¿Hasta cuándo tanto desconcierto en la gestión de la COVID-19?

Catedrático de Educación para la Salud Universidad Complutense de Madrid

Catedrático de Educación para la Salud Universidad Complutense de Madrid

Desde el principio de esta triste y peligrosa pandemia, asistimos y cada vez con más frecuencia, tanto a la gran ceremonia de la confusión que tanto miedo e incertidumbre está causando en toda la población, como al espectacular desconcierto entre todos los responsables políticos, tanto desde el gobierno central como desde cada una de las comunidades autónomas. Y la verdad es que, aunque estamos demasiado acostumbrados a que nunca se llegue a un consenso, y mucho menos a ese necesario y obligado “pacto de estado por la Sanidad”, ahora estamos demasiado hartos de comprobar que ni siquiera en un problema de salud pública tan grave para todos, tampoco sean capaces de llegar a un “pacto de mínimos”.

La gestión de la crisis del Coronavirus ha sido y es, lamentable en la gran mayoría de gobiernos; no es de recibo que el presidente del Gobierno criminalice a los madrileños del aumento reciente de casos positivos de SRAS-Cov-2 y el desarrollo de la COVID-19. Tampoco lo es que el presidente de Castilla la Mancha eche sus “balones fuera”, acusando a Madrid de ser una “bomba radioactiva vírica” y la responsable del 80% de sus casos positivos. No deja de ser curioso que sigan enfrentándose gobernantes de diferente orientación política, cuando la Pandemia es una cuestión de Salud Pública nacional, de toda España.

Y ahora con la vuelta al colegio y a las universidades estamos en las mismas; un nuevo enfrentamiento político, incluso en temas tan esenciales y debatidos como el uso obligado de las mascarillas en los niños más pequeños. Mientras unas comunidades obligan a llevar mascarilla a partir de los 6 años, otras recomiendan y se piensan obligarla a partir de los 3 años. ¿En que criterios científicos se apoyan? ¿O son decisiones políticas sin el apoyo científico necesario?

"No deja de ser curioso que sigan enfrentándose gobernantes de diferente orientación política, cuando la Pandemia es una cuestión de Salud Pública nacional, de toda España"

Una gran mayoría de padres están especialmente preocupados por la posibilidad de que sus hijos se puedan contagiar en el colegio, desde luego entendible si nos basamos en las cifras de nuevos casos positivos. Mientras, los responsables políticos sanitarios y los gobernantes no llegan al acuerdo de si es necesario o no realizar las pruebas serológicas o de PCR a todos los niños, a los maestros y el resto de los trabajadores del colegio, ni con qué periodicidad se deben hacer para que todos nos sintamos más seguros.

Hoy mismo, una madre preocupada me preguntaba si realmente no es aconsejable que se realice una extracción sanguínea para la detección de anticuerpos a los niños y adolescentes menores de 16 años. La pregunta me la han hecho otros muchos padres porque el Ayuntamiento de Arroyomolinos, que está realizando test masivos a todos los ciudadanos, publican en su nota de convocatoria el siguiente mensaje que cito textualmente: “se recomienda no someter a extracciones de sangre a los menores de 16 años, salvo que sus padres hayan dado positivo en anticuerpos”. ¿En que criterios científicos y clínicos se han basado para publicar esta recomendación?

GRAN DESCONCIERTO

Otro de los desconciertos que están provocando mucha incertidumbre entre los padres, tienen su epicentro dentro del mismo Gobierno de Sánchez. Mientras que el vicepresidente Iglesias nos dice que su equipo está trabajando para valorar la posibilidad de facilitar la baja laboral de los padres cuando un niño, aunque sea negativa su prueba PCR, tenga que estar en cuarentena, la Ministra de Hacienda María Jesús Montero, le recuerda al menos, que el hecho de decidir quien debe estar o no de “baja laboral”, es únicamente responsabilidad del facultativo médico en todos los casos. Solo queda recordar al Gobierno, que cuando un niño tiene que estar en cuarentena, también deben estar al menos aislados, todos sus contactos directos, y desde luego los padres lo son. Y esta cuestión que es fundamental en los protocolos de Salud Pública no debería ser opinable en ningún caso.

"Algunas medidas políticas llegan a rayar en lo absurdo y dejan la pelota en manos del juez de turno"

¿Y que decir de los tan necesarios “rastreadores? Mientras que algunas comunidades otorgan este puesto y la responsabilidad a los propios profesionales de los centros de salud cargándoles de más trabajo, otras nos prometían contratar a nuevos “voluntarios” y profesionales que estarían incorporados al área de Salud Pública. Ahora, y porque las comunidades no cumplen lo que nos prometieron en junio, es el Ministerio de Defensa, a través de la UME, quien les ofrece 2.000 rastreadores y más si son necesarios.

Por otra parte, mientras que alguna comunidad autónoma “aconseja” un aislamiento voluntario, otras lo “obligan”, incluso llegando al confinamiento total, pero ¿todas toman estas decisiones siguiendo los mismos criterios de Salud Pública? ¿Contarán con el apoyo de los jueces o con su discordancia como ya ha ocurrido con varias decisiones políticas?

Algunas medidas políticas llegan a rayar en lo absurdo y “dejan la pelota” en manos del juez de turno: limitación de aforo al aire libre a 50 personas y 25 en espacios cerrados, incluso en locales al aire libre que cuentan con aforos de 1.500 a 3.000 personas. Y claro, muchos padres se preguntan, si no se puede en estos locales, ¿como es posible que tengamos asegurada la salud de nuestros niños en el colegio?

Con estos y tantos otros ejemplos de este gran “desconcierto”, nos vuelven a demostrar que es muy fácil legislar desde los despachos; la propia ministra de educación aseguraba hace unos días en una entrevista que todavía “no le había dado tiempo a pasar por ningún colegio”. ¿Cómo aguantarán los mas pequeños llevar la mascarilla durante 6 horas o más? La ministra, un día después nos dice que se podrán hacer descansos para que se puedan quitar la mascarilla durante unos minutos.

SALUD PÚBLICA CENTRALIZADA

¿De veras es tan difícil gobernar España desde la “centralización coordinada” de la Salud Pública para poder controlar esta pandemia de Coronavirus? ¿Por qué razones hay tantos grupos de expertos como los 17 gobiernos autonómicos y el gobierno central? ¿O es que las decisiones que cada comunidad toma a cuentagotas se hacen desde la política y el enfrentamiento continuo de los partidos políticos que las apoyan?

"La Salud Pública no puede ser opinable (...), sino que siempre ha de apoyarse en la evidencia científica de la investigación, la clínica y la epidemiología"

Siempre he defendido la necesidad de que la Salud Pública esté centralizada en el Ministerio de Sanidad, porque es un tema que nos interesa y afecta a todos sin excepción, pero de una forma “totalmente coordinada” con todas las consejerías de sanidad, a través del Consejo Interterritorial de la Sanidad Española.

La Salud Pública no puede ser opinable, ni por las personas que ocupan cargos públicos, ni por los diferentes tertulianos que se dan cita en los medios de comunicación, sino que siempre ha de apoyarse en la evidencia científica de la investigación, la clínica y la epidemiología.

El Coronavirus no entiende de fronteras ni de clase sociales, pero se aprovecha de la conocida estrategia política de “divide y vencerás”, y desde luego que con estas divisiones cada vez más frecuentes y la falta de liderazgo, nos está ganando la batalla.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.