y el tesón me impidieron venirme abajo”, señala.

“A día de hoy os puedo decir, que no he recuperado mi visión al 100% y he logrado volver a trabajar con normalidad frente a mi portátil, ver series y películas con mi hijo y mi marido y por supuesto, volver a zambullirme en las páginas de las decenas de libros que descansaban en mi librería”, finaliza.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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