Asociación Americana de Psicología

La contaminación podría afectar a la salud mental y aumentar la depresión entre los jóvenes

Este estudio es el primero que relaciona los niveles de ozono con el desarrollo de síntomas de depresión en adolescentes a lo largo del tiempo

La contaminación podría afectar a la salud mental y aumentar la depresión entre los jóvenes (Foto:Pixabay)
La contaminación podría afectar a la salud mental y aumentar la depresión entre los jóvenes (Foto:Pixabay)

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14.03.2022 - 14:50

La exposición al ozono procedente de la contaminación atmosférica se ha relacionado con un aumento de los síntomas depresivos de los adolescentes a lo largo del tiempo, incluso en los barrios que cumplen las normas de calidad del aire, según una nueva investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología en la revista 'Developmental Psychology'.

El ozono es un gas que se produce cuando varios contaminantes procedentes de los tubos de escape de los vehículos de motor, las centrales eléctricas y otras fuentes reaccionan con la luz solar. Los niveles más altos de ozono se han relacionado con diversas dolencias físicas, como el asma, los virus respiratorios y la muerte prematura por causas respiratorias.

Este estudio es el primero que relaciona los niveles de ozono con el desarrollo de síntomas de depresión en adolescentes a lo largo del tiempo. Estos síntomas pueden incluir sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza, dificultades de concentración, trastornos del sueño y pensamientos suicidas.

Los investigadores compararon los datos sobre la salud mental de los adolescentes durante un periodo de cuatro años con los tramos censales de sus domicilios y los datos sobre la calidad del aire​

"Creo que nuestros hallazgos realmente hablan de la importancia de considerar el impacto de la contaminación del aire en la salud mental, además de la salud física", resalta la investigadora principal, Erika Manczak, profesora asistente de psicología en la Universidad de Denver, en Estados Unidos.

Los investigadores analizaron los datos de un estudio anterior sobre el estrés en los primeros años de vida con 213 participantes adolescentes (de entre 9 y 13 años) de la zona de la bahía de San Francisco. Los investigadores compararon los datos sobre la salud mental de los adolescentes durante un periodo de cuatro años con los tramos censales de sus domicilios y los datos sobre la calidad del aire de esos tramos procedentes de la Agencia de Protección Ambiental de California.

Los adolescentes que vivían en zonas con niveles de ozono relativamente altos mostraron un aumento significativo de los síntomas depresivos a lo largo del tiempo, a pesar de que los niveles de ozono en sus barrios no superaban las normas de calidad del aire estatales o nacionales. Los resultados no se vieron afectados por el sexo, la edad, la raza, los ingresos del hogar, la educación de los padres o las características socioeconómicas de sus barrios.

"Fue sorprendente que el nivel medio de ozono fuera bastante bajo incluso en las comunidades con una exposición al ozono relativamente más alta --subraya Manczak--. Esto realmente subraya el hecho de que incluso los niveles bajos de exposición al ozono tienen efectos potencialmente dañinos".

El ozono y otros componentes de la contaminación atmosférica pueden contribuir a elevar los niveles de inflamación en el organismo, lo que se ha relacionado con la aparición y el desarrollo de la depresión. Los adolescentes pueden ser especialmente sensibles a estos efectos porque pasan más tiempo al aire libre.

Los resultados no se vieron afectados por el sexo, la edad, la raza, los ingresos del hogar, la educación de los padres o las características socioeconómicas de sus barrios.

El estudio incluyó una muestra relativamente pequeña de una zona de Estados Unidos. Los resultados son correlativos, por lo que no se puede demostrar que los niveles de ozono hayan provocado un aumento de los síntomas depresivos, sino sólo que existe una relación entre ellos. También es posible que otros componentes de la contaminación atmosférica, además del ozono, sean un factor, precisan los investigadores.

Dado que la contaminación atmosférica afecta de forma desproporcionada a las comunidades marginadas, los niveles de ozono podrían estar contribuyendo a las disparidades sanitarias, advierte Manczak.

En este sentido, añade que las comunidades también deberían considerar formas de reducir la exposición al ozono, como celebrar los eventos deportivos de los jóvenes en interiores cuando sea necesario y limitar la conducción durante las horas de máxima alerta por contaminación atmosférica. La inversión en fuentes de energía limpias y renovables que reduzcan la contaminación atmosférica también podría ser útil.

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