Cosas muy serias

Jurista, presidente de ASEDEF

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26.11.2022 - 00:00

Mis tareas de representación de ASEDEF, o por curiosidad propia, me llevan de una forma continuada (a veces hasta cansina o sin interés) a presenciar sorpresivamente algunas exposiciones que, con criterio, son de nivel.

Ayer ha sido de esos días que merecen la pena; lo ha sido sin duda cuando he escuchado los argumentos en relación con la “Prioridades futuras de salud: nuevas pandemias, resistencia a antibióticos, enfermedades zoonóticas (provenientes de animales), etc.” en una magnífica jornada organizada por el Grupo Mediforum de mis amigos Juan y Sergio Blanco.

Son de esas charlas que estarías escuchando durante horas sin cansarte, por cuanto que lo que dicen son de máximo interés y así lo demostraron los ponentes Amós García Rojas representante de la OMS para Europa, Emilio Bouza Microbiólogo y Manuela Romero de la Organización Médico Colegial.

Es cierto que la pandemia ha dejado tras de si demasiadas señales de por dónde irá el futuro de la humanidad en materia de salud – a juzgar por los expertos-, como también es cierto que los semáforos han pasado del verde (aquí no pasa nunca nada), al rojo (el coronavirus es grave) y ahora al amarillo (no bajemos la guardia ante las enfermedades transmisibles).

Aun no sabemos a ciencia cierta el origen de la última crisis mundial padecida y aún así la industria farmacéutica vio que ante sí tenía un camino que recorrer, a la máxima velocidad, para obtener las vacunas que afortunadamente en España  nos han administrado para nuestra tranquilidad; todo ello dentro del descontrol en el que se vio envuelto el gobierno de España que aplicó aquello de “a río revuelto…”, y abandonó a su suerte y buen hacer a las comunidades autónomas.

Cuando se escucha la palabra “bioterrorismo”, ya de entrada hace que la mente piense en lo peor y que al escucharla fijes la vista en quien la pronuncia con la solvencia suficiente para lanzarla.

Hablar de salud pública cada día es más difícil a la vez que más necesario. La salud pública y la buena salud lo envuelven todo -como el derecho-, una legítima aspiración -la de la salud- a la que todas las Administraciones deben mirar y cuidar

La palabra en cuestión viene a definir la liberación intencional de virus, bacterias u otros gérmenes que pueden infectar o matar a las personas, los ganados o los cultivos, lo que se me antoja como que tiene la gravedad suficiente como para pensar en las películas apocalípticas.

Hoy más que nunca debemos pensar en lo leve que es ser persona porque siempre hay alguien o algo que puede decidir sobre tu futuro inmediato.

Hablar de salud pública cada día es más difícil a la vez que más necesario. La salud pública y la buena salud lo envuelven todo -como el derecho-, una legítima aspiración -la de la salud- a la que todas las Administraciones deben mirar y cuidar.

Desde la formación de equipos para que tengan una actuación proactiva, al medio ambiente, el calentamiento global y el problema que representan los países más pobres como vía de transmisión de pandemias al resto de la humanidad, todo debe hacer pensar en la arrogancia que exhiben los países desarrollados y luego… sucede lo que sucede.

La salud humana, animal y ambiental son tres patas de una misma mesa; son conceptos genéricos que encierran una cantidad ingente de interrogantes cuya respuesta está en la investigación, en la ciencia y en aquellos investigadores que, pese a las dificultades en su quehacer diario, siguen pensando en los demás. Toda inversión económica se pudiera antojar poca y, por tanto, nunca debe ser puntual, sino global.

Son otras cosas que también preocupan ya a la población. La resistencia antibacteriana requiere tratamientos específicos, como es preocupante la resistencia a los antibióticos por su abuso, así como la vigilancia de la salud animal. Los responsables políticos deben ser proactivos para cumplir con el derecho constitucional de procurar, con sus iniciativas, medidas para que los ciudadanos tengamos la mejor salud posible. Algún día aprenderán los políticos que el interés de los ciudadanos mira hacia otras necesidades que no coinciden con las de ellos.

Habrá nuevas pandemias que lleguen- según explicaron los expertos-, nuevas crisis sanitarias motivadas por múltiples causas y circunstancias, algunas de ellas  ni pensadas, ni imaginadas que puedan llegar a existir, y es nuestro deber social reclamar a las Administraciones e instituciones que estén alerta y no dejar al albur del destino nuestra supervivencia, son cosas muy serias.

Porque salud necesitamos todos... ConSalud.es

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