Guerra abierta de la sanidad contra la contaminación acústica

La OMS recomienda que los niveles sonoros en hospitales sean de 45 decibelios por el día y 35 de noche en zonas de estancia. Para su control, el mejor aliado es la tecnología. En esta ocasión, en forma de sonómetro.

Guerra abierta de la sanidad contra la contaminación acústica
Guerra abierta de la sanidad contra la contaminación acústica
JUANJO CARRILLO CÓRDOBA
18 febrero 2017 | 00:05 h

Siete y media de la mañana. Las instalaciones de un centro hospitalario se desperezan. El incesante tránsito de facultativos por los pasillos y el despertar de los pacientes ingresados son los indicadores de que ha comenzado una nueva jornada en el hospital. Un recinto sanitario donde cada día, además de combatir enfermedades, se lucha contra un enemigo externo que dificulta la convalecencia de los pacientes: el ruido, un lastre que acompaña a los centros hospitalarios desde hace décadas y que entorpece la pronta recuperación de los enfermos.

Existe un cierto nivel de ruido inevitable por la propia naturaleza de los hospitales y el uso de sus equipamientos técnicos

El presidente de la Sociedad Española de Acústica (SEA), Antonio Pérez-López, explica a SaluDigital que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y una directiva europea recomiendan que el nivel sonoro en el interior de los hospitales debe ser de "45 decibelios durante el día y 35 por la noche en las zonas de estancia, mientras que en los dormitorios lo aconsejable son 40 decibelios (dB) por el día y 30 por la noche". Unas mediciones acústicas que son aplicables de igual modo a nuestro país, "puesto que la reglamentación española es la trasposición de la correspondiente directiva europea", asegura Pérez-López.

Bien es cierto que existe un cierto nivel de ruido inevitable por la propia naturaleza de los recintos hospitalarios y el uso de sus equipamientos técnicos. No obstante, hay algunas cuestiones de concienciación que permitirían reducir algunos decibelios el volumen. Conscientes de este hecho, desde los entornos sanitarios se han puesto manos a la obra y han decidido frenar a este adversario a través de la tecnología.

USO DE SONÓMETROS

El barullo ocasionado por conversaciones, las melodías que emanan de los teléfonos móviles, los pitidos que brotan de los sistemas de monitorización y el ruido que genera el tránsito de carritos de medicación y alimentación son algunos de los causantes de la contaminación acústica en los centros hospitalarios. De hecho, un estudio publicado en 2012 en la revista científica Annals of Internal Medicine concluía que los niveles de ruido en los hospitales se elevaban hasta los 80 decibelios, lo equivalente al sonido que emite un tren o un camión diésel. Un trabajo, dirigido por el neurocientífico Orfeu M. Buxton, en el que se observaba que la contaminación acústica retrasaba la recuperación de los pacientes ingresados.

Para combatir a este adversario de la salud pública, algunos centros sanitarios han tomado medidas al respecto y le han declarado la guerra abierta a la contaminación acústica. Es el caso del Hospital de Guadarrama (Madrid), centro que en 2010 puso en práctica un programa para disminuir el ruido en sus instalaciones. Entre las medidas adoptadas por el hospital del noroeste de la Comunidad de Madrid destacan la preservación del orden en los cambios de turno, el empleo de burletes en las puertas, la prohibición de hablar en voz alta en los pasillos del recinto y la instalación de sonómetros estáticos en todas las plantas del centro.


En cuanto a esta última decisión, el Hospital de Guadarrama apostó por la tecnología e implantó en el seno de sus instalaciones un sofisticado indicador de ruido denominado SoundEar. Este sistema permite averiguar cuándo se supera el nivel máximo de ruido deseado en un recinto gracias a una señal visual de alarma, en la que el contorno de una oreja pasa de ser de color verde (nivel sonoro óptimo) a iluminarse en un tono rojo (contaminación acústica), pasando por una luz ámbar (sonidos muy cercanos al ruido) en forma de preaviso.

Este sonómetro, con un indicador de nivel de ruido flexible que permite dieciséis posibilidades distintas de configuración entre 40 y 115 dB, no es el único instrumento con el que se puede medir la contaminación acústica en los centros hospitalarios. Y es que en plena era de los smartphones, el móvil puede ser el mejor aliado de la salud pública. Aplicaciones como Sonómetro: Sound Meter o Sound Meter Pro utilizan el micrófono del teléfono para mostrar el nivel de ruido en decibelios. Pese a no reunir las mismas condiciones que un sonómetro, se ha demostrado que los valores acústicos que muestran este tipo de herramientas se aproximan mucho a la realidad.

AMBULANCIAS QUE INTERFIEREN EN LA RADIO DE TU COCHE

EVAM es capaz de bajar el volumen de los equipos de sonido de los coches que se encuentren en el área de la ambulancia

Las calles de una ciudad son igual de determinantes que las instalaciones de un centro hospitalario a la hora de atender una urgencia. Ante una emergencia, la rápida actuación de los facultativos de ambulancias es crucial y unos segundos de diferencia pueden dictaminar el destino de una vida. Una intervención que, sin embargo, no depende en exclusiva de la agilidad de los equipos de los vehículos médicos. Y es que los integrantes de una ambulancia se enfrentan a dos problemas externos que no pueden controlar: el tráfico y el elevado volumen de los equipos de sonido de los coches.


Hasta ahora. Con el objetivo de que los conductores escuchen las sirenas y cedan el paso a las ambulancias que acuden a una urgencia, estudiantes del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo (Suecia) han diseñado un sistema que interrumpe la música de los vehículos de su entorno para avisar que hay un equipo de profesionales sanitarios que necesita abrirse paso entre el tráfico.

El programa, bautizado como EVAM, es compatible con el protocolo de comunicaciones Radio Data System (RDS), que incluyen la práctica mayoría de los vehículos de parque automovilístico mundial. Este sistema es capaz de bajar el volumen de los equipos de sonido de los coches que se encuentren en el área, indistintamente si escuchan la radio FM, un dispositivo conectado por Bluetooth o un CD. Acto seguido, EVAM muestra un mensaje de texto en la pantalla y reproduce una alerta de voz para que los conductores sean conscientes de la presencia de la ambulancia. Las pruebas del innovador proyecto se van a realizar en el primer trimestre del año en la capital sueca para examinar la efectividad real del sistema.

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