EL VERANO Y LA SALUD MENTAL

Los TCA en verano: el ocio, la mayor exposición y las comidas empeoran la situación de los pacientes

El verano es un momento de estrés para las personas con algún trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Tras él, septiembre y octubre son dos meses en los que aumentan las derivaciones por estos problemas

Verano (Foto. Freepik)
Verano (Foto. Freepik)

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06.07.2022 - 17:45

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen una serie de problemas psicológicos con origen en las características personales del individuo, capacidad de regulación emocional, autoconcepto, entorno familiar y social. Son problemas que van más allá de “adelgazar” y que afectan al menos al 13% de los jóvenes entre 10 y 19 años, según datos del último informe sobre el Estado Mundial de la Infancia que elabora Unicef.

En España, existe una prevalencia de entre el 4,1% y el 6,4% en las jóvenes de 12 a 21 años. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un aumento de casos ante la exposición a las tecnologías y a las redes sociales, el confinamiento y el impacto de la pandemia en la salud mental, que la Fundación Fita calcula en un 20%.

Las pacientes con estas patologías se enfrentan en verano a una etapa especialmente estresante, que se manifiesta en septiembre y octubre con un aumento de las consultas psicológicas y médicas por estas patologías por debuts o empeoramiento de las pacientes. Solo en 2021, según datos facilitados por la psicóloga Natalia Gordillo, se registró un incremento del 25% de las consultas derivadas de estos problemas al finalizar el verano. En la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Santa Cristina calculan un aumento del 10 al 15%.

"Durante esta época también se viven momentos de tensión cuando se visita a personas que hace mucho que no ven y que hacen comentarios sobre el cuerpo o el estado físico cambiado del paciente”, señala Gordillo

Como explican a este medio la psicóloga de MentalMadrid, Natalia Gordillo, y la Dra. Belén Unzeta Conde, psiquiatra y coordinadora de la UTCA del Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid, durante la época de estío hay tres aspectos especialmente estresantes para estas personas: una mayor exposición corporal al llevar menos ropa, mayor ingesta de comida y tiempo libre.

Las pacientes que tienen una mayor distorsión de su imagen corporal sentirán una angustia e incomodidad especial al salir con menos ropa, por lo que tenderán a taparse. En el caso de las que no tengan esa distorsión de la imagen quizá se expongan más y recibirán miradas que les cueste gestionar, explica la Dra. Unzeta. “Durante esta época también se viven momentos de tensión cuando se visita a personas que hace mucho que no ven y que hacen comentarios sobre el cuerpo o el estado físico cambiado del paciente”, añade Gordillo.

A eso se añade el cambio en la comida del verano y los momentos en los que el entorno familiar se ponen a dieta, la conocida como ‘operación bikini’, sin supervisión, lo que no ayuda a las pacientes que necesitan una ingesta normalizada. “Principalmente en el principio del trastorno no saben lo que es normal y no en la comida, por lo que estas diferencias en lo que ingiere la familia supone un problema para ellas”, indica la Dra. Unzeta, quien sin embargo añade que lo bueno es que en verano son comidas más ligeras y menos densas.

En invierno “sienten que aprovechan el tiempo y son útiles. Cuando llegan al verano se sienten inútiles y no son capaces de disfrutar de ese tiempo”, manifiesta la Dra. Unzeta

Y por último encontramos la gestión del tiempo libre. Tras un año de estudio, exámenes o trabajo, el verano llega con calma y sin nada que hacer. En invierno “sienten que aprovechan el tiempo y son útiles. Cuando llegan al verano se sienten inútiles y no son capaces de disfrutar de ese tiempo”, manifiesta la Dra. Unzeta.

CLAVES PARA ENFRENTAR EL VERANO

Es una época complicada para los pacientes que sufren anorexia, bulimia, atracón, vigorexia u otros TCA. Esta etapa lleva a estas personas a tender a taparse y a evitar muchos planes que supongan mayor exposición como puede ser la piscina o la playa. Esto hace que vean por la ventana a gente disfrutando, mientras ellas sienten que no saben qué hacer e incluso no son capaz de tomar las decisiones para llenar el tiempo por sí mismas.

Para tratarlo durante estos meses, la clave se encuentra en las rutinas. “El trabajo principal consiste en mantener en la medida de lo posible las rutinas que se han llevado a cabo el resto del año, intentando ser constante en los autocuidados”, explica Gordillo. Durante esta etapa las terapias y el acompañamiento psicológico se mantienen intentando crear una planificación mientras se supervisan las diferentes pautas que se establezcan para adaptarlas a las circunstancias propias de cada paciente.

Y para aquellas personas que empiezan con síntomas lo principal es “pedir ayuda profesional a tiempo”, señala Gordillo. “Los TCA son una enfermedad compleja y tanto la persona como su entorno cercano vivirá momentos muy duros de inestabilidad emocional que forman parte del proceso y que deben ser gestionado con paciencia y con cariño”, añade.

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