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Programa de Atención a la Infancia

BMS y Save the Children se unen contra las desigualdades en etapas tempranas de la infancia

El objetivo general del proyecto es contribuir a reducir la pobreza y la exclusión social de los niños y las niñas en España.

Roberto Úrbez, director general de Bristol Myers Squibb en España y Portugal.
Roberto Úrbez, director general de Bristol Myers Squibb en España y Portugal.

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01.06.2021 - 15:55

Bristol Myers Squibb (BMS), compañía biofarmacéutica global, y Save the Children, organización no gubernamental internacional que tiene como finalidad trabajar por los derechos de la infancia, han presentado su colaboración para reducir desigualdades en los niños y las niñas, así como para generar un impacto real en la población más vulnerable.

Save the Children considera que la etapa infantil, de 0 a 6 años, es una de las principales dentro del desarrollo, ya que es en la que se produce la mayor parte del crecimiento neurológico del menor. Por esta razón, la organización defiende que es fundamental asentar correctamente las bases cognitivas y neurológicas en ese periodo de tiempo para evitar retrasos posteriores difícilmente salvables.

Para poder causar un impacto y mejorar el desarrollo de los más pequeños, el programa 0-6 apuesta por un modelo de intervención en el que, a través del trabajo con distintos actores, se abordan cinco áreas prioritarias de trabajo: protección emocional y psicosocial, protección física, enseñanza y aprendizaje, progenitores y comunidades y liderazgo y gestión educativa. De esta manera, los niños y las niñas que están participando en el programa desarrollarán habilidades físicas, psicosociales, emocionales y educativas, y contarán con atención psicoterapéutica.

Gracias a esta metodología, se pretende alcanzar el objetivo principal de este proyecto, pionero en su planteamiento: conseguir equidad educativa en los niños y niñas de 0-6 años que viven en riesgo de exclusión en España.

La iniciativa pone el foco en aquellos menores que se encuentran en claro riesgo de exclusión social y busca fomentar su bienestar y desarrollo integral

El proyecto de 0-6 se está desarrollando en el Centro de Recursos para la Infancia y la Adolescencia (CRIA) de Puerto Rubio (Puente de Vallecas) de Save the Children y se está atendiendo a 62 personas: 47 niños y niñas y 15 madres. Ha sido posible gracias a un equipo compuesto por dos educadoras familiares, un coordinador familiar y una psicóloga, así como al apoyo económico de Bristol Myers Squibb.

ANTECEDENTES Y EMERGENCIA SANITARIA COVID-19

La emergencia sanitaria de la Covid-19 ha agravado muchas de las dificultades existentes en las familias más vulnerables y ha afectado negativamente a la situación laboral y económica de muchas de ellas. Además, según datos de la ONG, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes que atiende en España han experimentado algún problema de salud mental durante la emergencia sanitaria.

Según una encuesta a padres, madres y otros cuidadores publicada el pasado mes, un 55% de los niños, niñas y adolescentes han tenido cambios negativos en su estado emocional como consecuencia de la pandemia. Los más frecuentes son el estrés o el nerviosismo, la ansiedad y el miedo.

Andrés Conde Solé, director general de Save the Children considera que “si no actuamos, el 80% de los niños y las niñas que viven en situación de pobreza hoy serán adultos pobres. Hay evidencias de experiencias exitosas a nivel internacional que muestran que implementando las medidas adecuadas se puede erradicar la pobreza infantil. Para ello, es fundamental atender en edades tempranas y contar con el compromiso del conjunto de la sociedad. Bristol Myers Squibb es un gran ejemplo de la importancia de trabajar de la mano con otras compañías comprometidas para lograrlo”.

Por su parte, Roberto Úrbez, Vicepresidente Europeo y Director General de Bristol Myers Squibb en España y Portugal, ha afirmado que “para BMS luchar contra las desigualdades en materia de salud es una prioridad. Creemos que la colaboración a través de alianzas estratégicas con entidades expertas como Save the Children es una de las vías para mejorar la situación de los colectivos vulnerables”. “Es un orgullo poder contribuir a que niños en una etapa tan crítica como la infantil hayan podido desarrollarse y adquirir competencias propias de su edad que les faciliten, tanto a ellos como a sus familias, un futuro mejor", añade Úrbez.

El programa está enfocado siguiendo la estrategia “Educación Viva”, una metodología pedagógica, propia de Save the Children, que trabaja a partir de las necesidades, ritmos, deseos internos e intereses de los niños, ajustándose así a cada situación y contexto educativo concreto.

En palabras de Diego González, responsable de Programas de Lucha contra la Pobreza de Save the Children, “esta mirada pedagógica de aplicación universal busca conectar a los niños y las niñas con todo su potencial creativo innato y empoderar a la persona adulta referente en su rol de cuidadora. Mientras, nos encargamos de potenciar en ellos el aprendizaje, la autoestima, la autonomía y el respeto hacia los demás y el entorno.”

Asimismo, ha apuntillado que el programa pretende incorporar a las familias y dotarlas de capacidades que pueden replicar en sus casas. “No podemos olvidar que la piedra angular y principal responsable del bienestar emocional de los infantes es la familia o, en su defecto, las personas adultas referentes. Tener esto en cuenta es parte de nuestro elemento diferenciador puesto que trabajamos con un enfoque integral que va desde los niños, hasta las familias, profesores e instituciones de interés como centros de salud o servicios sociales”, explica.

La intervención se ha iniciado en el barrio San Diego de Madrid puesto que, según datos del Índice de vulnerabilidad territorial de barrios y distritos de Madrid, el distrito de Puente de Vallecas ocupa la primera posición según población, estatus socioeconómico, actividad económica, desarrollo urbano y necesidades asistenciales.

Tras el recorrido del programa en sus primeros años, los niños y las niñas han adquirido competencias necesarias para desenvolverse adecuadamente en diferentes contextos sociales, se ha mejorado la cobertura de sus necesidades básicas y las familias han mejorado sus prácticas de parentalidad positiva, con enfoque de igualdad de género. Además, se ha visto reducido su nivel de vulnerabilidad y ha aumentado la participación de los padres y madres en el proyecto.

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