Difusión de imágenes de pacientes, ¿dónde están los límites éticos?

Profesionales sanitarios españoles proponen darle valor al paciente para frenar la difusión, sin consentimiento, de fotografías en redes sociales.

Difusión de imágenes de pacientes, ¿dónde están los límites éticos?
Difusión de imágenes de pacientes, ¿dónde están los límites éticos?
20 mayo 2017 | 00:00 h
Cada segundo se comparten más de 20.000 imágenes en los perfiles de las principales redes sociales (Snapchat, Whatsapp, Facebook e Instagram), puede llegar a alcanzar los 1,4 millones en tan solo un minuto y multiplicarse de forma desproporcionada durante un día completo. Estas cifras, publicadas por Photoworld, a priori pueden parecer un signo del fortalecimiento de las relaciones sociales, pero pueden suponer, sin embargo, una amenaza a la privacidad de las personas si no se tratan bien.

"En las últimas décadas, el personal clínico ha mostrado una posición de poder respecto al paciente que le hace creerse con el derecho a tomar esas imágenes"
Aunque mayoritariamente se realiza un uso personal de estos perfiles, en los últimos años está proliferando su utilización en el ámbito profesional, como por ejemplo en actividades derivadas de la asistencia sanitaria. Aparece, de esta manera, un escenario que ha provocado el aumento en el control de la difusión de estas imágenes y la implicación de los comités de ética.

Con el fin de analizar la situación que se da actualmente, se han celebrado las III Jornadas de Bioética del Comité de Bioética Asistencial (CBA) perteneciente al Departamento de Salud Valencia La Fe. En esta ocasión, según ha detallado a SaluDigital.es el secretario del mencionado comité, Israel Díaz, las ponencias han girado en torno a la bioética y las redes sociales en el ámbito sanitario, bajo el lema: "Cuando otros deciden por mí... en difusión de imágenes".

RELACIÓN DE PODER SANITARIO-PACIENTE

El motivo por el que han dedicado las jornadas de este año a la difusión de imágenes surge, según apunta Díaz, por una consulta realizada a la Unidad de Comunicación del Departamento de La Fe y detectada por el perfil de Twitter del Hospital La Fe. Se trataba de la imagen de un menor, al que "aparentemente" no se le podía reconocer pero que mostraba determinados "elementos" que permitían su reconocimiento.

Al igual que este caso, Israel Díaz ha mencionado otros en los que el personal sanitario difunde fotografías de quirófanos o salas de tratamiento con ciertas características que permiten reconocer a los pacientes. Además, aunque la difusión de imágenes es la práctica más representativa, también se emplean chats y servicios de mensajería para compartir este tipo de información. Estas herramientas de comunicación, son unos utensilios "muy potentes" pero para los que hay que emplear "la capacidad de distinguir la información más sensible que no se debe exponer, de la que no lo es".

En este contexto entran en juego los conceptos de "asimetría" en la relación sanitario-paciente, el de "humildad" y el de "reconocibilidad"
Y es que, según el secretario del Comité de Bioética Asistencial, actualmente se actúa pensando "desde el punto de vista del sanitario y no del paciente". Esto se debe a que, "en las últimas décadas, el personal clínico ha mostrado una posición de poder respecto al paciente y sin querer le hace creerse con el derecho a tomar esas imágenes, sin tener que pasar por el consentimiento de las personas que van a salir en las imágenes".

Entran en juego, en este contexto, los conceptos de "asimetría" en la relación sanitario-paciente, el de "humildad" y el de "reconocibilidad". Esto hace que el profesional "no se cuestione lo que está haciendo porque está acostumbrado a tener ese poder" y tengan que establecerse, así, nuevos criterios para determinar cuando algo es reconocible o no.


5 PREGUNTAS ANTES DE SUBIR UNA FOTO

En el material de conclusiones que se ha generado una vez ha concluido las jornadas, los participantes en ellas han desarrollado un recorrido de las cinco preguntas que ha de hacerse un profesional sanitario antes de publicar en internet o en las distintas redes sociales una fotografía en la que aparezca un paciente, actuando así de cortafuegos para que no se propague la llama. En este caso, para que no se difunda la imagen.

Los profesionales recomiendan hacerse preguntas como: ¿se puede reconocer al paciente?, ¿ha consentido que se tome la imagen? o ¿va a generar algún tipo de lucro?
La primera de ellas es: ¿Qué objetivo tiene la fotografía? ¿Es asistencial? ¿Para la docencia? ¿Para la divulgación científica? O ¿es para darse autobombo o por puro morbo? Es cierto, comenta Díaz, que existen especialidades, como Dermatología, que trabajan con imágenes a tiempo real. O, por ejemplo, se pueden utilizar como documentación de archivos del servicio clínico de otras especialidades. No obstante, "no todos los objetivos son igualmente válidos".

A continuación, la cuestión es: ¿se puede reconocer al paciente? Para ello habría que determinar quién establece los criterios para que sea reconocible o no. Si es el paciente, "la respuesta que obtengamos será más fiable". Así, una tercera pregunta sería: ¿ha consentido el paciente que tomemos esa imagen y le demos un uso concreto? Aquí, el consentimiento es protagonista. "Parece que, como no se le puede reconocer no hace falta pedirle permiso. Pero es una imagen de su cuerpo", recuerda el secretario del CBA.

Por último, habría que plantearse dos cuestiones: la imagen ¿va a generar algún tipo de lucro? y, ¿cómo se va a custodiar esa fotografía? Este profesional insiste así que es importante conocer si va a producir algún tipo de beneficio económico a quien la difunde y cómo se va a guardar o vigilar, ya que actualmente, "la custodia del móvil tiene muchos inconvenientes: son dispositivos que se pueden robar, perder, hackear, etc.".


THINK AND CLICK

Una de las conclusiones a las que se ha llegado tras la celebración de las jornadas es, según Israel Díaz, que el objetivo de las futuras normativas que regulen la difusión de imágenes deben centrarse en “garantizar la seguridad en el acceso y en el tráfico de la información clínica” así como “garantizar que los centros sean responsables con el almacenamiento de documentación”.

En este sentido, ha incidido en que “existe interés y una preocupación real por las buenas prácticas” pero el aspecto legislativo “está aún por llegar”. Si bien, ha mencionado que tanto el Parlamento como el Consejo Europeo han aprobado el Reglamento General de Protección de datos de la Unión Europea, normativa que debería estar implantada, con plena eficacia, antes del 25 de mayo de 2018.

Estas acciones, en definitiva, están encaminadas a revertir el aspecto ético de la actual situación. Pasar del click and think, es decir, primero cliquear y luego pensar, al think and click: “primero piensa, reflexiona, dale valor a la opinión de los pacientes sobre las preguntas anteriores y luego haz el click”.
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