La Dra. Radhararni Jiménez sobre los hábitos: “Un estilo de vida poco saludable es contagioso”

Estar en contacto con la naturaleza o el movimiento diario son algunos de los hábitos vitales que debemos mantener en el tiempo si queremos priorizar nuestro bienestar físico y mental. La doctora Radharani Jiménez enfatiza la importancia de las rutinas.

La doctora Radharani Jiménez (Foto. Penguin Random House)
La doctora Radharani Jiménez (Foto. Penguin Random House)
Laura Ortega
15 abril 2024 | 10:00 h

Hablamos con la ginecóloga y experta en salud integral de la mujer, la doctora Radharani Jiménez, autora de “El gran libro de la salud integral femenina”, una guía para la plenitud del cuerpo, la mente y el espíritu. Le preguntamos a la experta por las claves para llevar una vida saludable y el papel de la motivación de cara a la creación de nuevos hábitos.

TODO ESTÁ CONECTADO 

" El gran libro de la salud integral femenina" de la Dra. Radharani Jiménez (Foto. Penguin Random House)

Uno de los hilos conductores de “El Gran libro de la salud integral femenina” es la conexión entre el cuerpo y la mente. Una idea que la doctora nos explica: “La salud es una, mente y cuerpo están interconectados permanentemente, por lo tanto, lo afecta a la salud del cuerpo también puede afectar a la salud mental”, mientras incide en la importancia de mantener hábitos saludables para regular los niveles hormonales que afectan a nuestro estado físico y mental.

La calma y la paz mental son dos de los objetivos que más perseguimos, ante ello, la doctora sugiere regular los ritmos circadianos antes que recurrir a la medicación. En su libro detalla como podemos conseguir nivelar las hormonas para que coexistan de manera armoniosa y favorezcan a nuestra salud. No obstante, aporta algunas pautas para reeducarnos en hábitos desde el momento en que abrimos los ojos: “Viendo la luz del amanecer siempre que sea posible, exponernos a luz natural, movimiento para activarnos, un desayuno rico en nutrientes como triptófano, antioxidantes, grasas buenas entre otros nutrientes”.

Y de cara al final del día: “Establecer rutinas estables, horarios fijos para ir a dormir e ir desconectando de dispositivos electrónicos y pantallas un par de horas antes. Bajar la intensidad de las luces en la noche, tener algún ritual relajante, una infusión, practicar respiraciones profundas, cerrar el día con gratitud y otras estrategias para evitar la rumiación”.

ENCONTRAR ESE ‘CHISPAZO’

La doctora habla en su libro de la necesidad de encontrar ese “chispazo” que requerimos para empezar a trabajar un estilo de vida basado en pautas saludables.

Ante la tendencia a llevar estilos de vida basados en el caos, Radharani profundiza en las claves para volver a encontrar la motivación. La experta comenta que existe una pérdida espiritual del ser humano generalizada, un fenómeno que implica la ausencia de visión o de tener un propósito de vida. Este fenómeno ha desencadenado en una desconexión con una misma, a lo que la doctora recomienda: “Recuperar la conexión con nosotras mismas y visualizar cómo queremos vivir de aquí a cinco, diez o veinte años”.

“Si no tenemos tiempo ahora para movernos, tendremos que destinar mucho tiempo a ingresos en un hospital, comprar medicinas y estar en una cama”.

Para Radharani la repetición diaria de los hábitos que sabemos que nos benefician lleva a la automatización. Y es la repetición a diario de las costumbres lo que nos lleva a los cambios sostenibles. Es un proceso que consiste en ir sustituyendo unas prácticas por otras, cada vez más beneficiosas. Pero, esta transformación no beneficia solo a nuestro bienestar, sino que, como la experta señala: “Cuando tenemos salud podemos aportar al mundo nuestro talento y contribuir a una sociedad mejor, nos sentimos mucho más motivadas y capaces de afrontar los desafíos que vengan”.

LOS MALOS HÁBITOS SON CONTAGIOSOS

Cada vez son más las que suman a establecer un estilo de vida saludable y comenzar a implantar nuevos hábitos que priorizan el bienestar propio. Ante ello, algunos experimentan una obstaculización en este camino por parte de terceros: personas que tachan de 'bichos raros' a otros por querer comer saludable, practicar la abstemia o priorizar el ejercicio físico: “Un estilo de vida poco saludable es contagioso”, incide Jiménez.

Por eso, la doctora recomienda tratar de relacionarnos de personas con los mismos objetivos e intereses, que compartan los mismos valores y estén dispuestos a apoyarnos.

En cambio, las personas que obstaculizan el progreso a menudo se encuentran en casa: padres, madres o hijos, por ejemplo, Radharani recomienda: “Comunicarles nuestra decisión de cuidar de la salud y pedirles que por favor lo respeten”.

MOVIMIENTO COMO MEDICINA PREVENTIVA

Hablamos sobre agendas apretadas y le preguntamos a la doctora por aquellas personas que se ven obligadas a posponer el ejercicio físico hasta los fines de semana: “Lo ideal y recomendado es que cada día realicemos mucho movimiento”. No es necesario acudir al gimnasio o hacer algún deporte en concreto, sino priorizar el movimiento en general y rechazar el sedentarismo.

“Deberíamos dar prioridad al movimiento en nuestra agenda como si fuera una medicina preventiva”, subraya Radharani. El cuerpo humano ha evolucionado gracias al movimiento y tener un estilo de vida poco activo favorece la enfermedad: “Cuanto menos nos movemos, menos energía tenemos, nuestro cuerpo nos duele, nos sentimos más apáticas y decaídas”. Una pauta en la que la doctora incide para no perder calidad de vida y autonomía: “Si no tenemos tiempo ahora para movernos, tendremos que destinar mucho tiempo a ingresos en un hospital, comprar medicinas, estar en una cama”.

Entre las alternativas que la doctora resalta para aquellas con un tiempo más limitado encontramos: Andar más pasos -al menos unos 10.000 al día-, subir escaleras en lugar de usar el ascensor, levantar objetos, hacer tareas del hogar que impliquen movimiento, como la jardinería o la limpieza.

EN CONTACTO CON LA NATURALEZA

Le preguntamos a la doctora por la evidencia detrás de una de las afirmaciones de su libro, y es, en relación a los beneficios que supone el contacto directo con la naturaleza. Una las relaciones que Radharani destaca son las ventajas para la salud integral que tiene la espiritualidad.

Actualmente, el ajetreo y el exceso de tareas diario nos sumergen en un sentimiento de sobreestímulos que la naturaleza puede ayudar a atenuar. Y los paseos por bosques, a la orilla del mar, momentos de desconexión digital, luz natural o árboles ayudan a despegarnos de las rutinas que tanto nos sobrecargan. Estos son algunos ejemplos que la doctora apunta y que “en las civilizaciones antiguas y las culturas ancestrales ya sabían y practicaban”.

No solo se trata de una costumbre ancestral, sino que la ciencia ya comprueba el efecto positivo que tiene la naturaleza sobre nuestra salud: “Necesitamos incluir al menos dos horas de contacto con naturaleza a la semana”.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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