Cómo es un año estudiando el MIR: profesores y alumnos relatan su experiencia

La profesora Pilar Pérez García y la exalumna Míriam García Lerma, ambas de la Academia AMIR, cuentan como es todo el proceso de preparación para el examen MIR al que se enfrentan cada año miles de médicos.

Alumnos en curso preparatorio del examen MIR. (Foto. Unsplash)
28 junio 2021 | 00:00 h

Oposiciones hay muchas pero entre las más conocidas y populares está el examen para ser Médico Interno Residente (MIR). Se trata de una prueba anual a la que se presentan más de 14.000 aspirantes para optar a unas de las 8.000 plazas que se ofrecen a los facultativos cada año dentro de la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada (FSE).

El examen MIR es la prueba definitiva a la que se enfrentan los médicos una vez se gradúan en Medicina y la superación del ejericio tipo test con una buena nota y un buen número de orden permite a estos profesionales elegir plaza en el destino que consideren (hospital, centro de salud...) y la especialidad médica en la que quieren formarse durante los siguientes cuatro o cinco años. De ahí salen los futuros dermatológos, cardiólogos, urólogos, oncólogos, médicos de Familia...

Pero... ¿Cómo es todo el proceso de preparación previo? Generalmente, bien sea a través de una academia o por libre, los médicos se enclaustran durante aproximadamente un año para repasar todo el conocimiento adquirido durante la carrera universitaria con simulacros de examen que permiten ver cómo van de memoria y cómo avanza en su preparatorio.

Míriam García Lerma es una de esas opositoras que ha optado por hacerlo en la Academia AMIR. Su experiencia es positiva y anima a los aspirantes del próximo año: "¡Mucho ánimo a todos aquellos que se van a presentar al MIR 2022!".

RUTINA Y CONSEJOS

Míriam asegura que adaptarse a estudiar 10 horas diarias durante tantos meses es un proceso que puede completarse con relativa facilidad siguiendo dos consejos: cumplir con una horario de estudio y respetar las horas de descanso. "A diferencia de los exámenes finales de la carrera, es importantísimo saber gestionar las energías para que cada hora de trabajo sea productiva. Lo normal es que los opositores se acostumbren en unas pocas semanas a la 'dinámica MIR' y se creen una rutina similar a una jornada laboral. ¡Muchos pronto se darán cuenta de que las semanas pasan volando!", señala esta ex alumna.

García Lerma apunta que el mejor consejo es saber sin duda priorizar la información y dedicar la mayor parte del tiempo a los temas más preguntados en los últimos años. "Fallar una pregunta sobre un tema muy difícil y que fallarán la mayoría de opositores es mucho menos perjudicial para el aspirante que no acertar aquella que el resto se sabrán por pertenecer a un tema muy conocido en el 'mundo MIR'", indica.

Por otro lado, resalta como necesario, entender la fisiopatología de las enfermedades y el mecanismo de los tratamientos es también una ayuda, ya que permiten adquirir un "conocimiento más profundo y difícil de olvidar que la simple memorización de datos". Finalmente, destaca el papel de las reglas mnemotécnicas, que ahorrarán tiempo y esfuerzo a los opositores para acordarse de los datos más difíciles.

DOCENCIA MIR

Pilar Pérez García, profesora y preparadora de AMIR, subraya que la formación que se ofrece en esta academia es un concepto "completamente diferente" al que se tiene en las universidades. "Las clases tienen un ritmo muy alto, y en ellas se construyen los conceptos desde lo más básico a lo más complejo y siempre orientado al examen MIR. Todo el material a estudiar queda recogido en los manuales, pero las clases aportan muchas veces el 'clic' que los alumnos necesitan para entender o recordar ideas clave, y siempre desde la premisa de que para aprender hay que disfrutar y para ello, las clases deben ser entretenidas y estar enfocadas a lo que sabemos, con los años de experiencia, que los alumnos necesitan", sostiene esta docente.

"Las clases aportan muchas veces el 'clic' que los alumnos necesitan para entender o recordar ideas clave"

Según indican desde AMIR, el curso de preparación está estructurado en “vueltas” al temario; cada vuelta corresponde con una fase de la preparación, con el objetivo de repasar los conceptos varias veces. "De esta forma, luchamos con la constante sensación de olvido, que por otro lado no es una mera sensación sino la realidad a la que todo estudiante se enfrenta. Mediante el repaso del material una y otra vez se van asentando los conocimientos más básicos para posteriormente construir sobre ellos e ir “afinando” en conceptos más complejos o que el alumno tiende a olvidar con facilidad", explica Pilar.

