Bioquímica Clínica, cada año menos plazas MIR: “Experiencias pasadas no deben condicionar el futuro"

Antonio Buño, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio, señala las razones por las cuales la especialidad de Bioquímica Clínica fue la última en ser elegida por los MIR en la pasada convocatoria de Formación Sanitaria Especializada

Unidad de Bioquímica Clínica del Hospital de Vall d'Hebron (FOTO: Hospital de Vall d'Hebron)

Bioquímica Clínica fue, en la convocatoria de Médico Interno Residente (MIR) de 2023, una de las especialidades “menos deseadas” por parte de este grupo de graduados universitarios. Fue, de hecho, la última especialidad en comenzar a elegirse, concretamente en el número 7.610 -quien escogió el Hospital Gregorio Marañón para realizar su residencia-, y agotó todas sus plazas en el 10.290, solo por delante de Medicina Familiar y Comunitaria y de Medicina Preventiva y Salud Pública en este ranking.

Unos resultados que van a peor cada año -en 2022 se agotó 382 números antes, mientras que en 2021 lo hizo en el 8.771- y que han llevado a Sanidad a reducir la oferta de plazas de la especialidad reservadas para los MIR en más de la mitad, pasando de 10 a 4. Y es que los bioquímicos clínicos de los hospitales no son solo médicos; es más, su número es ínfimo comparado con el del resto de titulaciones. De las 54 plazas que se ofertan en la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada de 2024, las 50 restantes se reparten entre químicos (14), farmacéuticos (16) y biólogos (20).

"En las especialidades de laboratorio, la tasa de abandono es mayor si se accede desde el grado de Medicina que desde Farmacia, Química, Bioquímica, Biotecnología o Biología”

“No es casualidad que haya pocas plazas de Bioquímica Clínica y que estas se escojan con números altos. A nivel general, en las especialidades de laboratorio, la tasa de abandono es mayor si se accede desde el grado de Medicina que desde Farmacia, Química, Bioquímica, Biotecnología o Biología”, explica a ConSalud.es Antonio Buño, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQC) y Jefe del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario La Paz.

A causa de esto, continúa el experto, se produce un efecto en cadena, ya que muchos jefes de servicio, por miedo al abandono de los residentes y los efectos negativos que esto les supone, intentan priorizar la incorporación de los QIR, FIR y BIR, lo que al final redunda, por pura lógica de oferta/demanda, en una menor oferta de plazas MIR de Bioquímica Clínica año a año. Parece ser la pescadilla que se muerde la cola, aunque desde la SEQC abogan por un reparto más igualitario de las vacantes por especialidad de origen.

"A nosotros sí que nos preguntan cuántas plazas sacamos de un grado o de otro, y esa decisión es al final muy dependiente del jefe de servicio y de sus experiencias pasadas”

Es, de hecho, lo que hacen en La Paz. En el hospital madrileño ofertan cuatro plazas, una por especialista médico, químico, farmacéutico y biólogo, respectivamente. “Las experiencias pasadas no deberían por qué condicionar el futuro”, afirma Buño, quien también critica que, muchas veces, los jefes de servicio de los hospitales eligen a sus residentes en base a su propia licenciatura: Si es farmacéutico, priorizará a los farmacéuticos. Y es que, a diferencia del resto de especialidades, las “multigrado” tienen esa capacidad de decidir cuántas plazas quieren sacar y la especialidad de procedencia de sus residentes.

“A un hospital jamás se le preguntará cuántas plazas quiere sacar de Cardiología para Medicina. Si hay tres, son tres.  Sin embargo, a nosotros sí que nos preguntan cuántas sacamos de un grado o de otro, y esa decisión es al final muy dependiente del jefe de servicio y de sus experiencias pasadas”, recuerda Buño. “Si en tu servicio tienes solo una plaza de Bioquímica Clínica, cada cuatro año la vas rotando para cada graduado de origen. Pero que no sea algo que solo se base en las malas experiencias del médico que abandonó. Yo también he visto abandonar a químicos y a biólogos con números muy altos”, insiste.

UN PROBLEMA COMÚN: LA FALTA DE VISIBILIDAD DURANTE LA CARRERA

Pero, ¿por qué abandonan históricamente los MIR estas plazas de Bioquímica Clínica una vez iniciada su residencia? Para Antonio Buño, como le ocurre a muchas especialidades, el problema está en la raíz, y es su poca visibilidad en los programas formativos de la carrera de Medicina. “Existe una asignatura de Bioquímica básica que se da en los primeros años, sobre todo en primero. Pero no es lo que después se ve en los hospitales, que aplican los procedimientos bioquímicos integrados en la fisiopatología humana. Además, en algunas facultades es una asignatura optativa, y en otras directamente no existe. Hasta que los alumnos de Medicina no conozcan la trascendencia que tiene un laboratorio clínico, que es el servicio donde se apoyan la mayoría de las decisiones clínicas, no vamos a avanzar”, denuncia.

Ese es precisamente, para el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio, el gran atractivo de la especialidad de Bioquímica Clínica: Todo el espectro que abarca. “No hay una sola especialidad con la cual el laboratorio clínico no pueda llegar a tener, en mayor o menor medida, algún tipo de interacción. Incluso con las quirúrgicas. Es un ámbito de potencial aprendizaje que no tiene ninguna otra”, presume Buño. “La riqueza de las especialidades de laboratorio está en integrar los conocimientos de múltiples disciplinas de fuera de la Medicina para poder integrarlas después en la Medicina. Va mucho más allá de lo que aprender durante el grado”, recuerda.

 “No hay una sola especialidad con la cual el laboratorio clínico no pueda llegar a tener, en mayor o menor medida, algún tipo de interacción"

Por otro lado, todo este problema que se produce dentro de los servicios podría tener pronto una solución. Al menos, un acercamiento a ella. De cara a la convocatoria de 2025, es muy probable que desaparezcan como tal tanto Bioquímica Clínica como su especialidad “hermana”, Análisis Clínicos. Ambas pasarán a ser una sola, Laboratorio Clínico, haciendo así realidad una reivindicación histórica de ambos especialistas, quienes llevaban años manifestando que unos y otros profesionales realizan tareas muy similares dentro de estos servicios de los hospitales.

“Hay áreas comunes de laboratorio que todos compartimos. Más allá de la parte tecnológica, hay diversas patologías que son muy difíciles de entender si los especialistas de laboratorio no trabajan juntos. Enfermedades autoinmunes o de base inmunológica cuyo seguimiento se realiza con pruebas bioquímicas”, recuerda Antonio Buño.

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