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NUEVAS TÉCNICAS

El Complejo Hospitalario de Navarra innova para tratar el aneurisma de aorta abdominal

La inserción de los “endoanclajes aórticos” amplía las opciones de tratamiento y evita las fugas y la migración de la prótesis

Equipo de Cirugía Vascular del CHN junto con los médicos de Madrid y Burgos que presenciaron una intervención con “endoanclajes”
Equipo de Cirugía Vascular del CHN junto con los médicos de Madrid y Burgos que presenciaron una intervención con “endoanclajes”

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12.02.2018 - 15:30

El Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) ha implantado una nueva técnica quirúrgica para tratar el aneurisma de aorta abdominal, que permite ampliar a un mayor número de pacientes el tratamiento endovascular convencional que se realizaba hasta ahora. Así, genera menos complicaciones y puede indicarse en más casos o cuando las intervenciones tradicionales no han funcionado.

El aneurisma de aorta abdominal es un problema cardiovascular que se caracteriza por el aumento del diámetro de esta arteria por encima del 50% de su tamaño normal debido a la arteriosclerosis. La aorta es el principal vaso del organismo y es el suministrador del flujo sanguíneo a todos los órganos, excepto al corazón. Cuanto más grande sea el aneurisma, más probabilidades hay de que el vaso se rompa, con el consiguiente riesgo para los pacientes.

Para la colocación de los anclajes es fundamental saber en qué preciso lugar deben ir, así como la angulación que se debe dar al arco de rayos X

El tratamiento habitual para solucionar este problema consiste en insertar una prótesis desde las arterias femorales a través de las ingles. La nueva técnica implantada en estos casos se basa en la inserción de los llamados “endoanclajes”. Básicamente, se fija la prótesis a la pared de la aorta mediante un catéter especial y unos tornillos en forma de hélice. Al fijar la prótesis de esta forma, permite prevenir la posible migración de la misma y los posibles defectos de sellado del aneurisma. Además, supone una alternativa a los pacientes cuya anatomía aórtica no permite un buen sellado de dicho aneurisma, ampliando así el volumen de personas en las que es posible el tratamiento endovascular convencional. En cuanto a la colocación de los anclajes, es fundamental saber en qué preciso lugar deben ir, así como la angulación que se debe dar al arco de rayos X para poder llevar a cabo la intervención.

Asimismo, su año de implantación en el complejo hospitalario ha motivado la presencia de profesionales de otros centros en la realización de esta cirugía. De hecho, recientemente asistieron a una intervención de este tipo José Ramón March García, jefe del Servicio de Cirugía Vascular del Hospital Universitario de Getafe, y Francisco Medina Maldonado, especialista del Hospital Universitario de Burgos.

MÁS FRECUENTE EN VARONES A PARTIR DE LOS 70 AÑOS

Las probabilidades de contraer aneurisma de aorta abdominal aumenta según la edad y afecta típicamente en mayor medida a varones (proporción 4:1) que han cumplido los 70 años (hasta un 12% entre los 75-84 años). La rotura es la decimoquinta causa de muerte a nivel mundial y la décima en varones mayores de 55 años. No existe tratamiento médico para dicha patología y la única reparación posible es quirúrgica, mediante una intervención que se indica en función del diámetro de la aorta en la zona más dilatada.

Las dos opciones de tratamiento posibles son la cirugía convencional abierta y la endovascular. La primera consiste en resecar la zona aneurismática de la aorta y sustituirla por un injerto protésico en una intervención realizada bajo anestesia general y que precisa un abordaje a través del abdomen.

Sin embargo, para el tratamiento endovascular no es preciso el abordaje abdominal, sino que se realiza a través de las ingles, ya sea por exposición quirúrgica de las arterias femorales o de forma percutánea (pinchando desde la piel). Dicha intervención consiste en “forrar” la aorta por dentro con una prótesis que se introduce enrollada y se despliega bajo control radiológico en el sitio oportuno. Para que la prótesis se ancle a la pared aórtica, es preciso que exista una porción de aorta sana que se denomina cuello del aneurisma. Si esta zona no existe o es de mala calidad, hay alto riesgo de que la prótesis no selle bien el aneurisma o que, a largo plazo, se termine descolgando, con lo que vuelve a existir riesgo de ruptura de la aorta.

En estos pacientes se suele optar por una opción endovascular denominada endoprótesis fenestrada, que debe realizarse a medida para cada paciente y cuya técnica es mucho más compleja ya que, debido a los riesgos asociados, no es aplicable a todos los pacientes (personas mayores, con otras patologías concomitantes, etc.). Por ello, la opción de los "endoanclajes" supone una alternativa apropiada para ellos.

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