Grifols, ante su peor momento en Estados Unidos

Esta misma semana, la Comisión Federal de Comercio ha exigido a la empresa que venda activos en el país americano con el propósito de evitar un posible monopolio en los centros de donación de sangre, lugar donde obtienen el plasma para sus medicamentos.

Víctor Grifols, presidente no ejecutivo de Grifols
Víctor Grifols, presidente no ejecutivo de Grifols
2 septiembre 2018 | 00:00 h

La compañía española Grifols no atraviesa su mejor momento en Estados Unidos. Buena prueba de ello es que esta misma semana, la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés Federal Trade Commission) ha exigido a la empresa que venda activos en el país americano con el propósito de evitar un posible monopolio en los centros de donación de sangre, lugar donde obtienen el plasma para la fabricación de sus medicamentos.

Este organismo ha obligado a la farmacéutica que preside Víctor Grifols a deshacerse de las clínicas que posee en Lincoln (Nebraska), Augusta (Georgia) y Youngstown (Ohio). A día de hoy, la empresa tiene activos 196 centros de donación de sangre en el país, situados en 32 de los 50 estados.

La operación de la FTC se ha producido a raíz de la compra de Biotest US Corporation, competidora directa de Grifols en Estados Unidos

La operación de la FTC se ha producido a raíz de la compra de Biotest US Corporation, competidora directa de Grifols en Estados Unidos. Atendiendo a detalles concretos, la compañía española cerró un acuerdo por el que se hacía con 24 centros de plasma, dos más en construcción y varios activos por una cuantía que ascendía a los 244 millones de euros.

Toda vez estudiado el caso, la Comisión Federal de Comercio aceptó la compra a condición de que Grifols si deshiciese de las citadas clínicas. A principios de agosto, la compañía emitió un comunicado en el que informaba de los detalles de la compra de Biotest US Corporation, pero no advertía de las condiciones impuestas por el organismo regulador americano.

PROBLEMAS CON ARADIGM

A principios de año, la farmacéutica catalana reconocía que las noticias negativas que rodeaban su participada con Aradigm en Estados Unidos le estaban saliendo muy caras.  Y es que, tal y como reconocía la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los problemas con la compañía le podían llegar a costar hasta 80 millones de euros.

"El valor total previo al deterioro de todos los activos dados de baja ascienden aproximadamente a 80 millones de euros", aseguraba el documento.

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