NUEVA ESTRATEGIA DE DETECCIÓN PRECOZ

Abordaje de la fragilidad en el SNS: Sanidad la amplía a personas mayores de 70 años

La Comisión de Salud Pública ha actualizado el documento sobre la prevención de la fragilidad en la persona mayor con actuaciones de detección precoz en Atención Primaria, hospitalaria y en el ámbito no sanitario.

Persona mayor en la consulta del médico (Foto. Freepik)
Persona mayor en la consulta del médico (Foto. Freepik)

time 5 min

09.08.2022 - 17:45

El Sistema Nacional de Salud regula desde hace años el abordaje de la fragilidad en las personas mayores, centrándose en la importancia del diagnóstico precoz y la intervención directa a través de la atención sanitaria. Sin embargo, la implementación de los protocolos no es común en el conjunto del país e, igualmente, se han producido avances que no están recogidos en los mismos.

Por ello, la Comisión de Salud Pública ha aprobado una actualización del documento de consenso sobre la Prevención de la Fragilidad en la persona mayor, el cual ha sido elaborado por el grupo de trabajo de prevención de la fragilidad y caídas de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS.

El objetivo es que en 2025, “al menos el 80% de las comunidades autónomas hayan introducido el programa”, meta que será evaluada “al menos cada dos años”

La principal novedad de esta actualización es la incorporación a las protocolos de la captación de personas de 70 o más años tanto en ámbito sanitario, principalmente en la Atención Primaria, como en el ámbito comunitario o no sanitario. El objetivo de esta actuación es que en 2025, “al menos el 80% de las comunidades autónomas hayan introducido el programa”, meta que será evaluada “al menos cada dos años”.

ÍNDICE DE BARTHEL EN PRIMARIA

Según recoge el documento aprobado, se intentará captar a esta población mayor de 70 años cuando acudan a las consultas de Atención Primaria “por cualquier causa”, a través de búsquedaactiva” a personas ya integradas en programas de atención a pacientes crónicos o personas mayores o fijando procesos de atención telefónica a través de “llamadas periódicas estructuradas”.

A estas personas se les realizará el llamado Índice de Barthel, que valora las “actividades básicas de la vida diaria”. En caso de que el índice sea igual o superior a 90 puntos, la persona se incluirá en el programa. Si no lo sobrepasan, no quedarán incluidos pero “se beneficiarán de su derivación a otros programas de atención a la morbilidad o dependencia” que estén ya consolidados en las comunidades autónomas.

A las personas mayores de 70 años se les realizará pruebas de desempeño físico, de equilibrio y velocidad; se clasificarán entre personas frágiles y no frágiles

Tras este primer filtro, estas personas serán sometidas a pruebas de ejecución y a la valoración del riesgo de caídas. Entre otras pruebas, se utilizarán la “prueba corta de desempeño físico” o Short Physical Performance Battery (SPPB) que combina el equilibrio y velocidad de la marcha y levantada de la silla, así como la “velocidad de la marcha” (VM) sobre 4 metros. De forma alternativa, se podrán utilizar la prueba “levántate y anda cronometrado” o Test Gea Up and GO (TUG) y la Escala FRAIL.

De forma muy resumida, aquellas personas con SPPB inferior a 10, un índice TUG superior a 12, una VM menor que 0,8 o una escala FRAIL mayor o igual a 1 “serán consideradas con alta probabilidad de fragilidad”. Por su parte, aquellas con SPPB mayor o igual a 10, un TUG menor o igual a 12, una VM mayor o igual a 0,8 o una escala FRAIL igual 0 “se les considerará no frágiles”.

VIGILANCIA GERIÁTRICA INTEGRAL (VGI)

Al margen de los resultados, el siguiente paso sería “confirmar el diagnóstico” con “una prueba específica de fragilidad”. Debido a que habitualmente estas no se hacen en Atención Primaria, los expertos han consensuado que “los más factible es iniciar las intervenciones para abordar la fragilidad en el marco de una vigilancia geriátrica integral (VGI) en personas con las pruebas de detección precoz alteradas”.

La vigilancia geriátrica integral se hará sobre cuatro áreas de actuación: funcional, físico-clínica, mental y socio-familiar

Y para llevar a cabo esta VGI se han identificado cuatro áreas de actuación desde el primer nivel asistencial: el área funcional incluye la valoración de la capacidad funcional de la persona; el área físico-clínica contempla la exploración física, la valoración de pruebas complementarias y evaluación de otras patologías y condiciones clínicas de interés; el área mental incluye la evaluación mental, psicológica, afectiva o cognitiva; y el área socio-familiar la evaluación social, psicosocial y psicofamiliar. Al acabar estas evaluaciones se les realizará “un resumen de la situación global” y se planificarán “las intervenciones especificas para revertir la fragilidad”.

Según recoge el documento, las intervenciones que han demostrado “efectividad” son: los programas de ejercicio físico multicomponente, con ejercicios de baja-moderada intensidad; recomendaciones nutricionales para “una adecuada alimentación”; y la revisión y adecuación de la medicación, en especial de la polimedicación, la que sea potencialmente inapropiada, la adherencia y la valoración de deprescripción. También contemplarán el manejo de la multimorbilidad, actuaciones para prevenir y tratar el deterioro cognitivo o valorar soluciones basadas en TIC para “promover la autonomía e independencia en el domicilio”.

Por último, se hará un “seguimiento y reevaluación” de todas las personas que hayan entrado en el programa. Para aquellas con “alta probabilidad de fragilidad” se programarán visitas de seguimiento a los 6 meses para la evaluación de resultados funcionales. Mientras, a las personas no frágiles se les hará anualmente la detección precoz de fragilidad.

ÁMBITO HOSPITALARIO Y COMUNITARIO

Debido a que en los centros hospitalarios, la prevalencia de la fragilidad “es muy elevada”, superior al 50% de los casos, la estrategia contempla “realizar una valoración de la fragilidad y una propuesta de intervención al ingreso y tras el alta hospitalaria”. Si se precisa, se derivará a unidades especializadas, especialmente a Medicina Geriátrica.

En el ámbito no sanitario se prevé actuar en espacios como residencias de mayores, farmacias, centros de día, asociaciones de pacientes o con aplicaciones tecnológicas

Con el fin de atajar el normal declive funcional asociado a la hospitalización, se recomiendan “intervenciones preventivas” durante el ingreso como la movilización, nutrición o apoyo emocional. De hecho, subrayan la eficacia que han tenido “programas de ejercicio multicomponente de 5 días en pacientes frágiles ingresados en el hospital”. No obstante, se incide en que la intervención “debe completarse tras el alta del paciente”.

Por otro lado, se contemplan actuaciones en el ámbito no sanitario y comunitario para “hacer captación y cribado de la fragilidad”. En concreto, se describen tres posibles vías: la detección activa en centros como residencias de mayores; de forma oportunista en lugares como farmacias, centros de día, de discapacidad, de inclusión social o asociaciones de pacientes; o la evaluación de métodos tecnológicos “autoaplicables”.

Porque salud necesitamos todos... ConSalud.es

Escribir un comentario (0)

Recibe la Newsletter de ConSalud.es

Todos los días y de forma gratuita la newsletter con toda la información del sector sanitario

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información Acepto