Y LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO

El 50% de los sanitarios afirma que el empoderamiento del paciente impulsa un uso óptimo de recursos

El 84% considera que debe haber un servicio de atención al paciente accesible y que facilite la solución de los problemas de los pacientes de cara a empoderar al paciente.

Paciente y médico (Foto. Freepik)
Paciente y médico (Foto. Freepik)

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31.03.2022 - 10:00

Este jueves se publican los resultados de la 'Encuesta sobre el rol del paciente en el proceso asistencial' realizada por Hiris de la Sanidad, un panel de opinión independiente cuyo objetivo es ofrecer una visión de la sanidad española tal como la perciben profesionales médicos de todas las especialidades y directivos del sector de toda España.

EMPODERAMIENTO DEL PACIENTE: IMPORTANCIA VS. CUMPLIMIENTO

En relación con la importancia que los profesionales sanitarios otorgan a los diferentes aspectos del empoderamiento del paciente, destaca el respetar los derechos de los pacientes como persona (dignidad, intimidad, respeto, compasión y empatía), al que otorgan un 8,73 sobre diez, y solicitar y tomar en cuenta la opinión del paciente a la hora de tomar decisiones sobre su salud, tratamiento y cuidados, al que dan un 7,97 sobre diez. También puntúan por encima del 7,5, la consideración de todas las dimensiones y necesidades del paciente, más allá de su estado de salud (7,75 sobre diez), dar un trato justo y equitativo a todos los pacientes sin discriminación (7,63) y compartir con el paciente la información necesaria sobre su salud, incluido el acceso a su historia médica (7,56).

Sin embargo, cuando se les pregunta por el cumplimiento de estos mismos criterios de empoderamiento del paciente, solo otorgan una puntuación mayor al 7,5 al respeto a los derechos de los pacientes como persona (7,57 sobre diez). Le siguen solicitar y tomar en cuenta la opinión del paciente a la hora de tomar decisiones sobre su salud, tratamiento y cuidados, al que puntúan con un 6,94 sobre diez, dar un trato justo y equitativo a todos los pacientes sin discriminación (6,79), considerar todas las dimensiones y necesidades del paciente, más allá de su estado de salud (6,73), y compartir con la paciente la información necesaria sobre su salud, incluido el acceso a su historia de salud (6,62).

Puntúan por encima del 7,5, la consideración de todas las dimensiones y necesidades del paciente, más allá de su estado de salud (7,75 sobre diez)

Mientras que la importancia que se le otorga, por parte de los profesionales sanitarios, a las diez medidas planteadas para el empoderamiento del paciente es de 7,28 puntos de media, el grado en el que se cumplen estos mismos criterios de empoderamiento según los profesionales sanitarios decae hasta el 6,34, siendo la participación de los pacientes y sus representantes en la determinación de las políticas, planificación, gestión y evaluación de los servicios sanitarios en su comunidad la menos puntuada en cuanto a cumplimiento (5,06 sobre diez).

¿CÓMO FAVORECER ESTE EMPODERAMIENTO?

De cara a promover el rol activo de los pacientes, la gran mayoría de los profesionales sanitarios opina que debería existir un servicio de atención al paciente accesible y que facilite la solución de los problemas de los pacientes (84,4%), una gestión activa de las quejas y reclamaciones para evitar que vuelvan a ocurrir (75,6%) y profesionales no médicos dentro del equipo asistencial que se preocupan de las necesidades “no médicas” que los pacientes puedan necesitar, como las necesidades sociales y tratamientos de mantenimiento y mejora de la salud, como fisioterapia, logopedia, psicología o neurorehabilitación (72,4%).

Otros elementos también destacados por casi la mitad de los profesionales sanitarios para favorecer este empoderamiento son la realización de encuestas periódicas de opinión y satisfacción de pacientes (49,7%) y la elaboración de una carta de derechos y obligaciones de los pacientes fácil de conocer por pacientes y profesionales (49,4%).

¿DÓNDE FAVORECER UN ROL ACTIVO DEL PACIENTE DENTRO DEL PROCESO ASISTENCIAL?

A juicio de la mayoría de los profesionales sanitarios, los momentos en que los pacientes deberían participar activamente, son en el voluntariado social, colaborando con servicios de apoyo en los centros sanitarios u organizaciones de autoayuda (90,6%), en la evaluación de la calidad asistencial (87,7%), en la elección de centro sanitario o profesional (81,2%) y en la definición de los indicadores para medir la calidad asistencial (66,2%).

A juicio de la mayoría de los profesionales sanitarios, los momentos en que los pacientes deberían participar activamente, son en el voluntariado social, colaborando con servicios de apoyo en los centros sanitarios u organizaciones de autoayuda (90,6%)

Muchos también opinan que deberían participar en la planificación y definición de políticas sanitarias (48,1%), en el codiseño de los procesos y servicios asistenciales (47,7%), en los órganos de gobierno de las instituciones y servicios de salud (42,5%), en el desarrollo de guías de práctica clínica y vías asistenciales (33,1%) y en el proceso de evaluación de un fármaco o cualquier tecnología sanitaria (30,8%).

