La Fundación Jiménez Díaz forma a sus profesionales de Hematología en el manejo de pacientes con LMA

La leucemia mieloide aguda (LMA), un tipo de cáncer sanguíneo muy agresivo, afecta a 3,6 personas por 100.000 habitantes cada año.

FJD forma a sus profesionales de Hematología en el manejo de pacientes con leucemia mieloide aguda
FJD forma a sus profesionales de Hematología en el manejo de pacientes con leucemia mieloide aguda
CS
6 abril 2021 | 13:55 h

El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha celebrado recientemente una Jornada de actualización en el tratamiento de la leucemia mieloide aguda (LMA) y la mastocitosis, un encuentro online organizado con el objetivo de abordar las principales novedades en el tratamiento de estas dos enfermedades, con especial énfasis en la primera, por tratarse de una enfermedad más frecuente.

“La leucemia mieloide aguda es una enfermedad altamente agresiva con un pronóstico muy adverso que se diagnostica en 3,6 personas por 100.000 habitantes al año y que se presenta más frecuentemente en pacientes mayores de 65 años”, explica Juan Manuel Alonso Domínguez, especialista adjunto del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz y miembro del grupo de Hematología Experimental del Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD).

“En los últimos años se han aprobado nuevos tratamientos y se están descubriendo nuevos fármacos que se están asociando a los esquemas de tratamiento ya existentes, pero los hematólogos no especialistas en estas patologías, al encargarse de otro tipo de enfermedades hematológicas, pueden no estar tan actualizados en las novedades terapéuticas”, añade el doctor, señalando que, por eso, su servicio decidió organizar estas jornadas “y repasar todas las novedades en el abordaje de estas patologías”.

El Servicio de Hematología del hospital lleva a cabo, a través del IIS-FJD, varios ensayos clínicos en distintas fases de desarrollo 

Así, el encuentro abordó aspectos como las principales características y forma de presentación habitual de la mastocitosis, la relevancia del análisis molecular de la leucemia mieloide aguda en el manejo de los pacientes, el tratamiento en caso de recaída y refractariedad o las diferencias en el tratamiento en primera línea de la LMA en pacientes con un buen estado de salud y en aquellos que no, ya que, según indica el hematólogo, “hasta el momento la única posibilidad de curación pasa por la administración de lo que se conoce como quimioterapia intensiva, lo que supone unas dosis muy altas que únicamente pueden recibir pacientes en ese buen estado de salud”.

Aquellos afectados cuyo estado físico desaconseje este abordaje terapéutico o tengan otro tipo de patologías, como hipertensión arterial, diabetes u obesidad, por ejemplo, no podrían recibirlo y se recurriría a tratamientos basados principalmente en fármacos hipometilantes que, si bien se toleran mejor al producir menos efectos secundarios, logran alargar la supervivencia, pero no curan la enfermedad.

INVESTIGACIÓN EN LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA

“En el servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz tenemos claro que la única manera de mejorar este pronóstico adverso es mediante la investigación”, asevera Alonso. Por esa razón, cuentan con ensayos clínicos en distintas fases de desarrollo en los que se prueban fármacos en pacientes de leucemia mieloide aguda y que son el paso previo a la aprobación de los fármacos.

Asimismo, el servicio participa en diversos estudios dentro del grupo colaborativo nacional PETHEMA LMA y trabaja en un estudio epidemiológico sobre el diagnóstico de la leucemia mieloide aguda que, asegura el especialista, “ha mostrado sorprendentes resultados que pueden tener una importante repercusión científica una vez se publiquen”.

Pero quizás el principal proyecto en esta enfermedad en el que está trabajando el equipo de investigación de LMA dentro del Laboratorio de Hematología Experimental dirigido por Pilar Llamas, jefa del Departamento de Hematología del hospital madrileño, es una línea de investigación en células madre leucémicas, que son las que dan lugar a la leucemia y las que hay que erradicar para que la enfermedad se cure.

“Estas células madre son resistentes a la quimioterapia porque no se dividen y estamos intentando lograr que lo hagan para aumentar la sensibilidad a los tratamientos y, de esta forma, erradicarla”, apostilla Alonso.

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