¿Te aburres desayunando? ¡Apunta estas recetas con avena!

Las gachas de avena son uno de los desayunos más completos que pueden disfrutarse a primera hora de la mañana.

Las gachas de avena están compuestas por carbohidratos de lenta absorción
Las gachas de avena están compuestas por carbohidratos de lenta absorción

Las gachas de avena o porridge son uno de los desayunos más completos que pueden disfrutarse a primera hora de la mañana. Y es que, la avena está compuesta por carbohidratos de lenta absorción, lo que permite no solo saciar durante más tiempo, sino aportar la energía necesaria. Además, al ser un cereal, es una gran fuente de fibra.

Sin embargo, pese a que este plato es sencillo de preparar y equilibrado en cuanto a nutrientes, tomarlo solo con agua se hace aburrido, con lo que se convierte en un reto transformar la avena en un plato sabroso y diferente cada mañana.

Por este motivo, Kaiku Sin Lactosa, la gama de lácteos sin lactosa más completa del mercado, comparte tres recetas de gachas de avena para todos los gustos.

PARA QUIENES NO TIENEN TIEMPO

Los conocidos como ''overnight oats'' se han convertido en la solución para aquellos días en los que las mañanas son demasiado cortas. Traducido como ''gachas durante la noche'', es un método de preparar la avena, que no necesita cocción alguna y que lo único que requiere es que se mantenga la mezcla en reposo durante unas horas. Se pueden hacer diferentes versiones, y los ingredientes base (además de los copos de avena) es la leche y/o yogur, puesto que le aporta textura y cremosidad a partes iguales. En plena temporada de fresas, nada como esta versión mañanera de una tarta de fresas.

Ingredientes para 1 persona: 4 cucharadas de copos de avena, 1 yogur sin lactosa, ½ vaso de leche sin lactosa, ½ vaso de fresas cortadas, 1 cucharada de semillas de chía, 1 cucharada de miel y ralladura y zumo de medio limón.

Elaboración: es tan sencillo como añadir en un tarro de cristal todos los ingredientes. Mezclar y dejar reposar tapado en la nevera toda la noche. A la mañana siguiente la mezcla se habrá convertido en una pasta cremosa cargada de energía.

PARA QUIENES NO LES VA EL DULCE

En esta vuelta de tuerca de las clásicas gachas de avena también hay hueco para disfrutarlas en salado. Esta nueva tendencia se está instalando más sobre todo en paladares que prefieren lo salado ante lo dulce, incluso para desayunar. El truco es no excederse con la sal y aprovechar el uso de especias como la pimienta negra o el pimentón, incorporando proteínas y grasas saludables como un huevo poché o un aguacate, las cuales ayudan a mantenerse saciado durante más tiempo y aportan los ácidos grasos imprescindibles para pasar el día.

Ingredientes para 1 persona: 4 cucharadas de copos de avena, 1 vaso de agua, 1 aguacate en su punto, 1 huevo poché, queso rallado sin lactosa al gusto, una pizca de sal y pimienta negra al gusto.

Elaboración: en un cazo se lleva el agua a ebullición y se le añade la sal. Una vez esté listo, se incorporan los copos de avena y se cocina durante 10 minutos. Se emplata la mezcla y es el momento de añadir el huevo pochado, el aguacate, el queso rallado y la pimienta negra para dar el toque de sabor final.

PARA QUIENES PREFIEREN LOS CLÁSICOS VERSIONADOS

Los clásicos son clásicos por un motivo. Para los más tradicionales, no hay nada como un plato de gachas de avena con leche y miel. El toque justo de dulzor y con lo necesario para preparar un desayuno completo. Esta clásica versión del porridge con plátano y miel se acompaña con unos trozos de chocolate negro para elevar el sabor. Además, optar por lácteos sin lactosa es una buena forma de aligerar el desayuno y evitar la pesadez, sin perder el sabor y la textura de la leche o el yogur.

Ingredientes para 1 persona: 4 cucharadas de copos de avena, 1 vaso de leche sin lactosa, 1 plátano maduro, 1 cucharada de semillas de chía, 1 cucharada de miel y chocolate negro para decorar.

Elaboración: se calienta la leche a fuego medio y se incorpora la avena. Se remueve hasta que esté completamente lista y se incorpora el plátano machacado junto con la miel, las semillas de chía. Se termina el plato con unos trozos de chocolate negro encima.

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