"El ritmo que se lleva durante la preparación es alto. En la primera fase, que nosotros llamamos Fase de Contacto y que se realiza durante el último curso de la carrera, los alumnos deben compatibilizar sus últimos exámenes, prácticas, Trabajo de Fin de Grado, etc. con estos primeros momentos de la preparación, por lo que el calendario se adapta a estos condicionantes para cada grupo", relata esta docente.

"Finalizado el curso, comienzan nueve meses de una preparación exigente tanto académica como emocionalmente y por ello, en ocasiones, difícil seguir. En los calendarios se organiza qué se debe estudiar cada día, se planifican los calendarios para cada grupo, los simulacros, clases, tutorías, por lo que hay un hueco para cada actividad. Además, tanto profesores como tutores siempre enfatizamos en la idea de que hay que priorizar: el MIR no tiene un temario cerrado y el tiempo y la memoria son limitados, por lo que se debe estudiar aquello que resulte rentable, priorizando aquellos temas más relevantes y más preguntados en los últimos años en el MIR".

Opositor preparando el examen MIR. (Foto. Unsplash)

PARTE EMOCIONAL

¿Qué se les dice a los alumnos una vez inician el curso? ¿Cómo se les anima de cara a los meses que les quedan por delante? Una de las frases que más se repite a los alumnos es un lema que muchas veces dice Borja Ruiz Mateos, director de AMIR, y es que “lo que al MIR le das, el MIR te lo devuelve”. "Me parece que es una frase cargada de esperanza, que muchas veces es lo único que necesitas para volver a estar al cien por cien en la preparación", afirma Pilar Pérez.

Otro de los mensajes clave que se transmite a todos aquellos que comienzan su curso preparatorio es que puede haber muchas situaciones al margen de la preparación que han influido en el estudio de los alumnos y que ninguno "somos máquinas de estudiar". "Por mucho que nos pese, deben permitirse fallar, aprender a lidiar con el sentimiento de 'no llegar' y de cada una de esas caídas aprender para mañana hacerlo mejor y con más ganas".

"Es fundamental en estos meses tener rutinas que ayuden a desconectar como hacer deporte, dar una vuelta o quedar a tomar algo para despejarse"

"Desde mi punto de vista, la parte emocional, es uno de los pilares de la preparación. Sobre todo en las últimas fases, en las que ya 'se le ven las orejas al lobo', es fundamental confiar en todo el esfuerzo que llevan hecho, todos los meses de esfuerzo y sacrificio y seguir. Es fundamental en estos meses tener rutinas que ayuden a desconectar como hacer deporte, dar una vuelta o quedar a tomar algo para despejarse y terminar el día sin pensar en la preparación", expone esta docente.

Profesores y alumnos coinciden: el descanso diario y semanal es "importantísimo" durante la preparación. Míriam reconoce que es un objetivo a corto plazo "apetecible y asequible" y permite mantener un buen estado de ánimo. Por otro lado, los profesores de las academias conocen la monotonía del estudio MIR y no dudan en alegrar las clases con chistes, anécdotas y consejos para afrontar las duras semanas de estudio.

"Todos sabemos que hoy asisten a nuestras clases, pero mañana serán nuestros compañeros de hospital y llevaremos con orgullo haber participado en su formación"

"Durante la preparación, los profesores son el referente de los alumnos, y es muy gratificante cuando te transmiten que han disfrutado y aprendido con las explicaciones. Además, el formato de clases, que propician que los alumnos participen al máximo hace que se pierda la dinámica de lección magistral, y se sustituya por un trato mucho más cercano con los alumnos que todos sabemos que hoy asisten a nuestras clases, pero mañana serán nuestros compañeros de hospital y llevaremos con orgullo haber participado en su formación", relata Pilar.

Míriam señala que la relación que se adquiere con los profesores de la academia es por lo general mucho más cercana que la que se tiene con los profesores de la universidad. "Estos momentos de risas, desahogo y desconexión son los que consiguen que los aspirantes no se vengan abajo y se mantengan con fuerzas hasta el día del examen. ¡El esfuerzo valdrá la pena!", recalca.

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