Dispositivos, gadgets y wearables a la caza de las conmociones cerebrales

Los últimos avances tecnológicos permiten detectar precozmente lesiones cerebrales que podrían derivar en graves problemas de salud, especialmente en atletas y deportistas.

Dispositivos, gadgets y wearables a la caza de las conmociones cerebrales
Dispositivos, gadgets y wearables a la caza de las conmociones cerebrales
18 junio 2016 | 00:00 h
“Doctor, me he caído y me he dado un fuerte golpe en la cabeza”. ¿Y ahora qué? Por el momento, más allá de la exploración física, no existe una prueba específica para detectar conmociones cerebrales, una lesión común al recibir golpes en la cabeza que, “puede ir desde tener consecuencias agudas, sin generar siquiera dolor al paciente, hasta causar un coma o una situación grave a una persona”, como explica a SaluDigital.es, José Manuel Moltó, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Las conmociones cerebrales pueden pasar, de apenas tener consecuencias agudas, a generar un coma o una situación grave al paciente
Dada la importancia, por tanto, de detectar las conmociones cerebrales a tiempo, para prevenir sus posibles consecuencias, los desarrolladores tecnológicos han trabajado en los últimos años para crear un sinfín de dispositivos, gadgets y wearables destinados a este fin, especialmente enfocados a detectar conmociones en atletas y deportistas que practican deportes de contacto. De hecho, la mayoría de los nuevos inventos han sido testados en jugadores de la liga de rugby norteamericana (NFL), donde, sólo en 2015, se registraron 271 conmociones.

Y es la búsqueda de una prueba específica para “cazar” a tiempo este tipo de lesión cerebral, que puede aparecer incluso días más tarde tras recibir un impacto en la cabeza, uno de los objetivos de los desarrolladores de Brainscope, una especie de casco con electrodos desechables y unos auriculares, que realiza registros de la actividad eléctrica del cerebro y recoge otros datos vitales específicos para cada paciente. Todo ello permitiendo realizar un análisis del cerebro en apenas 10 minutos y ejecutar el diagnóstico final a través de una aplicación para móviles.


MÁS FIABILIDAD QUE EL TAC

Eye-Sync es un casco de realidad virtual que analiza los movimientos oculares del usuario, lo que puede resultar clave para la detección de conmociones cerebrales
Durante las pruebas, los investigadores aseguran que este dispositivo podría superar incluso la fiabilidad del TAC, la prueba considerada como más útil (gold standard) para estos casos. Porque, como señala Moltó, “aunque el TAC se considera como patrón oro, a veces, en las primeras horas después del golpe, el escáner puede no detectar nada, y si se le repitiera a las siguientes horas, sin embargo, sí registrar una pequeña inflamación en el cerebro. Porque la conmoción puede aparecer en cualquier momento, no necesariamente en el momento agudo”.

Pese a ello, el experto no confía plenamente en Brainscope, que en lugar de usar la electroencefalografía (EEG), se centra en una técnica llamada electroencefalografía cuantitativa (QEEG, en sus siglas en inglés), ya que, considera, “mapear el cerebro es difícil, y este análisis seguramente no llegue a evaluar todas las zonas afectadas”.

Y es que, por ejemplo, uno de los aspectos fundamentales para detectar conmociones cerebrales, es examinar los movimientos oculares del paciente, puesto que puede ser un indicador de sufrir una contusión cerebral. Por ello, Moltó sí que ve algo más útil el sistema Eye-Sync, también lanzado por una compañía norteamericana.

En este caso, se trata de un casco y unas gafas que generan un entorno de realidad virtual y, mediante una serie de cámaras, analiza los movimientos del ojo del usuario, al mostrarle un círculo móvil que ha de seguir con la mirada, permitiendo así detectar problemas de sincronización entre los ojos y el cerebro. Posteriormente, los datos son transmitidos a un dispositivo electrónico que los compara con la línea de base del movimiento del ojo en condiciones normales, para realizar un diagnóstico.


MONITORIZANDO LOS IMPACTOS

brainBAND es un wearable que detecta la magnitud de los golpes que recibe el deportista, lo que podría reducir el riesgo de sufrir conmociones por segundos impactos
Aunque en estos casos, la tecnología pueda adelantar el diagnóstico de las conmociones cerebrales una vez recibido un golpe, controlar el número de impactos que recibe una persona, especialmente deportista, también puede resultar fundamental. “Hay unas conmociones cerebrales que pueden parecer leves tras un golpe pero que, en caso de segundo impacto o recontusión, sí pueden generar un daño severo en el paciente. A Fernando Alonso, por ejemplo, le impidieron correr una carrera tras un accidente porque, aunque no había sufrido un impacto grave, si se hubiera repetido ese impacto sí que podría haber tenido un problema”, indica José Manuel Moltó.

Este control de los impactos es el que persigue el wearable brainBAND, una correa de caucho que se coloca sobre la cabeza del usuario, con un aspecto similar a las cintas deportivas, y que, mediante tecnología LED, indica, en tiempo real y mediante colores, la magnitud de los golpes que recibe la persona, transmitiéndolos automáticamente a un dispositivo móvil externo, para el control de los impactos, especialmente cuando estos pueden ser acumulativos.

Algo parecido a la brainBAND, pero lejos de la apariencia más comercial de esta, desarrollada por la compañía Samsung, es X2 Head Impact Management System, una parche que, colocado detrás de la oreja, también permite analizar, mediante una serie de sensores, el número de golpes que recibe el usuario, evaluando las posibilidades de haber sufrido una conmoción cerebral.



FALTA DESARROLLO

Hace unos años, además, un proyecto del laboratorio de ingeniería en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) desarrolló Jolt, un pequeño sensor en forma de clip, que se puede adjuntar a unos casos, unas gafas o una banda para la cabeza y que,tras recibir un golpe lo suficientemente fuerte, vibra para notificar a la persona que recibe el impacto que tiene posibilidades de sufrir una contusión cerebral.

Todos estos inventos, como confirma Moltó, podrían llegar a salvar vidas si lograran tener una implantación real en el día a día de los pacientes. No obstante, el experto cree que “no pueden considerarse como la panacea. Son tecnologías de fácil aplicación, pero hay que ser conscientes de sus limitaciones. Pueden ser instrumentos útiles, siempre que se utilicen bajo la supervisión un médico, que además explore otros aspectos y que tenga en cuenta los síntomas del paciente”, señala el neurólogo.
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