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España vaciada

Jefe Unidad del Dolor del Hospital La Luz y el Hospital Quirónsalud Sur de Alcorcón. Interasado en eHealth y en mHealth

time 3 min

06.09.2019 - 12:20

La baja densidad de población de muchas regiones de España ha dado lugar a un nuevo concepto social y demográfico que es el que da título y pie a este artículo. Como quiera que la geografía humana no es mi fuerte, ni el fin de este blog, pese a la honda libertad que me brindan, sí quisiera hacer una pequeña reflexión al respecto, desde la perspectiva sanitaria que nos brinda esta tribuna.

Hasta los años 60-70, nuestro país era eminentemente rural. La disposición de las estructuras administrativas abarcaba toda la ancha extensión territorial de nuestra “piel de toro”. Gracias a eso nuestra huerta era prolija y rica, proveyéndonos de toda clase de cultivos, especialmente de cereales, frutales, destacando vid y olivo. Y aunque es cierto que hambre hubo durante la Guerra y la Posguerra Civil, fue más por razones bélicas y estratégicas de ausencia de distribución que por carencia real.

Ya con el desarrollismo, a pesar de los planes agrarios, regadíos incluidos, se logró el crecimiento de una poderosa industria, subvencionada en muchos casos, distribuida especialmenteen la periferia costera y los grandes focos urbanos: Madrid, Cataluña, País Vasco y Levante. Ciudades como la capital, Barcelona, Bilbao, Valencia…arrastraron a miles de trabajadores a buscar empleo lejos del campo natal y perseguir una nueva forma de sostener a sus familias.

Esta dinámica, de forma sostenida, llevada a sus últimas consecuencias, y carente de planificación a largo plazo, ha “vaciado” casi por completo vastas regiones de nuestra extensa superficie haciendo casi inútiles los recursos que otrora alimentaban provincias completas. 

"En el terreno sanitario hay que reconocer que es muy difícil afrontar este reto, pues los recursos no pueden llegar a cada rincón, ni por la vía pública, con clara vocación de servicio, ni con la privada, centrada en el beneficio"

Cuando la producción y comercialización no han sido competitivas y han carecido del proteccionismo, se han trasformado en explotaciones no sostenibles, si bien el proceso en muchos puntos ha sido a la inversa: la falta de recursos empujó a la diáspora a muchos rurales en busca de un nuevo “dorado” en los barrios obreros de las grandes urbes o incluso a la creación de ciudades dormitorio alrededor de las anteriores.

Muchos países de nuestro planeta presentan un problema inverso: tienen poca superficie y mucha población, lo que genera una densidad muy elevada por Km2. Este fenómeno descrito ha traído la desertificación de comunidades, regiones, provincias y la aglomeración en el mundo urbano, descompensando y redistribuyendo población, recursos, etc. Así que el Gobierno se ha planteado tratar de reorganizar este cambalache, pero para ello habría que reorganizar o crear un nuevo modelo de convivencia.

Leve excursus. Es lógico que la lengua tenga más terminaciones nerviosas y riego que toda la piel de la espalda. Igual proporción para los dedos de la mano frente a todos los miembros inferiores. Si me permiten algo de retórica, hemos pasado de “la piel de toro” al “homúnculo” (Hombre artificial creado por científicos en ciencia ficción).

En el terreno sanitario hay que reconocer que es muy difícil afrontar este reto, pues los recursos no pueden llegar a cada rincón, ni por la vía pública, con clara vocación de servicio, ni con la privada, centrada en el beneficio.

El progresivo envejecimiento de nuestra pirámide poblacional hace imposible incluir a los más veteranos en procesos de cambio constante, por lo que sólo es factible contando con la población adulta y joven, y sin embargo son los anteriores los que más demandan servicios sanitarios complejos, pero a los que no se puede dar solución si no es en avanzados centros hospitalarios con ubicación estratégica para abarcar lo máximo posible.

"Quizá un rejuvenecimiento facilitaría una redistribución racional, arrastraría recursos, riqueza y podrían afrontarse nuevas formas de organización local, regional, comunitaria y nacional"

Dar respuesta a cada núcleo poblacional con accesibilidad compleja debe impulsar el uso de nuevas tecnologías y novedosas maneras organizativas. En el pasado las carreteras mejoraron bocios endémicos. En el futuro será la telemedicina.

Es cierto, hay que redistribuir recursos y tratar de solventar el complejo problema del vaciamiento, pero también hay que aplicar la lógica de la optimización para no dispersar y por ende desperdiciar recursos.Hacer atractiva y rentable la vida en el mundo rural debeconsiderar la inversión en infraestructuras, sea viarias, educativas o en las TIC.

Quizá un rejuvenecimiento facilitaría una redistribución racional, arrastraría recursos, riqueza y podrían afrontarse nuevas formas de organización local, regional, comunitaria y nacional. Pero también hay que tener voluntad política y no estar permanentemente pegándose tiros en el pie por hacer valer los galones o el orgullo ideológico ¡Doctores tiene la iglesia, no!

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