Nuevo Hospital Oncológico Gregorio Marañón: “El mejor entorno físico permite mayor humanización”

Consalud.es visita el nuevo Hospital Oncológico y de Terapias Avanzadas perteneciente al Hospital Universitario Gregorio Marañón, puesto en marcha recientemente

Una enfermera le mide la tensión a un paciente en el nuevo hospital de día oncológico del Gregorio Marañón (Foto. Consalud.es)
30 mayo 2023 | 13:00 h

El nuevo Hospital Oncológico y de Terapias Avanzadas perteneciente al Hospital Universitario Gregorio Marañón se está poniendo en marcha para acoger y atender a los 1.800 pacientes con cáncer que al año acuden a este centro sanitario a recibir su tratamiento. Ocho plantas en un total de 18.000 metros cuadrados, 50 puestos en el hospital de día, 44 consultas de Medicina y Enfermería, 11 puntos de extracción, ocho puestos para ensayos clínicos de Fase 1 y 81 habitaciones individuales.

El edificio de importante envergadura ubicado en la Calle madrileña del Dr. Castelo ha dejado atrás la menor luz natural del antiguo Servicio de Oncología, los pasillos estrechos o los pequeños puestos del hospital de día. El recibidor amplio, de blancos suelos y paredes y lineas limpias, son el preludio del hospital de día, cuya decoración más cálida con asientos naranjas y suelos amarillos, permiten alejar la asepsia que rodea siembre a un hospital y les confiere esa frialdad.

“Algo que identificamos en el otro hospital es que no había espacio para que los familiares y acompañantes estuvieran allí”, explica Marta Cantero

Actualmente solo el hospital de día está abierto en el nuevo edificio del Gregorio Marañón. Lo hizo a principios de mayo. A partir de los siguientes meses se irán abriendo paulatinamente las plantas de consultas, ingresos, ensayos clínicos y radioterapia, permitiendo que los pacientes tengan todo en el mismo edificio, sin necesidad de tener que trasladarse para recibir tratamiento o una consulta de control.

EL HOSPITAL DE DÍA

Juan Carlos Laz se encuentra con otros tres pacientes en uno de los primeros habitáculos de los puestos del hospital de día oncológico del Gregorio Marañón. Recostados en los asientos, están recibiendo su tratamiento bajo la supervisión de Belén Orcero. Esta enfermera pulula entre ellos midiendo la tensión, comprobando el monitor, la administración del tratamiento. También les da conversación, y entre ellos hablan y se ríen.

Tienen leucemia promielocítica, un tipo de cáncer hematológico para el que el diagnóstico y tratamiento precoz es esencial. “La mortalidad durante las dos primeras semanas es alta. Los pacientes vienen con niveles muy bajos de plaquetas en sangre, pero una vez controlados es la mejor leucemia que les puede tocar”, indica Orcero.

En el hospital de día reciben su tratamiento por inducción. Juan Carlos Laz se traslada de lunes a viernes desde Arganda del Rey al Gregorio Marañón para recibir durante una hora y media el fármaco. A su lado hay una silla, como al lado de cada puesto del hospital de día, para que los familiares puedan sentarse junto al paciente. “Algo que identificamos en el otro hospital es que no había espacio para que los familiares y acompañantes estuvieran allí”, explica Marta Cantero, jefa de Unidad de Hospital de día de Oncología y jefa de Unidad del Hospital de día de Hematología. Los familiares esperan horas, a veces menos otras veces muchas, hasta que terminara el tratamiento. Un tiempo que producía cierta inseguridad, y también cierto malestar en los pacientes al ver que sus acompañantes estaban esperando sin tener noticias de cómo iba todo. “Hemos solucionado ese problema”, celebra la también enfemera.

El Hospital Oncológico y de Terapias Avanzadas  del Gregorio Marañón con amplios ventanales por los que entra luz natural, salas más abiertas para que los pacientes puedan interactuar entre ellos y mejores herramientas técnicas con circuitos más ágiles

Diferentes estudios realizados a lo largo de este siglo han reflejado que las infraestructuras y el diseño arquitectónico de los hospitales influyen en la calidad ambiental y el bienestar de los pacientes. Los edificios que se construyen deben de contar con un diseño que parta de las necesidades físicas, psicológicas y espirituales, y las características de los pacientes que los van a usar. Estos espacios sanitarios ayudarían a reducir el estrés que se puede sentir en un hospital, a hacer los lugares más acogedores, y entornos en los que el personal asistencial trabaje cómodamente.

Para ello, los diferentes autores han destacado la importancia de que el diseño arquitectónico cuente con luz natural, vistas al exterior, control de iluminación, color y fácil accesibilidad. Además de un mayor espacio para que los acompañantes estén con sus familiares, el Hospital Oncológico y de Terapias Avanzadas  del Gregorio Marañón con amplios ventanales por los que entra luz natural, salas más abiertas para que los pacientes puedan interactuar entre ellos, mejores herramientas técnicas con circuitos más ágiles, y sillones que se reclinan como una cama e incluso se pueden trasladar con aquellos pacientes que tienen peor movilidad, evitando que tengan que pasar a la silla de ruedas para ir, por ejemplo, al baño. “Todo estos elementos nos ha permitido mejorar la atención de estos pacientes”, concluye Cantero.  

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