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TRAS CASI CINCO MESES DESDE EL 28-A

El vaivén de ofertas y contraofertas sanitarias entre PSOE y Unidas Podemos

La sanidad ha sido protagonista durante el intercambio de propuestas entre PSOE y Unidas Podemos para intentar formar gobierno. Pese a la variedad de las mismas, todas han fracasado.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, en una reunión en La Moncloa. (Foto. Pool Moncloa/Jorge Villar)
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, en una reunión en La Moncloa. (Foto. Pool Moncloa/Jorge Villar)

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15.09.2019 - 00:00

Desde que se celebraron las elecciones generales el pasado 28 de abril, han sido varias las propuestas que se han intercambiado PSOE y Unidas Podemos para intentar que haya Gobierno. Pero a pesar de la variedad, y de la aparente sintonía ideológica, todas ellas han acabado en fracaso. Las distintas ofertas y contraofertas incluían numerosas medidas, algunas de ellas relacionadas con la sanidad, área que incluso ha tomado un especial protagonismo durante los casi cinco meses que han pasado.

El acercamiento real no llegó hasta junio, ya que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias priorizaron preparar las elecciones autonómicas y municipales de finales de mayo antes que el inicio de la negociación. En un primer intento, mostraron voluntad de conformar un “Gobierno progresista y de cooperación” sobre la base del proyecto de Presupuestos de principios de año, que finalmente fue rechazado. La sanidad universal o el fin de los copagos farmacéuticos, fueron algunas de estas coincidencias.

En una primera propuesta, Sánchez ofreció una cooperación programática que recogiese la defensa de la sanidad universal, el impulso de la ley de eutanasia o el refuerzo de la Salud Mental

No obstante, los desencuentros no tardaron en llegar. El cruce de declaraciones en los medios de comunicación y las redes sociales de responsables de ambos partidos acentuaron sus diferencias. Y aunque se cerró una fecha de investidura, la del 23 de julio, el PSOE enfatizó su idea de liderar un gobierno en solitario con apoyos, mientras que Unidas Podemos empezó a reclamar con fuerza un Gobierno de coalición con algunos de sus miembros en el Consejo de Ministros.

Así, sobre la base de su programa electoral, los socialistas enviaron a la formación morada un primer documento con una “propuesta abierta de cooperación”. A él incorporaron medidas como la ley de sanidad universal, la incorporación de la salud bucodental en la cartera de servicios, el refuerzo de la Salud Mental, el impulso de la ley de eutanasia, la implementación del Marco Estratégico de Atención Primaria o el incremento de fondos para el Fondo de Cohesión Sanitaria.

EL MINISTERIO DE SANIDAD ENTRA EN JUEGO

Este nuevo intento de acercamiento se truncó con la consulta realizada por Iglesias a sus bases, en la que reclamaban que sí hubiera ministros de Unidas Podemos. Esta opción fue calificada como una “mascarada” por Pedro Sánchez, quien días antes subrayó que “lo importante no es hablar de quién va a ser el ministro o ministra de Sanidad, de Trabajo o de Seguridad Social, sino de las pensiones, el trabajo de los españoles o del Sistema Nacional de Salud del conjunto de la ciudadanía”.

El PSOE ofreció el Ministerio de Sanidad a Unidas Podemos para intentar lograr su apoyo, pero los de Iglesias consideraban este departamento "vacío de competencias"

A pesar de estas discrepancias, la sesión de investidura estaba ya fijada. Por ello, ambos partidos intentaron hacer un esfuerzo de negociación, entrando en juego el Ministerio de Sanidad. Días antes del pleno, se dio a conocer que el PSOE ofreció a Unidas Podemos dirigir el departamento que dirige actualmente María Luisa Carcedo, junto a otras áreas. Tras el primer pleno fallido, y en espera del segundo, los de Iglesias incrementaron sus exigencias haciendo una contraoferta donde reclamaba Sanidad, además de las áreas de Ciencia o Trabajo.

Consumado el primer fracaso en el Congreso de los Diputados, el conflicto aumentó. Desde la formación morada, Pablo Echenique llegó a calificar a Sanidad como un ministerio “maría” al tener las competencias transferidas a las comunidades autónomas, lo que despertó un buen número de críticas. Asimismo, socialistas como la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lamentó este rechazo al considerar que se trataba de una oferta “magnífica”.

NUEVAS OFERTAS Y CONTRAOFERTAS

Tras varias semanas de descanso, fue el partido de Iglesias el que tomó la iniciativa. En agosto, ofrecieron hasta cuatro propuestas de Gobierno de coalición. Una de ellas incluía el Ministerio de Sanidad a cambio de dar apoyo a Pedro Sánchez. Además, destacaban medidas programáticas ya conocidas como extender la sanidad universal, la eliminación de los copagos o incorporar la salud bucodental. A estas se sumaban otras como incorporar la medicina genómica al SNS o desarrollar un plan para reducir las listas de espera.

Unidas Podemos lanzó otra propuesta, que incluía el Ministerio de Sanidad entre otros; pero el PSOE la rechazó y envió otro documento con numerosos guiños sanitarios a la formación morada

Sin embargo, el PSOE ya no pensaba en un Gobierno de coalición y rechazó dicho ofrecimiento. En su lugar, ultimaba un nuevo documento tras reunirse con numerosos colectivos, algunos de ellos sanitarios. Con esta llamada “tercera vía”, los socialistas esperaban un apoyo de la formación morada a un Gobierno de partido único aunque bajo un acuerdo programático y de legislatura.

Dicha propuesta, llamada ‘Propuesta abierta para un programa común progresista” recogía numerosos guiños sanitarios a Unidas Podemos para lograr su apoyo. Por ejemplo, se comprometían a incrementar el PIB en sanidad hasta el 7%, dar un impulso a la desprivatización de la sanidad pública, avanzar hacia la transferencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas o priorizar la transparencia en la fijación de precios de los medicamentos.

CAMINO DE ELECCIONES

Los encuentros se han retomado en septiembre, cuando más se acercaba el fin del plazo para realizar la segunda investidura. Pero pese a la urgencia de la situación, la desconfianza y el abismo entre ambos partidos se antoja insalvable. Así, pese a que hay acordada una nueva ronda de contactos por parte del rey Felipe VI, y que Iglesias ha insistido en el Gobierno de coalición, todo parece indicar que no habrá una segunda sesión de investidura. Así, se prevé que se disuelvan las Cortes Generales y se convoquen unas nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años, para el 10 de noviembre.

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