ANÁLISIS

La pandemia de la Covid-19 abre la puerta a bases de datos sanitarios a nivel europeo

La pandemia de la COVID-19 ha puesto sobre la mesa la necesidad de acelerar los proyectos que aporten información útil desde la perspectiva clínica y de farmacovigilancia.

Inteligencia Artificial (Foto. Freepik)
Inteligencia Artificial (Foto. Freepik)

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08.01.2022 - 00:30

La medicina de precisión sigue dando golpes de timón hacia un conocimiento científico y clínico de última generación para hacer frente a las enfermedades del mundo con procedimientos mucho más efectivos. Análisis médicos, pautas de tratamientos, sintomatología de enfermedades, fármacos: los registros clínicos en hospitales, en su mayoría redactados como simples anotaciones de los médicos, mediante textos no estructurados, ni un orden establecido, contienen, sin embargo, datos de inmenso valor para ser clínicamente reutilizados.

Los sistemas de Big Data ya son capaces de comprender el contenido y significado de las historias clínicas, y se convierten así en un gran aliado de la comunidad médica, en una herramienta imprescindible de acceso de conocimiento para avanzar hacia un manejo más rápido y acertado de cada paciente.

El Big Data es voluminoso y acumula, de forma rápida, conjuntos de datos capturados en múltiples configuraciones y dispositivos. Es el caso de dispositivos portátiles, registros médicos electrónicos, ensayos clínicos o informes de reacciones adversas espontáneas

La pandemia de la COVID-19 ha puesto sobre la mesa la necesidad de acelerar los proyectos que aporten información útil desde la perspectiva clínica y de farmacovigilancia. Conscientes de esta realidad, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés European Medicines Agency) y los Jefes de Agencias de Medicamentos (HMA, por sus siglas Heads of Medicines Agencies), a través de su grupo de trabajo conjunto de Big Data, proponen una serie de "acciones prioritarias" para que la red reguladora de medicamentos en el continente europeo desarrolle su enfoque sobre el uso de los datos, con el propósito de hacer un mejor uso de la información e impulsar, así, la innovación y la salud pública.

Hay que recordar que el Big Data es voluminoso y acumula, de forma rápida, conjuntos de datos capturados en múltiples configuraciones y dispositivos. Es el caso de dispositivos portátiles, registros médicos electrónicos, ensayos clínicos o informes de reacciones adversas espontáneas.

Junto al rápido desarrollo de la tecnología, los grandes datos pueden complementar la evidencia de los ensayos clínicos y llenar los vacíos de conocimiento sobre un fármaco en concreto. Asimismo, pone sobre la mesa la ayuda necesaria para caracterizar mejor las enfermedades, los tratamientos y el rendimiento de los medicamentos en los sistemas de salud.

El Big Data sanitario en España aún debe superar varios retos

El panorama de los datos, que cambia de un modo vertiginoso, obliga a los reguladores a evolucionar y cambiar la forma en la que acceden, administran y analizan los datos, toda vez que se mantienen al día con los rápidos avances en ciencia y tecnología.

El objetivo de este proyecto, en definitiva, es mejorar la orientación y los recursos dentro de la red reguladora del continente para la calidad y la capacidad de descubrimiento de los datos (elección de metadatos clave), así como para desarrollar la capacidad informática y analítica.

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