Personas con autismo aplauden la nueva Ley de Empleo: “Trabajar me aporta seguridad y autoconfianza”

Expertos en autismo y personas con trastorno del espectro autista (TEA) explican a Consalud.es lo que supone la nueva Ley de Empleo para un colectivo vulnerado durante años

Joven con trastorno del espectro autista (Foto. Autismo España)
Joven con trastorno del espectro autista (Foto. Autismo España)

Un párrafo de la Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo ha supuesto un cambio aplaudido desde un colectivo especialmente golpeado por la inequidad de acceso al mercado laboral. Ahora en su Artículo 50.1, la nueva norma incluye a las personas con “trastorno del espectro del autismo (TEA), con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33%” como uno de los colectivos de atención prioritaria para la política de empleo. Un paso con el que se espera que se revierta la tasa de desempleo actual en esta población: entre el 76 y el 90% de las personas con TEA no tienen trabajo ni desarrollan ninguna actividad productiva o laboral, según Autismo Europa.

“Las dificultades para su acceso al empleo comienzan en la etapa escolar, porque el sistema educativo no se adapta a sus necesidades específicas ni incorpora sus fortalezas”, explican María Pindado, delegada de Asuntos Públicos de Autismo España, y Paloma Contreras, psicóloga del área de Desarrollo de Autismo España a Consalud.es. Cuando llegan a edad adulta estas personas tienen falta de oportunidades, se enfrentan a prejuicios y carecen de programas de apoyo o formación. La nueva ley, con la inclusión del autismo como colectivo prioritario, elimina esas puertas cerradas con las que se chocaban.

Janire Arano: “El trato que tenían muchos de mis compañeros hacia mí era diferente desde el principio, veían algo diferente y no me trataban de forma igualitaria"

“Creo que hay cierta desinformación sobre el autismo y cómo se reacciona ante determinadas situaciones”, indica María. A sus 23 años todavía no tiene reconocida la discapacidad asociada al TEA que le diagnosticaron con 13 años, pero está en valoración. Toca el oboe en un grupo de música y tiene un grado superior en Educación Infantil, su experiencia laboral se reduce a dos periodos de prácticas, el primero en el que no notificó su diagnóstico y el segundo en el que sí. “En estas últimas saqué más partido porque, cuando no sabía resolver determinadas situaciones, mis compañeras me daban unos tips para llevar mejor la situación o el conflicto en el aula”.

Para Janire Arano trabajar no siempre ha sido agradable. “El trato que tenían muchos de mis compañeros hacia mí era diferente desde el principio, veían algo diferente y no me trataban de forma igualitaria, es decir, a nada que yo hiciera algo me echaban en cara que algo estuviera mal, eran menos permisivos”, señala. Cuando comenzó a trabajar en un laboratorio de aceites y grasas lubricantes ya tenía el diagnóstico, pero no la valoración de discapacidad, que llegó al poco de entrar en la empresa. Cuando la tuvo, ella y la Asociación se lo comunicaron a los responsables del laboratorio, “se pudieron explicar muchas cosas”.

Desde que la empresa supo lo que tenía ha visto cómo ha mejorado el trato. Durante este tiempo ha tenido que aprender a trabajar en nuevos puesto o a relacionarse con compañeros que no siempre han sido amables. “Con el paso del tiempo se vio la necesidad primero de decir a ciertas personas lo que tenía, luego de hacer una charla de sensibilización para contarles a todos mis compañeros en qué consistía el TEA y cómo me podían ayudar. Con el apoyo que sabía que tenía me sentía mejor”, indica Janire Arano, de 27 años. Asier Blanco no ha tenido esos problemas, siempre se ha sentido cómodo en su lugar de trabajo. Él es, a sus 24 años, retail assistant en una empresa textil de importante calado en la economía española. “Tengo el diagnóstico desde los cuatro años, en 2007 me apuntaron a APNABI, la Asociación de familias de personas con un Trastorno del Espectro del Autismo de Bilbao, y un año después recibí el grado de discapacidad”, cuenta. Esto le ha permitido acceder al empleo con apoyo, y a encontrar un trabajo acorde a sus capacidades e intereses.

Asier Blanco: "Me ha ayudado a relacionarme con compañeros, compañeras y superiores, cosa que al principio me costaba”

Para María, Jarine y Asier, trabajar supone sentirse realizados o conseguir mayor autonomía económica para viajar o realizar sus hobbies. También refuerza su autoestima: “Trabajar me aporta seguridad, autoconfianza y confianza en los demás, la posibilidad de asumir nuevos retos y, además, me ha ayudado a relacionarme con compañeros, compañeras y superiores, cosa que al principio me costaba”, señala Asier Blanco.

BAJA CONTRATACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Las personas con TEA tienen la esperanza de que la nueva norma cambie su situación laboral. Con todo, existe un problema, señalan María Pindado y Paloma Contreras: la baja contratación de personas con discapacidad. “La cuota obligatoria solo se establece para aquellas organizaciones que superen los 50 trabajadores, cuando España tiendo un tejido empresarial donde mayoritariamente las empresas están por debajo de este tamaño, y además la ratio es muy reducida en comparación con países de nuestro entorno”, indican.

En este primer peldaño que se ha subido en la mejora laboral de esta población, lo cierto es que no hay lugar todavía para la esperanza de reforma integral. “Las realidades sociales no se cambian radicalmente de la noche a la mañana ni solo a través de la ley, sino que hace falta mucha concienciación de todos los agentes implicados, medidas específicas, y por supuesto, recursos”, añaden las expertas.

Se necesitan apoyos personalizados con detección de necesidades y adaptación que lentamente se va presenciando en diferentes ámbitos para mejorar la empleabilidad de este colectivo. “Este reconocimiento ha sido una pequeña gran victoria, pero seguimos teniendo mucho que pelear. Ahora mismo estamos trabajando desde la perspectiva del empleo público para los próximos cambios normativos que se sucederán en este ámbito”, concluyen.

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