Beber agua desde primera hora de la mañana: así beneficia a tu organismo

La reactivación del cuerpo después de tantas horas de inactividad consume muchos líquidos, por lo que debemos beber agua para darle al cuerpo la energía que necesita

Mujer bebiendo agua de un vaso (Foto. Freepik)
Mujer bebiendo agua de un vaso (Foto. Freepik)
Verónica Serrano
16 octubre 2023 | 10:00 h

A estas alturas, todos sabemos ya que beber agua conlleva numerosos beneficios para el organismo. Nuestro cuerpo está formado en más de un 60% por líquidos y tenemos que reponerlos diariamente para prevenir el estrés oxidativo y la degradación del cuerpo. Sin ir más lejos, solo sobreviviríamos de 3 a 5 días sin ingerir agua, ya que favoreceríamos la deshidratación del organismo y este no podría satisfacer sus necesidades vitales.

También sabemos que tenemos que beber una media de dos litros por persona al día, aunque las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pasan por beber 1 litro de agua por cada 35 kilogramos de peso. Además, debemos ingerirla poco a poco para garantizar un aporte correcto y darle tiempo al organismo a que pueda absorberla.

Sin embargo, un estudio ha demostrado que beber más agua durante las primeras horas del día favorece determinados procesos físicos. Los investigadores F. Constant y E. Jéquier de la Universidad de Lausana (Suiza) han estudiado que la ingesta de este líquido reactiva el transporte de nutrientes con la circulación sanguínea, favoreciendo así el funcionamiento de nuestro sistema y permitiendo muchas otras acciones desde que amanecemos.

BENEFICIOS DE BEBER MÁS AGUA AL COMENZAR EL DÍA

Durante la noche, pasamos muchas horas sin actividad y, aunque el consumo de energías disminuye, continuamos respirando (con ello, eliminando vapor) y nuestro cuerpo sigue funcionando, por lo que aportarle agua desde primera hora es esencial para reponer líquidos y activar las siguientes funcionalidades:

- Rehidratación del cuerpo: el agua funciona como combustible del organismo, ya que prácticamente todos los órganos y células de nuestro cuerpo la utilizan para desarrollar las funciones vitales. De hecho, por la noche los riñones continúan trabajando para depurar el cuerpo y desechar toxinas a través de la orina, de ahí que nada más despertarnos nos apetezca ir al baño y que la primera micción tenga un color y olor más fuertes. Esa reactivación del cuerpo después de tantas horas de inactividad consume muchos líquidos, por lo que debemos beber agua para darle de nuevo la energía que necesita y continuar con todos los procesos.

- Aislante térmico: a través del sudor, el agua regula la temperatura corporal, propiciando que la humedad y la evaporación del sudor nos enfríen.

- Lubricación de todo el cuerpo: todos los fluidos corporales, bien sean las mucosas, las juntas de las articulaciones u otros líquidos, requieren de agua en su mantenimiento. Asimismo, una mayor lubricación de la mucosa del cerebro favorece una mejor concentración y memoria, por lo que impacta positivamente en nuestro rendimiento y producción a todos los niveles. Si bebemos la cantidad óptima de agua desde por la mañana, notaremos el cuerpo menos oxidado desde primera hora, y más receptivo a todo lo que le propongamos.

Según la OMS, debemos tomar 1 litro de agua por cada 35 kilogramos de peso

- Aumenta la sensación de saciedad: ya existen varios estudios que demuestran que el consumo de un vaso de agua antes de cada comida calma el hambre y controla las ganas de comer en atracones durante las comidas. Consecuentemente, el agua está relacionada con el aumento de la pérdida de peso. Además, el agua tiene un efecto termogénico en el cuerpo, lo cual quiere decir que enfría el tracto digestivo. Los esfuerzos del organismo por calentarlo requieren la activación del metabolismo y, en consecuencia, una mayor quema de calorías.

- Favorece el tránsito intestinal: los vasos de agua desde primera hora activan nuestro metabolismo y, por consiguiente, nuestro tránsito intestinal, siendo así muy beneficiosa para controlar los casos de estreñimiento.

- Depuración de toxinas. Una de las principales funciones del agua es transportar los desechos del cuerpo a través de la orina en forma de toxinas. Esta acción afectará positivamente a la salud de tu piel, ya que promueve la correcta hidratación de los tejidos cutáneos, manteniendo a raya los signos de envejecimiento. Asimismo, ese drenaje de toxinas combate la retención de líquidos, pues el organismo dejará de acumularlos por ‘modo reserva’.

- Control de la hormona del estrés. Cuando nos levantamos, el cuerpo segrega cortisol para activarnos en nuestras tareas diarias. Esta hormona nos incita a actuar en situaciones de estrés o de peligro y alcanza sus máximos niveles en torno a las 2-4 horas después de habernos despertado. Por lo tanto, un cuerpo deshidratado, tendrá más cortisol en circulación y, en definitiva, se activan los procesos que ponen a nuestro cuerpo en alerta.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
Lo más leído