Desabastecimiento de fármacos: “Interfiere en la adherencia, es una preocupación añadida”

El desabastecimiento de diversos fármacos es una problemática que se dan cada cierto tiempo, derivado de problemas de suministro. Una situación con importantes repercusiones para los pacientes

Farmacos (Foto: Freepik)

Los problemas de suministros de medicamentos es una de las dificultades que cada cierto tiempo surge en la industria farmacéutica. Este año la guerra de Ucrania, las complicaciones de distribución mundiales, la crisis económica, la falta de materia prima, aumento de demanda y otra serie de factores, ha provocado un problema de abastecimiento que ha ido en aumento a lo largo de este 2023 tanto en España como en Europa.

A principios de este año la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) notificaba la falta de 671 fármacos. Aunque  en los últimos seis meses se han resuelto 892 problemas de abastecimiento, lo cierto es que la cifra de problemas de suministro sigue creciendo y se estima que a partir de mediados de mayo habrá 770 medicamentos que escaseen, una centena más que en enero. 

En total, actualmente hay 148 productos cuyo desabastecimiento está en nivel 3 y 4, lo que genera un “impacto asistencial importante"

Para algunos pacientes no existen otras formulaciones comercializadas, lo que repercute directamente en su salud y en su evolución. Actualmente, según el último listado de la AEMPS, 17 productos farmacológicos se encuentran en desabastecimiento temporal, alguno de ellos desde hace un par de año, sin fecha para la resolución. Son en su mayoría antifúngicos, pero también hay antiepilépticos, tranquilizantes derivados de las benzodiacepinas o un tratamiento miotónico al que los pacientes llevan sin poder acceder desde febrero de este año.

Otros 131 tratamientos tienen también un nivel alto de desabastecimiento que dificulta su sustitución. Se trata en su mayor parte de antibióticos, tratamientos cardiacos y cardiovasculares o antidepresivos a los que solo se pueden acceder a través de comercialización con el extranjero o de un acceso muy limitado a través de los laboratorios fabricantes. Los problemas de suministro afectan mayoritariamente a ámbitos específicos, como se ha visto y como recoge el ‘Plan de garantías de abastecimiento de medicamentos 2019-2022 de la AEMPS’: tratamientos cardiovasculares; anti-infecciosos como antibióticos, y antineoplásicos e inmunomoduladores, es decir, los dirigidos a pacientes oncológicos e inmunodeprimidos.

En total, actualmente hay 148 productos cuyo desabastecimiento está en nivel 3 y 4, lo que genera un “impacto asistencial importante y lleva a la necesidad de realizar acciones más allá de la sustitución del medicamento”, indica la AEMPS en esta clasificación. Una situación que tiene un efecto directo en patologías especialmente graves y en su pronóstico, y en la calidad de vida de los pacientes en situación de cronicidad.

Carina Escobar denuncia: “Las personas con enfermedades crónicas requieren de una continuidad de sus tratamientos”

“Las personas con enfermedades crónicas requieren de una continuidad de sus tratamientos”, explica Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) a Consalud.es. “La falta de abastecimiento de medicamentos interfieren en la adherencia a los tratamientos y supone una preocupación añadida a su situación de enfermedad”.

LOS PACIENTES CONTRA EL DESABASTECIMIENTO

Pacientes oncológicos, con epilepsia, con enfermedades cardiovasculares, con problemas de salud mental afrontan cada cierto tiempo un problema de desabastecimiento que repercute en su evolución. Si la falta del medicamento es difícil de reemplazar por otro fármaco o por otra prescripción, los pacientes sufren un importante impacto en su calidad de vida, muchos de ellos no cuentan con tratamientos alternativos para sus patologías.

Es un problema en aumento y global, que afecta tanto a España, como a Europa, como al resto del mundo. Desde la Aemps se trabaja para adelantarse a la falta de terapias farmacológicas con gestión de la demanda, autorización de comercialización excepcional, controlar la distribución, autorizar una fabricación excepcional, importar y gestionar medicamentos extranjeros, requerir a los laboratorios planes de prevención, informar a las sociedades científicas, profesionales sanitarios y pacientes de los problemas de abastecimiento o incluso proceder a sancionas a la compañía que cese el suministro.

En este trabajo, contemplado en el ‘Plan de garantías de abastecimiento de medicamentos’, que cumplió su fecha de ejecución en 2022, los pacientes también participan de forma activa, para dar una respuesta rápida. “La Plataforma de Organizaciones de Pacientes participó en este plan y mantiene vías de comunicación activas con la Aemps para tratar estas situaciones”, explica Escobar. Las propias asociaciones de pacientes comunican a la agencia reguladora la escasez de un producto para subsanarlo cuanto antes. Participan así en este reto global que tanto autoridades nacionales como internacionales afrontan día a día e impacta en las personas con alguna patología.

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