Desmontan el truco viral para limpiar brochas con agua micelar

Durante las últimas semanas se ha estado circulando un truco que se ha viralizado en redes sociales y consiste en usar agua micelar para limpiar las brochas de maquillaje

Brochas de maquillaje (Foto. Freepik)
Brochas de maquillaje (Foto. Freepik)

La dermatóloga Ana Molina (@dr.anamolina) apela al truco viral que está revolucionando las redes sociales para limpiar las brochas de maquillaje. El truco consiste en usar agua micelar como un jabón para eliminar los restos de maquillaje acumulado de las herramientas que se usan para aplicarlo.

El agua micelar se trata de un producto diseñado para el cuidado de la piel. Y es que su composición es a base de agua purificada, humectantes como la glicerina y tensioactivos suaves.  Su funcionamiento se basa en la actividad de los humectantes que retienen la humedad de la tez, mientras que los tensioactivos limpian la piel.

NO ES MÁS QUE AGUA

Y es que, como la experta recuerda: “No es más que agua con pequeñas cantidades de tensoactivos”. Estos son capaces de formar micelas, lo que se traduce en agua con jabón, eso explica porque aparece espuma cuando lo agitamos.

Agua con detergente en bajas concentraciones

Los tensioactivos se tratan de moléculas afines al agua y la grasa, son capaces de dividir la grasa y la suciedad en pequeñas “bolitas” que se llaman micelas. Son solubles en agua y se eliminan fácilmente con el aclarado.

Las micelas son grupos redondos de moléculas que atrapan el aceite con le objetivo de retirar suciedad o maquillaje. 

AGUA MICELAR COMO TÓNICO

Son bajas las concentraciones de detergente que están presente en las aguas micelares, gracias a las pequeñas cantidades evitan las irritaciones. Además, contiene activos calmantes y emolientes que hidratan su piel, por lo que se pueden usar como tónico y dejar aplicado tras en maquillaje. De manera que no hace falta el aclarado.

¿PARA LIMPIAR BROCHAS?

Ana recomienda usar jabones con altas capacidades de detergente si queremos eliminar toda la suciedad de las brochas. Y es que, frotando un poco podemos desprendernos de todas las partículas incrustadas. Una alternativa mucho más eficaz al agua micelar, que tiene concentraciones de detergente muy bajas.

Además, Molina recuerda que no hace falta ningún artilugio especial para llevar a cabo una limpieza de las brochas. Pues, estos aparatos no aportan ningún valor diferencial, sino que suman trabajo porque hay que limpiarlos después.

 

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