BARRERAS PARA LA PARTICIPACIÓN DEL PACIENTE EN EL PROCESO ASISTENCIAL

En cuanto a las principales barreras que impiden actualmente un rol más activo y una mayor participación de los pacientes en el proceso asistencial, los profesionales sanitarios, subrayan como las tres más prioritarias la falta de organización y de estructuras dentro de las organizaciones encargadas de estas funciones (49,4%), la prevalencia por inercia del modelo tradicional de atención “paternalista” centrado en los profesionales, que tiene su raíz en la manera que se forma y entrena a los médicos (45,5%) y que no todos los pacientes están dispuestos a participar y tener un rol más activo (40,9%).

Otras barreras también destacadas, aunque en menor medida, son la falta de una formación adecuada de los pacientes (34,4%), la falta de tiempo para dedicar al empoderamiento del paciente (32,1%), la falta de sensibilidad y conciencia social respecto de este empoderamiento del paciente (27,6%), la falta de una formación adecuada de los profesionales (27,3%) y el temor al empoderamiento de los pacientes (12,3%).

PRINCIPALES BENEFICIOS DE UN ROL MÁS ACTIVO DEL PACIENTE

A pesar de estas barreras, según la mayoría de los profesionales sanitarios, un mayor empoderamiento del paciente puede impulsar el uso responsable de los recursos asistenciales, en concreto de la utilización de consultas, urgencias, medicamentos, etc., (55,5%), la calidad de la relación médico-paciente (51%) y la adherencia al tratamiento (50,6%). Una gran parte de los profesionales también opina que mejora los resultados de salud (45,5%), contribuye a la continuidad de la atención y seguimiento del paciente (35,1%) y reduce eventos adversos y favorece la seguridad clínica (22,1%). Solo un 16,6% considera que su papel más activo puede reducir quejas y demandas de pacientes.

Una gran parte de los profesionales también opina que mejora los resultados de salud (45,5%), contribuye a la continuidad de la atención y seguimiento del paciente (35,1%) y reduce eventos adversos y favorece la seguridad clínica (22,1%)

EMPODERAMIENTO DEL PACIENTE CRÓNICO

Específicamente en relación con el papel y empoderamiento del paciente crónico, los profesionales sanitarios consideran que los objetivos de los programas de paciente o paciente activo deben ser, sobre todo, concienciar al paciente en la importancia de la adhesión terapéutica, al que han otorgado un 8,91 sobre diez, capacitar al paciente en el reconocimiento de síntomas y signos de alerta, evolución o pronóstico (8,83 sobre diez), mejorar la información sobre su enfermedad de una manera que pueda entenderla y tomar decisiones (8,81), capacitarle para mejorar su condición física y funcional (8,80), mejorar su motivación para corresponsabilizarse de su salud y cuidado de la enfermedad (8,73), ayudarle a gestionar los componentes que tienen que ver con sus vivencias sobre la enfermedad (8,42), capacitarle en la comunicación con el equipo de profesionales a su cargo y tomar decisiones compartidas (8,21), ayudarle a mejorar sus relaciones interpersonales en el entorno familiar, social o laboral (8,08), ayudarle a utilizar las herramientas digitales de autocuidado (7,97), y capacitarle para ayudar a otros enfermos crónicos con su patología y dejarse ayudar (7,87). Cabe destacar que todos los objetivos planteados reciben más de un 7,8 sobre diez, lo que señala la alta valoración de los programas de paciente o paciente activo para alcanzar estos objetivos.

Sin embargo, cuando se les pregunta acerca del número de pacientes con dolencias crónicas que han participado en el pasado en algún tipo de programa de empoderamiento, de paciente activo o experto, o escuela de pacientes, el 50,3% asegura que ninguno de sus pacientes a formado parte de estas iniciativas y el 35,4% que menos del 10% de sus pacientes. Solo un 5,9% afirma que más de un cuarto de sus pacientes crónicos han participado en dichos programas.

Para aquellos profesionales sanitarios cuyos pacientes sí han participado en programas de empoderamiento (49,7%), han encontrado una mejoría, sobre todo en sus relaciones interpersonales en el entorno familiar, social o laboral (46,8%)

Para aquellos profesionales sanitarios cuyos pacientes sí han participado en programas de empoderamiento (49,7%), han encontrado una mejoría, sobre todo en sus relaciones interpersonales en el entorno familiar, social o laboral (46,8%) y en la utilización de herramientas digitales de autocuidado (39,6%).

Los resultados completos de esta encuesta pueden encontrarse aquí.

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