¿Conoces los distintos tipos de wearables y sus aplicaciones en la salud?

Desde Saludigital.es os presentamos los diferentes tipos de wereables que existen en el mercado y sus aplicaciones al ámbito de la salud

Wearables en 3D, a medida y sin pilas para el monitoreo de enfermedades
Wearables en 3D, a medida y sin pilas para el monitoreo de enfermedades
31 marzo 2018 | 00:10 h

Los wearables son dispositivos electrónicos y aparatos “vestibles”, es decir, se incorporan sobre alguna parte de nuestro cuerpo para realizar una tarea específica. Ropa, relojes, gafas, pulseras o tatuajes, las wearables se han orientado en el mercado en cinco grandes grupos: salud, deporte y bienestar, entretenimiento, industrial o militar. Así, en la actualidad no cabe duda de que la tecnología wearable sirve para ayudar al paciente a controlar numerosos aspectos de su salud, como el ritmo cardíaco, la calidad del sueño, los niveles de azúcar en sangre e, incluso, la depresión.  

De hecho, según el informe Los ciudadanos ante la e-sanidad del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), hay un uso cada vez más directo y usual de este tipo de tecnologías en trastornos crónicos o graves que afectan a la salud de los pacientes, orientados a registrar su estado de salud para poder compartirlo con el médico y mejorar la adherencia al tratamiento. Diabetes, enfermedades cardiovasculares o neuromusculares son tres de los ejemplos que señala el informe.  

Resulta difícil establecer una clasificación de las wearables que existen en la actualidad en el sector salud, debido a que se trata de un mercado aún en desarrollo, a que estos dispositivos realizan múltiples tareas, de forma que un mismo dispositivo puede clasificarse como wearable de salud o de entretenimiento, y a que diferentes tipos de wereables pueden monitorizar la misma enfermedad.  A pesar de ello, desde Saludigital.es os presentamos los tipos de wearables y algunos ejemplos de cómo estos dispositivos ayudar a la salud de los pacientes.  

RELOJES Y PULSERAS INTELIGENTES

Los relojes y las pulseras inteligentes son los dispositivos que mayor popularidad han alcanzado. Entre sus funciones, permiten monitorizar el ritmo cardíaco, los niveles de glucosa, los pasos que se dan durante el día, las horas de sueño durante la noche, las calorías que consume el usuario o monitoriza la presión arterial. Todos estos datos se almacenan y se registran en apps móviles, con las que el paciente puede compartir sus datos con el médico, mejorando el seguimiento y la adherencia al tratamiento.

Un ejemplo del potencial de estos dispositivos es un nuevo reloj inteligente que ayuda a manejar las convulsiones que sufren pacientes con epilepsia. Embrace, desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) emplea inteligencia artificial para detectar crisis epilépticas y convulsiones en el paciente, alertando automáticamente a un profesional sanitario o a la persona designada para socorrerle.

GAFAS INTELIGENTES

A pesar de que las conocidas Google Glass no han tenido el impacto que se esperaba en el sector salud, las denominadas gafas inteligentes se diseñaron con el objetivo de que los profesionales sanitarios ensayaran determinadas técnicas, para apoyar al tratamiento de algunas enfermedades o para retransmitir intervenciones quirúrgicas en directo. También pueden ayudar a personas ciegas o que padecen baja visión.

Un ejemplo de ello lo constituye MyEye 2.0, wearable creado por la compañía OrCam Technologies que permite a los usuarios, mediante una serie de algoritmos e inteligencia artificial, oír aquello que no pueden ver. Así, el dispositivo lee textos impresos y digitales, reconocer colores, billetes en curso, rostros o nombres de las calles e identifica productos en el supermercado.

SENSORES  

Adheridos al cuerpo, son capaces de medir la temperatura corporal, la humedad del organismo, el flujo de aire, las constantes vitales, la actividad cerebral o el nivel de calidad de sueño. Dispositivos ultrafinos y transpirables, permiten realizar un largo seguimiento al paciente sin que resulten molestos. Sin embargos, estos aparatos han dado un paso más adelante para evitar inflamaciones o molestias en la piel por su adherencia. Un ejemplo de ello, lo constituye el tatuaje electrónico. Creado por científicos de la Universidad de Tokio (Japón) que monitoriza signos vitales dejando que la piel transpire, lo que evita cualquier inflamación de la piel. Este mecanismo se compone de varillas de oro a escala nanométrica, integradas en un polímero soluble.

ROPA INTELIGENTE

La ropa “sensorial” puede resultar útil más allá de sus funciones medir el ejercicio y las calorías quemadas. Entre sus aplicaciones de salud, destaca la camiseta inteligente creada por la Universidad Carlos III de Madrid. El dispositivo permite a los especialistas llevar un seguimiento diario con el fin de obtener un registro electrocardiográfico de calidad médica, medir el ritmo de la respiración, la temperatura corporal y hasta saber si el paciente está de pie, caminando, tumbado, dormido o si se ha caído. Con la aportación de la empresa Nuubo, el objetivo del wearable es claro: garantizar la seguridad de los pacientes con problemas cardíacos mientras realizan ejercicio físico.

OTROS

Como mencionamos al principio, existen determinados wearables difíciles de clasificar por su especial singularidad. Entre ellos, un dispositivo que puede detectar la depresión, desarrollado por investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. Así, el chip se coloca en el hombro del paciente y, mediante ondas de radio, monitoriza hábitos como comer, beber, toser o hablar. Todos estos datos se transmiten a un profesional sanitario y pueden aportar información muy valiosa para detectar la depresión como trastornos alimenticios e incluso la obesidad, la diabetes o el asma.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.