Españoles se embarcan en el estudio del impacto de los campos electromagnéticos en la salud

El proyecto europeo Nextgem, que cuenta con la participación del CSIC, estudiará el impacto de los campos electromagnéticos en la salud para garantizar la seguridad de los ciudadanos al utilizar las tecnologías

Dispositivos móviles (Foto. Freepik)
Dispositivos móviles (Foto. Freepik)
Paola de Francisco
8 octubre 2022 | 00:25 h
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Con una cobertura global prácticamente total de telefonía móvil, la presencia de la radiofrecuencia es ya una constante en nuestra sociedad. Los campos electromagnéticos producidos por los móviles, televisores, ordenadores, la red eléctrica o la conexión a internet es una constante en nuestros hogares, lugares de trabajo y en gran parte de las actividades de la vida cotidiana. En 2014 la Organización Mundial de la Salud señaló que el “Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer ha clasificado los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos móviles como posiblemente carcinógenos para los seres humanos” y se propuso dos años después realizar una evaluación formal de los riesgos a partir de los resultados de salud estudiados.

En 2016 el Proyecto Internacional CEM reunió todos los conocimientos y recursos disponibles en ese momento. Unos 25.000 artículos sobre los efectos biológicos y aplicaciones médicas de la radiación no ionizante. La OMS concluyó “que los resultados existentes no confirman que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud”. Sin embargo, señalaron, “los conocimientos sobre los efectos biológicos presentan algunas lagunas que requieren más investigaciones”.

"Va a permitir ofrecer un repositorio con datos científicos que podrán ser útiles para informar a nuestros órganos legislativos de forma eficaz de los efectos de campos electromagnéticos”

En esta recopilación de estudios se señaló que hasta la fecha no existían pruebas científicas de la relación entre la exposición a campos electromagnético y el desarrollo de dolores de cabeza, ansiedad, depresión, náuseas, fatiga, pérdida de la libido o incluso con una tendencia suicida. Tampoco aumentaría el riesgo de desenlaces adversos durante el embarazo como abortos espontáneos, malformaciones, peso reducido al nacer y enfermedades congénitas. Sobre irritación ocular o cataratas por la exposición a la radiofrecuencia o a la radiación de los microondas, tampoco hay estudio que reflejen la relación. Y en cuanto al cáncer “hay escasa evidencia científica que apoye la posible existencia de casos de hipersensibilidad a los campos electromagnéticos. Estudios recientes realizados en países escandinavos han comprobado que, en condiciones adecuadamente controladas de exposición a campos electromagnéticos, no se observan pautas de reacción coherentes en los sujetos expuestos. Tampoco existe ningún mecanismo biológico aceptado que explique la hipersensibilidad”, señaló el organismo internacional.

La investigación, seis años después, continúa en busca de conocer los efectos biológicos y sobre la salud de los campos electromagnéticos. Y en este contexto ha nacido el proyecto Nextgem, un proyecto europeo formado por 20 instituciones de 10 países diferentes y financiando con más de 7,5 millones de euros por la Unión Europea que comenzó su rumbo el pasado 1 de julio de 2022. “Este proyecto, conjuntamente con todos los proyectos otorgados en este campo que se están desarrollando, va a permitir ofrecer un repositorio con datos científicos que podrán ser útiles para informar a nuestros órganos legislativos de forma eficaz de los efectos de campos electromagnéticos”, explican a este medio Anna Laromaine y Martí Gich, investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) del Grupo de Nanopartículas y Nanocompuestos (NN) y participantes en el proyecto Nextgem.

PARTIENDO DE CERO

El proyecto parte sin ningún condicionante, con el objetivo de evaluar los efectos de los campos electromagnéticos. Todavía están en un periodo inicial, por lo que no tienen ningún dato, pero sí que tienen líneas estratégicas con las que están empezando. En el caso de los investigadores del Grupo NN intentan dar respuesta a una de las principales dudas a nivel de sanitario de los efectos de la radiofrecuencia, “se pretende estudiar en células humanas de neuroblastoma (uno de los cánceres más comunes), y queratinocitos humanos (células de la epidermis, la capa más superficial de la piel)”, indican los investigadores.

Los primeros datos preliminares llegarán “pasado el primer año, aproximadamente”. El proyecto durará cuatro años, “y la mayoría de los resultados se obtendrán al final de este tiempo”

También estudiarán ex vivolos glóbulos rojos de la sangre: “Se realizará un conteo de la sangre de donantes después de la exposición midiendo cambios de densidad, niveles de calcio, estados de oxidación, morfología de estas células, por poner ejemplos de experimentos”, apuntan. Y se evaluará el efecto en los C. elegans“Los C. elegans son unos nematodos de 1mm de longitud que, aunque son simples, comparten una homología genética y de ciertos mecanismos biológicos con los humanos que nos permite estudiar en el laboratorio de forma fácil y eficiente. Se estudiarán si los campos electromagnéticos modifican el comportamiento de estos gusanos, su ciclo de reproducción o modifican procesos biológicos”.

Con todos estos datos se busca crear un repositorio de toda la información en abierto. Los primeros datos preliminares llegarán “pasado el primer año, aproximadamente”. El proyecto durará cuatro años, “y la mayoría de los resultados se obtendrán al final de este tiempo”, concluyen Anna Laromaine y Martí Gich.

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