Vivir en una ciudad adaptada a la demencia: “Todo el parecido con el día a día les beneficia”

En Europa y Estados Unidos ya se han puesto en marcha varias residencias que simulan ser ciudades y que están adaptadas a los cuidados y las necesidades de los pacientes con demencia

Una enfermera atendiendo a un paciente (Foto: Freepik)
Una enfermera atendiendo a un paciente (Foto: Freepik)

En el contexto de la atención al paciente, manteniendo en su máximo posible su autonomía e independencia, han nacido en los últimos años una serie de lugares que buscan asemejar lo máximo posible la vida de personas con demencia a una vida normal. Espacios que cuentan con actividades cotidianas para sus habitantes, con cafeterías, bingos, supermercados. Que no parecerían lugares “muy especiales”, como señalaba en uno de sus hilos de #LaBrasaTorrijos el arquitecto y divulgador Pedro Torrijos, pero que constituyen uno de los mejores modelos de humanización de la atención sociosanitaria.

‘The Hogeweyk’, del grupo Dementia Village Associates, es el mayor exponente de esta atención humanizada. Esta residencia de Países Bajos inaugurada en 2009 busca “emancipar” a las personas con demencia y enfermedad de Alzheimer avanzada e “incluirlos en la sociedad”. Unos pasos con los que los neurólogos están de acuerdo. “Cuanto más normal sea su vida y más actividades adecuadas a sus capacidades haga, mejor. Tanto en rehabilitación cognitiva como física”, recuerda la Dra. Teresa Moreno, coordinadora del Grupo de Estudio de Neurogeriatría de la Sociedad Española de Neurología (SEN) a Consalud.es.

Las residencias cuentan con profesionales sanitarios y cuidadores sociosanitarios, que les ayudan con sus barreras, normalizan su situación y les atienden en sus necesidades

La demencia afecta a 50 millones de personas en el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años o más sufre en un determinado momento demencia, entre ellas enfermedad de Alzheimer. Y el deterioro cognitivo va en aumento debido al mayor envejecimiento de la población. Se calcula que la demencia se convertirá en una pandemia para 2050, con 152 millones de casos en el mundo.

¿Cómo evitar esta situación? Con medidas preventivas como hábitos saludables en alimentación, ejercicio físico y actividad cognitiva. ¿Cómo encontrar la tecla para curar la demencia, de momento incurable? Con más investigación. ¿Y cómo atender mientras a los millones de pacientes que tienen deterioro cognitivo? Esta pregunta la contestó Dementia Village Associates con el propio significado de su nombre: convertir las residencias tradicionales especializadas en la atención a las personas con demencia severa en un barrio donde todos los pacientes conviven, visitan el pub, el teatro o el supermercado. Todo bajo la atenta supervisión de profesionales sanitarios y cuidadores sociosanitarios, que les ayudan con sus barreras, normalizan su situación y les atienden en sus necesidades.

UNA ACTIVIDAD ADAPTADA

Las horas frente a la televisión, sentados en un banco en el jardín tomando el sol, en cama, y recibiendo visitas esporádicas de familiares que en algunos casos ya no recuerdan, apartados de la sociedad por su deterioro cognitivo, son sustituidas por convivencia con sus iguales, juegos en el bingo, ir a hacer recados al supermercado preparado para ellos y con moneda falsa, en ciudades que les protege del exterior y les da algo en lo que ocuparse.

La meta, señala el Dr. Brighton, es “apoyo para vivir de la manera más independiente posible y continuar disfrutando de lo que es importante para ellos”

“Actividades como la musicoterapia o la jardinería, o cualquier ejercicio manual, así como bailar y reír, les vienen muy bien a los pacientes”, explica la Dra. Moreno. “Los pacientes con alzhéimer, por ejemplo, necesitan adecuar los cuidados a sus necesidades, que van cambiando según avanza la enfermedad, por lo que es muy positivo que haya residencias específicas para ellos que cubran esta situación”.

Tras el modelo holandés, situado a las afueras de la localidad de Weesp y con unos 150 habitantes y 250 enfermeros, han aparecido otros modelos. Como The Harmonia Village en Dover, Inglaterra, nacida en 2019, con la meta de que cada persona reciba “apoyo para vivir de la manera más independiente posible y continuar disfrutando de lo que es importante para ellos”, explicó en su inauguración uno de los organizadores, el Dr. Phil Brighton, especializado en geriatría. En este caso la residencia consiste en cinco casas para pacientes que podrán hacer vida normal dentro de sus capacidades, y otra para huéspedes donde residentes y familiares se pueden ver. Además cuenta con centros comunitarios como una cafetería y espacios para actividades.

También existen otras residencias como The Latern Chagrin Valley en Ohio, Estados Unidos, que ha adaptado los interiores de un edificio como si fueran calles, con techos que imitan el cielo, alfombras que imitan caminos en el campo o el asfalto, y la puerta de cada habitación con un porche imitando la construcción típica de las casas bajas americanas, o con una planta con las entradas de ladrillo similares de los comercios y sillas que simulan terrazas.

Una forma diferente de atender a estos pacientes. Es costosa, por eso no es común. Constituye actualmente uno de los principales exponente de la atención humanizada centrada en el paciente, que cada vez está más presente en el sistema sanitario. También el mayor ejemplo de lo que desde Neurología se busca: que los pacientes sigan ejercitándose física y cognitivamente para frenar, aunque sea un poco, el avance de una patología todavía sin cura.

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