EMMI, una nueva herramienta de imagen no invasiva que mapea las contracciones durante el parto

El estudio ha desarrollado una herramienta con potencial de ayudar con el parto prematuro, la gestión del trabajo durante el parto y la toma de decisiones clínicas por parte de los profesionales sanitarios

Herramienta de imágenes que mejora la asistencia en el trabajo de parto. (Foto: Freepik)
Herramienta de imágenes que mejora la asistencia en el trabajo de parto. (Foto: Freepik)
Javier Leunda, redactor ConSalud.es
22 abril 2023 | 00:15 h

Una investigación financiada por los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos ha permitido desarrollar una nueva herramienta de imágenes, denominadas electromiometriales (EMMI), con el fin de construir retratos tridimensionales en tiempo real y mapas de contracciones durante el trabajo de parto. Esta técnica de imagen no invasiva genera nuevas modalidades de imágenes y métricas que habilitan la posibilidad de poder cuantificar los patrones de la contracción. De esta manera, permiten obtener los conocimientos básicos destinados a poder gestionar el parto de una manera considerablemente mejor para el profesional médico. Esta herramienta resulta útil particularmente en el caso de los partos prematuros. Este estudio cuenta con el apoyo parcial del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) Eunice Kennedy Shriver de los NIH a través de su Proyecto Placenta Humana y de otros programas del ámbito.

 “EMMI tiene el potencial de responder preguntas críticas sobre las contracciones uterinas y nos ayudará a comprender mejor lo que ocurre durante el embarazo y el parto”, afirma Diana W. Bianchi, MD, directora del NICHD. “Con investigaciones adicionales, la herramienta podría predecir quién corre el riesgo de dar a luz prematuramente o qué patrón de parto eventualmente resultará en la necesidad de un parto por cesárea. Esto también ayudará a los proveedores de atención a evaluar si un tratamiento o intervención está funcionando”.

Tras la experiencia en animales, el equipo adaptó EMMI para uso clínico en humanos y lo testó de forma exitosa entre un grupo de 10 mujeres que presentaban embarazos saludables

El equipo de investigadores en este estudio, dirigido por Yong Wang, Ph.D., y Alan Schwartz, MD, Ph.D., de la Universidad de Washington en St. Louis, y Alison Cahill, MD, de la Universidad de Texas en Austin, desarrolló inicialmente EMMI empleando un modelo para ovejas, cuya información fue publicada en ScienceTranslational Medicine. Tras la experiencia en animales, el equipo adaptó EMMI para uso clínico en humanos y lo testó de forma exitosa entre un grupo de 10 mujeres que presentaban embarazos saludables.

Esta herramienta viene a mejorar los métodos clínicos actuales de medición de contracciones (la tocodinamometría y un catéter de presión intrauterina), los cuales únicamente proporcionan detalles limitados, como la duración y la intensidad de las contracciones, además de resultar invasivas. EMMI, por su parte, integra dos tipos de exploraciones no invasivas: una resonancia magnética anatómica rápida para obtener una imagen del útero y un electromiograma de exploración de superficie multicanal que utiliza sensores colocados a lo largo el vientre para medir las contracciones durante el trabajo de parto. Posteriormente, ambos datos se combinan y procesan formando mapas uterinos tridimensionales.

Herramienta de imágenes

 

En estos mapas, los colores cálidos indican áreas del útero que se activan previamente a una contracción, los colores fríos indican áreas que se activan más tarde y las áreas grises reflejan regiones inactivas. De esta manera, la herramienta resulta práctica para generar una secuencia temporal de estas imágenes, creando un lapso de tiempo visual que muestra en qué lugar comienzan las contracciones, cómo es su propagación y sincronización, y los patrones potenciales asociados con un embarazo típico en relación a uno que presente complicaciones.

A modo de ejemplo, se tomaron imágenes de dos contracciones adyacentes durante el trabajo de parto (imagen de arriba). En base a ellas, EMMI refleja que la primera contracción comienza en el segmento medio del útero y se propaga hacia arriba y hacia abajo simultáneamente. Así, toda la activación eléctrica subyacente a la contracción se prolonga alrededor de 55 segundos. Por su parte, la segunda contracción se inicia en la región del fondo (zona superior del útero) y se propaga hacia abajo de manera más rápida -40 segundos- y más sincronizada que la primera contracción.

Estos mapas EMMI también se utilizaron para desarrollar métricas que sirvieron para describir  las contracciones uterinas. La tasa de activación máxima, sin ir más lejos, mide el área de superficie total del útero que se vuelve eléctricamente activa durante una contracción individual. La pendiente de la curva de activación mide la tasa de activación eléctrica uterina. El índice de activación temprana del fondo ayuda a cuantificar la región que genera contracciones para dilatar el cuello uterino

EMMI abre una nueva vía a la hora de comprender mejor el trabajo de los profesionales sanitarios que asisten en un parto y les facilita la posibilidad de desarrollar intervenciones optimizadas y específicas

El estudio piloto desprende unos resultados que permiten aportar claridad sobre un análisis de datos a largo plazo de cómo se originan las contracciones. Así, EMMI sugieren que no existe una región fija, a semejanza de un marcapasos en el útero, que inicie el trabajo de parto. El equipo de investigadores constató patrones variados de contracciones y métricas entre las 10 mujeres participantes en el estudio, con algunas similitudes entre las que nunca habían dado a luz antes y las que sí. A pesar de lo cual, los responsables del estudio aseguran que se necesita más investigación para confirmar y ampliar estas observaciones.

En definitiva, EMMI abre una nueva vía a la hora de comprender mejor el trabajo de los profesionales sanitarios que asisten en un parto y les facilita la posibilidad de desarrollar intervenciones optimizadas y específicas para las necesidades de cada paciente. Además, los autores de la investigación remarcan que un atlas de contracciones de EMMI generado a partir de embarazos saludables puede servir como fuente para comprender y diagnosticar el trabajo de parto en casos prematuros y, posiblemente, cribar a las pacientes que se beneficiarían de una inducción frente a las que podrían requerir una cesárea.

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