Diseñan un vendaje electrónico y bioreabsorbible que acelera la cicatrización en un 30%

Este producto incluye componentes de electroestimulación para acelerar el proceso de cicatrización en las heridas y es totalmente reabsorbible por el organismo. Facilitará el tratamiento de las úlceras que sufren los pacientes de diabetes.

Diabetes (Foto Freepik)
Diabetes (Foto Freepik)
Javier Leunda, redactor ConSalud.es
1 abril 2023 | 00:05 h

Un proyecto de investigación llevado a cabo por la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) ha desarrollado de forma pionera un vendaje que acelera significativamente la cicatrización de las heridas por medio de la aplicación de electroterapia. Se trata de un producto elástico, flexible y de pequeño tamaño que, según el estudio publicado en la revista 'Science Advances', ya ha mostrado su capacidad para curar úlceras diabéticas en ratones un 30% más rápido que sin el vendaje. Por tanto, se trata del primer vendaje de electroterapia y biorreabsorbible.

Los investigadores han remarcado que el vendaje supervisa activamente el proceso de cicatrización y se disuelve inofensivamente -incluidos los electrodos- en el organismo al terminar su función. De este modo, podría tratarse de una valorable herramienta para pacientes diabéticos, a los cuales esta patología puede conllevarles úlceras de gran complicación, hasta el extremo de la amputación de miembros o incluso la muerte. "El objetivo es siempre cerrar la herida lo antes posible. De lo contrario, es susceptible de infección, algo que para las personas con diabetes complica el tratamiento y resulta más peligroso", explica el codirector del estudio, Guillermo A. Ameer.

"Nuestro nuevo vendaje es rentable, fácil de aplicar, adaptable, cómodo y eficaz a la hora de cerrar heridas para prevenir infecciones y complicaciones posteriores"

No en vano, entre el 15 y el 25% de esa los pacientes de diabetes desarrollan una úlcera de pie diabético en algún momento de su vida. Esta enfermedad puede afectar a los nervios y causar entumecimiento, lo cual lleva a situaciones en las que el diabético puede no ser consciente la existencia de una simple ampolla o un pequeño rasguño, que al pasar desapercibido no es oportunamente tratado. "Para estos pacientes, existe una gran necesidad de soluciones rentables que realmente funcionen. Nuestro nuevo vendaje es rentable, fácil de aplicar, adaptable, cómodo y eficaz a la hora de cerrar heridas para prevenir infecciones y complicaciones posteriores", se felicita el investigador de Northwestern.

Otra importante ventaja radica en tratarse de un producto reabsorbible por el organismo. "Aunque se trata de un dispositivo electrónico, los componentes activos que interactúan con el lecho de la herida son totalmente reabsorbidos. Como tales, los materiales desaparecen de forma natural una vez completado el proceso de cicatrización, evitando así cualquier daño al tejido que de otro modo podría causar la extracción física", señala John A. Rogers, coautor del estudio, catedrático de Ingeniería Biomédica en la Escuela de Ingeniería McCormick de la Northwestern y profesor de Cirugía en la Escuela de Medicina Feinberg de la misma universidad.

Los investigadores se centraron en la terapia de estimulación eléctrica como medio para cerrar estas heridas rebeldes

En el caso de los afectados por diabetes, los niveles elevados de glucosa hacen que las paredes capilares se hagan más gruesas y ralentizan la circulación sanguinea, lo que complica la sanación de estas heridas. Son las circunstancias perfectas para que una pequeña lesión evolucione hasta convertirse en una herida peligrosa. En esta línea, los investigadores se centraron en la terapia de estimulación eléctrica como medio para cerrar estas heridas rebeldes.

El codirector del estudio, Guillermo A. Ameer apunta a que las lesiones pueden alterar las señales eléctricas normales del cuerpo. Al aplicar la estimulación eléctrica, se restablecen las señales normales del cuerpo, atrayendo nuevas células para que migren al lecho de la herida. "Nuestro cuerpo depende de las señales eléctricas para funcionar. Intentamos restablecer o promover un entorno eléctrico más normal en toda la herida. Observamos que las células migraban rápidamente a la herida y regeneraban el tejido cutáneo de la zona. El nuevo tejido cutáneo incluía nuevos vasos sanguíneos y la inflamación se redujo".

A. Ameer decidió asociarse con A. Rogers, un pionero de la bioelectrónica y la persona que introdujo por primera vez en 2018 el concepto de medicina electrónica biorreabsorbible

La utilización de electroterapia ha venido siendo utilizada históricamente para la cicatrización, pero la mayoría de esos equipos son de un gran tamaño y por sus características sólo pueden utilizarse bajo supervisión en un entorno hospitalario. La novedad de esta nueva venda ha sido fruto de la búsqueda de un procedimiento más cómodo que pudiera aplicarse en casa las 24 horas del día. Para ello, A. Ameer decidió asociarse con A. Rogers, un pionero de la bioelectrónica y la persona que introdujo por primera vez en 2018 el concepto de medicina electrónica biorreabsorbible.

Los dos investigadores y sus equipos desarrollaron el vendaje con un electrodo diminuto en forma de flor que se coloca justo encima del lecho de la herida y otro en forma de anillo que se coloca sobre el tejido sano para rodear toda la herida. El equipo también incluyó sensores capaces de evaluar el grado de cicatrización de la herida. "Podemos recoger esa información y transmitirla de forma inalámbrica. En el tratamiento de heridas, lo ideal es que la herida se cierre en el plazo de un mes. Si tarda más, ese retraso puede ser motivo de preocupación", advierte Ameer.

Esta venda será probada en úlceras de animales más grandes para aplicarlo posteriormente en humanos. Los creadores esperan, por tanto, que pueda encontrarse en el mercado en un breve espacio de tiempo

Los investigadores elaboraron los electrodos con molibdeno, un metal de gran aplicación en componentes electrónicos y semiconductores. Así, observaron que cuando el molibdeno es lo bastante fino, puede biodegradarse sin interferir en el proceso de cicatrización. "Somos los primeros en demostrar que el molibdeno puede utilizarse como electrodo biodegradable para la cicatrización de heridas. Al cabo de unos seis meses, la mayor parte había desaparecido, aclara el trabajador de Northwestern.

Esta venda será probada en úlceras de animales más grandes para aplicarlo posteriormente en humanos. Los creadores esperan, por tanto, que pueda encontrarse en el mercado en un breve espacio de tiempo.  

 

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